Un ensayo de la Universidad de León reemplazó totalmente la soja del concentrado por descartes de lenteja y alubia sin reducir la producción ni modificar la composición de la leche
Redacción: Redacción Mundo Agropecuario
Editor: Karem Díaz S.
Investigadores de la Universidad de León, en España, han demostrado que descartes de lentejas y alubias producidas localmente pueden sustituir completamente la soja utilizada en el concentrado de ovejas lecheras sin perjudicar la producción de leche, su contenido de grasa y proteína ni el estado sanitario y metabólico de los animales. El ensayo abre una alternativa para aprovechar materiales que quedan fuera del mercado alimentario y reducir la dependencia de una fuente proteica mayoritariamente importada.
La investigación fue divulgada el 6 de octubre de 2026 y se realizó con ovejas de raza Assaf. Los denominados destríos de legumbres son granos separados durante las operaciones de limpieza, cribado y clasificación antes del envasado para consumo humano, fundamentalmente porque no cumplen determinados criterios comerciales de tamaño o apariencia.
El trabajo forma parte de un proyecto financiado por la Agencia Estatal de Investigación dedicado a valorizar subproductos agroindustriales en el sector ovino lechero. Está dirigido por María José Ranilla, investigadora del Departamento de Producción Animal de la Universidad de León y del Instituto de Ganadería de Montaña, centro mixto de la universidad y el CSIC.
La búsqueda de fuentes proteicas de proximidad tiene especial importancia en España, donde la fabricación de alimentos para animales depende en parte de materias primas procedentes del exterior. Mundo Agropecuario ya ha analizado la dependencia de la soja y las alternativas proteicas disponibles para la alimentación animal, entre ellas leguminosas y diferentes subproductos agroalimentarios.
La soja fue sustituida completamente durante la prueba
Durante el ensayo de lactación, los investigadores reemplazaron la totalidad de la soja y parte de otros ingredientes del concentrado habitual por descartes de lenteja y alubia. El objetivo no era comprobar únicamente si las ovejas aceptaban estos ingredientes, sino determinar qué ocurría con indicadores directamente relacionados con la viabilidad de una explotación lechera.
El equipo evaluó la cantidad de leche producida y sus porcentajes de grasa y proteína. Los resultados mostraron niveles equivalentes a los obtenidos con la dieta convencional que contenía soja.
También se examinó el estado sanitario y metabólico de las ovejas. La Universidad de León señala que la incorporación de las legumbres no produjo efectos negativos en esos parámetros durante el ensayo.
El resultado aporta evidencia experimental a una línea de investigación que busca convertir materias primas actualmente infravaloradas en recursos para la ganadería. Otros estudios han explorado el mismo principio con materiales diferentes; por ejemplo, subproductos agrícolas y alimentarios han sido evaluados para elaborar piensos destinados a rumiantes.
Lentejas y alubias que no llegan al mercado encuentran otro destino
Los ingredientes utilizados procedían de los procesos de selección y clasificación de Legumbres Penelas, empresa que proporcionó los descartes de lenteja y alubia. Plantafarm colaboró posteriormente en su procesamiento y molienda para incorporarlos a las raciones experimentales.
Estos granos no se descartan necesariamente por carecer de valor nutricional. Parte de ellos queda fuera de los canales destinados al consumo humano debido a criterios comerciales relacionados con características físicas y de presentación. Utilizarlos en alimentación animal permite conservar dentro del sistema productivo nutrientes que de otra manera tendrían un valor económico menor o podrían convertirse en residuos.
El planteamiento conecta agricultura y ganadería dentro de una misma cadena regional. Castilla y León posee una importante tradición productora de leguminosas, de modo que el aprovechamiento de los descartes puede generar una salida adicional para materiales procedentes de la industria local de selección y envasado.
La utilización de subproductos no es nueva, pero cada material necesita una evaluación específica antes de incorporarse a las dietas. Su composición, digestibilidad, conservación y posibles factores antinutricionales determinan cuánto puede incluirse sin comprometer el rendimiento animal. Mundo Agropecuario ha documentado, por ejemplo, cómo residuos del procesamiento de frutas pueden transformarse en suplementos para ganado, otra aplicación de la economía circular a la alimentación pecuaria.
La producción y composición de la leche se mantuvieron
Uno de los principales obstáculos para sustituir la harina o torta de soja es su elevada concentración de proteína y su utilización ampliamente establecida en la formulación de alimentos balanceados. Encontrar otra materia prima no resulta suficiente: la dieta completa debe seguir cubriendo los requerimientos nutricionales de los animales.
En el ensayo leonés, sustituir la totalidad de la soja del concentrado y parte de los restantes ingredientes no redujo la cantidad de leche obtenida. Tampoco se detectaron diferencias perjudiciales en los porcentajes de grasa y proteína de la leche respecto a la alimentación convencional.
Este resultado es particularmente importante para el ovino lechero, donde tanto el volumen producido como la composición tienen relevancia económica. Una fuente proteica alternativa que redujera sustancialmente cualquiera de estos indicadores tendría dificultades para convertirse en una opción práctica para las explotaciones.
La alimentación es solo una de las herramientas utilizadas para mejorar la eficiencia de este sector. En paralelo, programas europeos están incorporando registros productivos y herramientas genéticas para seleccionar animales, una línea que Mundo Agropecuario abordó al analizar cómo la selección genética está avanzando en las ovejas lecheras de Europa.
El ensayo también midió las emisiones de metano
Los investigadores utilizaron dos equipos GreenFeed para medir individualmente las emisiones de metano entérico de los animales y cuatro comederos automáticos SmartFeed. Esta infraestructura permitió registrar variables de alimentación y emisiones durante la prueba.
Los resultados mostraron que sustituir la soja por los descartes de legumbres no modificó significativamente ni las emisiones totales de metano ni la intensidad de emisión, expresada como metano generado por kilogramo de leche producido.
Este dato introduce una precisión importante: el beneficio observado no consiste en una reducción demostrada del metano. La nueva dieta mantuvo este indicador en niveles comparables con los de la alimentación convencional mientras conservaba la producción y composición de la leche.
La nutrición de los rumiantes es una de las áreas investigadas para modificar las emisiones entéricas, pero los efectos dependen de cada ingrediente y formulación. Entre los enfoques estudiados anteriormente se encuentra la incorporación de algas en las dietas de ganado lechero para evaluar simultáneamente leche, energía y metano.
Menor dependencia de una proteína importada
La soja ocupa una posición central en numerosos piensos ganaderos por su aporte de proteína y sus características nutricionales. Para los productores europeos, sin embargo, una parte importante procede de mercados internacionales, lo que expone el costo de las raciones a precios externos, transporte y variaciones en las cadenas de suministro.
El ensayo de la Universidad de León demuestra técnicamente que, bajo las condiciones estudiadas, los descartes locales de lenteja y alubia pueden reemplazar la soja del concentrado utilizado en ovejas Assaf sin penalizar los principales indicadores productivos analizados.
Eso no significa que cualquier legumbre descartada pueda sustituir automáticamente la soja en cualquier explotación. La investigación evaluó materias primas concretas dentro de una formulación experimental determinada, y la composición de las raciones debe ajustarse a las necesidades nutricionales del rebaño y a las características de los ingredientes disponibles.
Experiencias con otras especies confirman precisamente esa necesidad de evaluar cada formulación. Ensayos anteriores compararon habas y soja como fuentes proteicas para pollos de doble propósito, mostrando cómo las leguminosas locales pueden ocupar espacios diferentes según la especie animal y el sistema de producción.
Una conexión directa entre agricultura y ganadería de Castilla y León
El aprovechamiento de los destríos ofrece una posible vía para integrar dos actividades productivas de la región. Los agricultores y empresas de legumbres generan una fracción que no llega al consumidor, mientras las explotaciones ganaderas necesitan adquirir ingredientes proteicos para formular sus raciones.
Transformar esa corriente secundaria en alimento permite mantener el valor nutricional dentro del territorio y proporciona un uso adicional a la producción regional de lentejas y alubias. Al mismo tiempo, diversificar las materias primas puede disminuir la exposición de los ganaderos a la disponibilidad y cotización internacional de la soja.
La Universidad de León considera que los resultados refuerzan las posibilidades de avanzar hacia un modelo de economía circular y de proximidad. No obstante, la información divulgada sobre el ensayo no establece un porcentaje concreto de ahorro económico por animal ni permite extrapolar automáticamente su rentabilidad a todas las explotaciones.
El proyecto, identificado como PID2021-124648OB-C22 y financiado por la Agencia Estatal de Investigación y fondos FEDER, aporta una demostración productiva concreta: la sustitución total de la soja utilizada en el concentrado fue compatible con niveles equivalentes de producción y composición de la leche, sin efectos negativos observados sobre la salud y sin cambios en las emisiones de metano medidas durante la prueba.
Fuente referencial:
Universidad de León


