El productor Denis Hickey utilizó unas 100 pacas de ensilaje durante el periodo seco; Teagasc recomienda calcular los déficits de alimento antes de que llegue el invierno.
Redacción: Redacción Mundo Agropecuario
Editor: Eduardo Schmitz
La sequía del verano obligó al ganadero irlandés Denis Hickey a utilizar unas 100 pacas de ensilaje que normalmente habría reservado para el invierno. En una actualización publicada por Teagasc el 24 de septiembre de 2026, el participante de los programas DairyBeef 500 y Signpost explicó cómo reorganiza la alimentación y la terminación de sus bovinos después de unas diez semanas con lluvias escasas o inexistentes.
El caso muestra una consecuencia que persiste cuando vuelve a llover: el rebrote puede mejorar el pastoreo, pero el alimento almacenado y consumido durante la emergencia ya no estará disponible para los meses fríos.
Las lluvias permiten recuperar pastos, pero no reponen las reservas
Hickey informó de una recuperación del verdor de las praderas tras las precipitaciones recientes. Su objetivo es aprovechar el crecimiento otoñal para prolongar el pastoreo y reducir el periodo de alimentación invernal.
El problema tiene antecedentes en otras regiones europeas. La advertencia sobre la escasez de forraje para el ganado en Bizkaia describió cómo la falta de pasto obliga a utilizar anticipadamente alimentos conservados y aumenta la dependencia de compras externas.
Separar los animales según sus necesidades
En la explotación irlandesa, 21 novillas permanecían estabuladas para su terminación, mientras otros lotes seguían en pastoreo con suplementación. El productor también mantenía a los terneros en grupos según su desarrollo y tenía previsto pesarlos para comprobar su desempeño.
Son decisiones de una finca concreta, no una ración universal. La cantidad de alimento necesaria depende del peso, la categoría, el objetivo productivo y la composición de los ingredientes disponibles.
Ese principio también aparece en la planificación del silaje de maíz para sistemas ganaderos argentinos: el balance debe partir de las necesidades de los animales y del tiempo durante el cual se utilizará la reserva.
Teagasc pide medir el déficit antes del invierno
En sus recomendaciones de septiembre, Teagasc advirtió que algunas explotaciones podrían no recuperar durante el otoño todo el forraje utilizado por la sequía. La entidad propone elaborar un presupuesto realista de alimento, incluyendo la posibilidad de una primavera tardía en 2027.
También aconseja analizar el ensilaje para ajustar los concentrados a su calidad. Estimar su valor nutritivo sin mediciones puede llevar tanto a una alimentación insuficiente como a gastos innecesarios.
Cuando es necesario comprar forraje, la comparación debe incluir calidad, cantidad, precio y transporte. Los cambios hacia dietas con más concentrados requieren una transición cuidadosamente planificada con asesoramiento nutricional para evitar problemas digestivos.
La conservación protege el alimento disponible
Además del volumen almacenado, importa cuánto alimento utilizable llega al comedero. Las claves para conservar el valor nutritivo del maíz ensilado incluyen coordinar la cosecha, el procesamiento, la compactación y el sellado para reducir pérdidas.
La experiencia de Hickey no cuantifica la situación de toda la ganadería irlandesa. Sí aporta un ejemplo concreto de cómo una sequía estival puede trasladar sus efectos al invierno y obligar a revisar existencias, lotes y fechas de venta antes de que el alimento escasee.
Fuentes referenciales:
Teagasc — Actualización de Denis Hickey sobre la recuperación de su granja después de la sequía, 24 de septiembre de 2026
Teagasc — Recomendaciones de manejo de ganado bovino de carne para septiembre de 2026


