Ensayos del USDA muestran un riesgo elevado para las uvas de mesa y vinificación, mientras manzanos y durazneros presentan menor vulnerabilidad al daño directo de la plaga invasora
Redactor: Valentina Ríos
Editor: Karem Díaz S.
Investigadores del Servicio de Investigación Agrícola de Estados Unidos (ARS-USDA) evaluaron en laboratorio y campo qué cultivos especializados presentan mayor riesgo de sufrir daños y pérdidas de rendimiento por la mosca linterna manchada (Lycorma delicatula). Los trabajos, realizados por científicos de Kearneysville, Virginia Occidental, identificaron a las uvas de mesa y de vinificación entre los cultivos especialmente vulnerables, mientras manzanos y durazneros mostraron un riesgo comparativamente menor frente a la alimentación del insecto.
La investigación responde a la expansión de una especie invasora originaria de Asia que fue detectada por primera vez en Pensilvania en 2014 y posteriormente se propagó por el este de Estados Unidos. Los científicos advierten que el insecto continúa desplazándose hacia el oeste, lo que aumenta la preocupación por regiones productoras que hasta ahora no han experimentado las mayores presiones de la plaga.
El problema ya había impulsado otras líneas de investigación del USDA. Una de ellas estudia una avispa parasitoide como posible control biológico de la mosca linterna, dentro de una estrategia que busca ampliar las herramientas disponibles contra la especie invasora sin depender exclusivamente de tratamientos químicos.
Las uvas muestran una vulnerabilidad especialmente alta
Los ensayos del ARS encontraron diferencias importantes entre los cultivos estudiados. Aunque la alimentación de la mosca linterna representa un riesgo menor para manzanos y durazneros, las poblaciones elevadas del insecto afectan considerablemente a las vides destinadas tanto a uva de mesa como a producción de vino.
La entomóloga Tracy Leskey, investigadora del ARS, explicó que las uvas son uno de los hospedantes preferidos de la especie porque alimentarse de la savia de la vid favorece la supervivencia y el desarrollo del insecto. Cuando las infestaciones no son manejadas, la alimentación sobre las vides puede provocar reducciones significativas del peso de las bayas y los racimos después de un solo año.
Esta susceptibilidad convierte a los viñedos en un objetivo prioritario para el monitoreo. La presión de insectos en cultivos perennes puede acumularse rápidamente y afectar tanto la productividad como la calidad comercial, un desafío que comparte elementos con otras amenazas de la fruticultura, como la presión de la polilla de la manzana sobre los huertos frutales.
La producción de uva Concord figura entre las áreas de riesgo
El equipo del ARS presta especial atención al cinturón productor de uva del lago Erie, donde se cultiva uva Concord. Leskey señaló que esta producción se encuentra actualmente expuesta al riesgo generado por la mosca linterna.
Existe además una particularidad productiva: buena parte de la uva de esa región se recolecta mecánicamente. Una presencia elevada de insectos en el momento de la cosecha puede generar contaminación del producto destinado posteriormente a la elaboración de jugos y jaleas, añadiendo un problema de manejo y calidad al daño ocasionado directamente sobre las plantas.
A más largo plazo, los investigadores consideran que la expansión hacia el oeste también representa una amenaza para las zonas estadounidenses dedicadas a las uvas de mesa y de vinificación. El riesgo dependerá de la llegada y establecimiento de la plaga, de la abundancia de hospedantes y de la capacidad para detectarla y contener sus poblaciones.
Trampas y ADN ambiental permiten vigilar la invasión
Los científicos desarrollaron estudios de campo en viñedos de Virginia y Virginia Occidental utilizando métodos tradicionales y herramientas de detección más recientes. Una de las estrategias consistió en colocar trampas en los bordes de los viñedos para capturar moscas linterna procedentes de vegetación silvestre no manejada.
Esas trampas permiten estimar la población presente alrededor del cultivo y evaluar la presión potencial sobre las vides. El equipo también realizó conteos visuales de adultos y ninfas en sitios de muestreo para relacionar la abundancia de la plaga con el crecimiento de las plantas y la calidad de las uvas.
La vigilancia frecuente constituye una parte fundamental del manejo integrado porque permite intervenir antes de que una infestación alcance niveles difíciles de controlar. La inspección de hojas, brotes, tallos y frutos forma parte de las prácticas para reconocer señales tempranas de plagas en los cultivos.
A estos procedimientos se suma el uso de ADN ambiental o eDNA. La técnica busca rastros de material genético que el insecto deja en el ambiente y puede ayudar a detectar su presencia incluso cuando la población todavía es muy baja. Para las zonas recientemente invadidas, esa sensibilidad puede funcionar como un sistema de alerta temprana.
Drones amplían las herramientas para seguir la plaga
Los trabajos del ARS también incorporan drones como parte de las nuevas herramientas para estudiar la distribución del insecto y complementar las observaciones realizadas directamente en el terreno. La combinación de vigilancia aérea, trampas, conteos y técnicas moleculares busca mejorar la capacidad para localizar focos y evaluar el avance de las poblaciones.
El uso conjunto de tecnologías remotas y datos de campo está ganando espacio en la sanidad vegetal estadounidense. Una estrategia comparable se aplica en Florida, donde investigadores del USDA combinan imágenes satelitales y observaciones agrícolas para seguir el desplazamiento de la mosca blanca entre cultivos de tomate.
En el caso de la mosca linterna, detectar tempranamente una población tiene particular importancia debido a su capacidad para utilizar numerosas plantas cultivadas y silvestres. Los espacios situados alrededor de un viñedo pueden funcionar como reservorios desde los que los insectos se desplazan posteriormente hacia las parcelas productivas.
Nematodos entomopatógenos entran en las pruebas de control
La investigación no se limita a identificar qué cultivos están amenazados. Los científicos también realizaron ensayos de campo con nematodos capaces de matar insectos para determinar su potencial como herramienta biológica contra las poblaciones de mosca linterna.
Los nematodos entomopatógenos se utilizan contra determinadas plagas porque pueden infectar y matar a sus hospedantes. Su posible incorporación a un programa contra Lycorma delicatula dependerá de factores como eficacia, condiciones ambientales, método de aplicación y capacidad para actuar sobre las fases de la plaga presentes en el terreno.
El principio forma parte del manejo integrado de plagas: combinar vigilancia, prácticas agronómicas y diferentes herramientas de control en función de la biología del organismo objetivo. Incluso productos relativamente sencillos deben utilizarse de esa manera, como ocurre con el jabón potásico dentro del manejo de determinadas plagas agrícolas, cuya eficacia depende de identificar correctamente al insecto y aplicar el tratamiento en las condiciones apropiadas.
El árbol del cielo también forma parte de la estrategia
Una segunda línea de trabajo se dirige al árbol del cielo (Ailanthus altissima), especie invasora que constituye uno de los hospedantes silvestres preferidos de la mosca linterna. El ARS trabaja con investigadores de Virginia Tech para evaluar un agente de control biológico capaz de reducir la presencia de este árbol.
En las pruebas se identificó un hongo nativo con capacidad para actuar como agente biológico contra el árbol del cielo. El procedimiento consiste en inocular el hongo en los troncos, provocando el deterioro y la muerte progresiva de los árboles tratados.
Reducir la disponibilidad de este hospedante podría disminuir las fuentes de alimento y refugio utilizadas por la mosca linterna alrededor de las áreas agrícolas. El planteamiento busca actuar simultáneamente sobre la plaga y sobre una de las plantas que favorecen su permanencia en el paisaje.
Una estrategia de varias herramientas para proteger los viñedos
Los resultados permiten establecer prioridades productivas. Manzanos y durazneros no quedan excluidos de la vigilancia, pero la evidencia obtenida hasta ahora coloca a las vides en una posición de mayor vulnerabilidad ante poblaciones elevadas de la mosca linterna.
Para los viñedos, el objetivo es detectar las invasiones con rapidez, estimar la presión de la plaga y combinar medidas de manejo antes de que la alimentación sostenida afecte el peso de bayas y racimos. La investigación sobre nematodos, enemigos naturales, control del árbol del cielo, trampas, drones y ADN ambiental responde precisamente a esa necesidad.
La expansión geográfica del insecto obliga además a mantener la vigilancia fuera de las áreas donde ya se encuentra establecido. Si la mosca linterna continúa avanzando hacia las regiones occidentales de Estados Unidos, la detección temprana será determinante para reducir el riesgo sobre zonas de elevada importancia vitivinícola y sobre otros cultivos especializados susceptibles.
Fuente referencial:
Servicio de Investigación Agrícola del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (ARS-USDA)


