Apicultura, insectos y polinización

Menos ovejas por hectárea favorecen a los insectos beneficiosos

Publicado el 21/10/2026 ·

Un estudio de la Universidad de Cornell, en Estados Unidos, encontró que mantener dos ovejas por hectárea en terrenos con instalaciones solares aumentó un 38 % la abundancia de insectos beneficiosos frente a las parcelas segadas mecánicamente. Una mayor carga animal modificó los resultados.


Redacción: Redacción Mundo Agropecuario
Editor: Karem Díaz S.

La cantidad de ovejas que pastan en una misma superficie puede determinar no solamente el aprovechamiento de la vegetación, sino también la presencia de insectos beneficiosos para los sistemas agropecuarios. Una investigación de la Universidad de Cornell, en Estados Unidos, encontró que una carga de dos ovejas por hectárea incrementó un 38 % la abundancia de determinados insectos, entre ellos abejas y mariquitas, en comparación con parcelas donde la vegetación se mantenía mediante siega mecánica.

El estudio fue realizado durante tres años en la granja solar comunitaria Cascadilla, situada en Dryden, estado de Nueva York, y publicado el 7 de octubre de 2026 en la revista científica Environmental Research Letters.

Los investigadores evaluaron cómo diferentes densidades de pastoreo ovino modificaban la vegetación y las poblaciones de insectos en terrenos donde también funcionan instalaciones de generación eléctrica.

El resultado más relevante fue que las cargas ganaderas bajas favorecieron la abundancia de insectos beneficiosos, mientras que las densidades más elevadas mejoraron el control de la vegetación, pero redujeron la presencia de algunos polinizadores.

La investigación ofrece datos concretos para productores ovinos y responsables de explotaciones que buscan compatibilizar el manejo del ganado, la disponibilidad de pastos y la conservación de organismos beneficiosos.

El ensayo comparó tres cargas de pastoreo

El equipo científico, encabezado por Leana Zoller, investigadora posdoctoral de la Facultad de Agricultura y Ciencias de la Vida de Cornell, estudió tres densidades de ganado: dos, cuatro y ocho ovejas por hectárea.

Los investigadores compararon los resultados con parcelas de control en las que la vegetación se mantenía mediante corte mecánico, sin pastoreo ovino.

Durante los tres años del experimento analizaron la respuesta de diferentes grupos de insectos y la eficacia de las ovejas para mantener la vegetación dentro de las condiciones requeridas por el establecimiento.

La carga animal constituye una variable fundamental de la producción ganadera porque determina cuántos animales utilizan una superficie determinada.

Cuando la cantidad de ganado supera la capacidad de recuperación del pastizal, pueden aparecer problemas de sobrepastoreo, pérdida de cobertura vegetal y deterioro del suelo.

Por el contrario, una presión de pastoreo moderada puede permitir que distintas especies vegetales mantengan sus ciclos de crecimiento y floración.

La importancia de ajustar el número de animales a la disponibilidad de forraje también aparece en las recomendaciones de manejo ganadero ante cambios en las condiciones de los pastizales, donde la carga animal debe adaptarse a la situación real del terreno.

En el experimento estadounidense, los investigadores pudieron observar cómo distintas intensidades de aprovechamiento modificaban simultáneamente el control de la vegetación y la presencia de insectos.

Dos ovejas por hectárea aumentaron un 38 % los insectos beneficiosos

La densidad más baja evaluada, equivalente a dos ovejas por hectárea, produjo el resultado más favorable para los insectos beneficiosos considerados en el estudio.

En estas parcelas, la abundancia conjunta de abejas silvestres, abejas melíferas y mariquitas fue un 38 % superior a la registrada en las superficies mantenidas mediante siega mecánica.

El aumento estuvo impulsado principalmente por las abejas melíferas, cuya abundancia fue un 83 % mayor.

Estos resultados sugieren que una presión de pastoreo relativamente baja puede permitir que la vegetación mantenga recursos aprovechables por determinados insectos.

Las flores presentes en los pastizales proporcionan néctar y polen a numerosas especies de abejas, mientras que otros componentes de la vegetación pueden ofrecer refugio o alimento a insectos depredadores.

Las mariquitas, por ejemplo, incluyen especies que consumen pulgones y otros organismos que pueden perjudicar los cultivos.

La presencia de estos insectos tiene interés para la agricultura porque los polinizadores y los enemigos naturales de las plagas participan en procesos ecológicos que pueden contribuir al funcionamiento de los sistemas productivos.

Sin embargo, el incremento del 38 % corresponde específicamente a los grupos estudiados y a las condiciones experimentales de Cornell. No significa que todas las especies de insectos aumentaran en esa proporción ni que cualquier pastizal responda de manera idéntica.

Con cuatro ovejas mejoró el control de la vegetación

Cuando los investigadores aumentaron la densidad a cuatro ovejas por hectárea, observaron una situación diferente.

La abundancia de insectos beneficiosos fue semejante a la registrada en las parcelas de control mantenidas mediante siega mecánica.

No obstante, las ovejas controlaron la vegetación con mayor eficacia que cuando se utilizaban solamente dos animales por hectárea.

Este resultado muestra que la densidad más favorable para los insectos no necesariamente coincide con la que permite reducir más rápidamente la altura o cantidad de vegetación.

Para los productores, la diferencia tiene consecuencias prácticas.

Si el objetivo principal es aprovechar el forraje y mantener controlado el crecimiento vegetal, una mayor carga puede ofrecer ventajas operativas. Pero si también se busca conservar recursos florales para los polinizadores, esa decisión debe evaluarse con mayor cuidado.

Los resultados refuerzan la importancia de considerar el pastoreo como una herramienta de manejo que requiere planificación, en lugar de limitarse a introducir animales en una superficie disponible.

Ocho ovejas por hectárea redujeron la presencia de abejas

La mayor densidad estudiada fue de ocho ovejas por hectárea.

En estas condiciones, el control de la vegetación alcanzó su máxima eficacia entre los tratamientos evaluados.

Los investigadores también observaron que la salud del rebaño se mantuvo en buenas condiciones durante el ensayo.

Sin embargo, la abundancia de abejas melíferas disminuyó un 45 %.

La diferencia demuestra que una carga ganadera capaz de mantener adecuadamente a los animales puede producir efectos menos favorables sobre determinados componentes de la biodiversidad.

La explicación ecológica probable está relacionada con la intensidad de consumo de la vegetación. Cuando los animales aprovechan una mayor proporción de las plantas, pueden reducir la disponibilidad de flores utilizadas por los insectos.

El estudio no establece que ocho ovejas por hectárea constituyan una densidad perjudicial en cualquier explotación.

La capacidad de carga depende de la productividad del pastizal, la época del año, las especies vegetales presentes, las precipitaciones y las necesidades alimentarias del ganado.

Por tanto, los resultados deben entenderse como evidencia obtenida en un sistema concreto, no como una recomendación universal sobre el número de ovejas que debe mantenerse por hectárea.

El manejo del pastoreo puede favorecer la biodiversidad

Uno de los aspectos centrales de la investigación es que el pastoreo no produce un efecto único sobre los ecosistemas.

Sus consecuencias dependen de la intensidad, la duración y la distribución de los animales.

En determinadas condiciones, el consumo de vegetación puede impedir que unas pocas especies vegetales dominen completamente el terreno y permitir que otras mantengan oportunidades de crecimiento.

En otras situaciones, una presión excesiva puede reducir la cobertura vegetal y limitar los recursos disponibles para los insectos.

La relación entre ganado y biodiversidad también ha sido examinada en experiencias de pastoreo regenerativo orientadas a recuperar suelos y vegetación, donde la planificación de los movimientos y los períodos de descanso resulta fundamental.

El nuevo estudio añade una variable específica: la respuesta de insectos beneficiosos ante diferentes densidades de ovejas.

Esta información resulta relevante porque la gestión de las pasturas suele concentrarse en indicadores como disponibilidad de alimento, crecimiento animal y mantenimiento de la cobertura vegetal.

Incorporar la abundancia de polinizadores y otros insectos permite ampliar la evaluación de los resultados del manejo ganadero.

La investigación se realizó en terrenos con paneles solares

El experimento tuvo lugar en una instalación donde el pastoreo ovino se utiliza para controlar la vegetación que crece alrededor de los paneles solares.

Este sistema permite mantener una actividad ganadera en superficies destinadas también a la generación de electricidad.

En lugar de depender exclusivamente de maquinaria para cortar la vegetación, los administradores pueden contratar productores ovinos para que sus rebaños aprovechen el pasto disponible.

La presencia de animales plantea, sin embargo, decisiones específicas sobre el número de ovejas que pueden mantenerse en cada superficie.

Una carga demasiado baja puede resultar insuficiente para controlar el crecimiento vegetal, mientras que una densidad elevada puede modificar la disponibilidad de recursos para los insectos.

La investigadora Leana Zoller explicó que el trabajo buscaba estudiar conjuntamente el pastoreo y el hábitat de insectos beneficiosos, dos aspectos que hasta ahora habían recibido atención principalmente por separado.

El profesor Steve Grodsky, autor principal sénior del estudio, destacó que la carga animal es una medida concreta y familiar para los ganaderos, lo que facilita trasladar los resultados a decisiones de manejo.

Aunque el experimento se realizó en una instalación solar, su principal aportación para el sector pecuario consiste en demostrar que diferentes intensidades de pastoreo pueden generar respuestas ecológicas claramente distintas.

Los productores ovinos también necesitan evaluar la rentabilidad

La Universidad de Cornell divulgó junto con el estudio ecológico una segunda investigación centrada en la gestión económica de los rebaños utilizados para controlar vegetación.

Este trabajo, publicado el 28 de septiembre de 2026 en la revista Manufacturing & Service Operations Management, fue encabezado por Vincent Slaugh y otros investigadores de Cornell.

El equipo desarrolló un modelo de apoyo a las decisiones para ayudar a los productores a planificar la compra y venta de animales.

La herramienta considera factores como el tamaño deseado del rebaño, los costes de producción, los ingresos previstos y la cantidad de vegetación que debe mantenerse bajo control.

Su objetivo es facilitar decisiones que permitan sostener económicamente la actividad y cumplir los compromisos de manejo establecidos con los propietarios de los terrenos.

La planificación es especialmente importante cuando el productor debe mantener suficientes ovejas para atender distintas superficies sin asumir costes excesivos durante los períodos de menor disponibilidad de trabajo.

El modelo también puede ayudar a los propietarios de instalaciones a comprender las necesidades de los ganaderos y establecer contratos compatibles con la viabilidad de ambas actividades.

La empresa estadounidense United Agrivoltaics ya ha incorporado la herramienta a su proceso de incorporación de productores.

El pastoreo contratado puede generar ingresos adicionales

En determinados establecimientos, el mantenimiento de la vegetación mediante ovejas puede convertirse en una fuente de ingresos complementaria para los ganaderos.

En lugar de pagar exclusivamente por el acceso a tierras de pastoreo, algunos productores reciben una remuneración por el servicio de control vegetal.

Este modelo puede contribuir a financiar la ampliación de los rebaños, la compra de equipos o la contratación de trabajadores.

La productora y consultora Nikola Kochendoerfer, participante en la investigación, explicó que utiliza unas 700 ovejas reproductoras en instalaciones solares de Nueva York y Vermont.

Según su experiencia, los contratos de pastoreo están permitiendo que algunas explotaciones aumenten su escala productiva.

Sin embargo, la rentabilidad depende de condiciones concretas, entre ellas la disponibilidad de pasto, las distancias de transporte, los costes de manejo y las obligaciones contractuales.

Los resultados económicos no pueden trasladarse automáticamente a explotaciones tradicionales ni a países con estructuras de costes diferentes.

La investigación económica complementa el estudio ecológico al mostrar que la cantidad de animales también debe responder a una planificación financiera.

Las decisiones ganaderas requieren equilibrar producción y conservación

El trabajo de Cornell plantea que el manejo del pastoreo debe considerar simultáneamente la alimentación del ganado, el control de la vegetación y la respuesta de los organismos que utilizan el pastizal.

La densidad de dos ovejas por hectárea favoreció a los insectos beneficiosos en las condiciones estudiadas, mientras que cuatro animales ofrecieron un mayor control vegetal sin reducir su abundancia respecto de las parcelas segadas.

Con ocho ovejas por hectárea, el control de la vegetación fue más intenso, pero disminuyó la presencia de abejas melíferas.

Estas diferencias demuestran que no existe necesariamente una carga animal óptima para todos los objetivos de una explotación.

El productor debe considerar qué resultado necesita priorizar y cómo cambia la disponibilidad de forraje durante el año.

Las investigaciones sobre los beneficios productivos y ambientales del pastoreo rotativo también muestran la importancia de ajustar el aprovechamiento de las pasturas según las condiciones locales.

En el caso estadounidense, la incorporación de indicadores de biodiversidad permitió identificar diferencias que no habrían sido evidentes si solamente se hubiera medido la eficacia del control vegetal.

El estudio tampoco demuestra que las cargas bajas produzcan siempre mejores rendimientos ganaderos o mayores ingresos. Esas variables requieren evaluaciones económicas y productivas específicas.

Una referencia para mejorar la planificación de los rebaños

Los investigadores consideran que sus resultados pueden ayudar a los productores y responsables del manejo de terrenos a tomar decisiones fundamentadas sobre la intensidad del pastoreo.

La información es especialmente útil cuando una explotación debe cumplir varios objetivos simultáneos, como alimentar al ganado, mantener la vegetación controlada y conservar hábitats para insectos beneficiosos.

El trabajo también muestra la importancia de desarrollar investigaciones de campo prolongadas, capaces de observar respuestas que cambian según la densidad animal.

Los resultados proceden de tres años de seguimiento y ofrecen una comparación directa entre diferentes cargas de ovejas y un sistema de mantenimiento mediante siega.

Para aplicar estas observaciones en otras regiones sería necesario considerar las características de los pastizales, las especies de insectos presentes, el clima y la disponibilidad de alimento.

La principal enseñanza para la ganadería es que aumentar la cantidad de animales puede mejorar el aprovechamiento de la vegetación, pero no siempre favorece a los demás componentes del sistema productivo.

La planificación de la carga animal, apoyada en observaciones del terreno y objetivos definidos, permite buscar un equilibrio entre las necesidades del rebaño y la conservación de los recursos biológicos de los que depende la actividad agropecuaria.

Fuentes referenciales:
Environmental Research Letters — Low solar-grazing densities support beneficial insects in agrivoltaic systems
Manufacturing & Service Operations Management — Flock Management for Solar Grazing
Universidad de Cornell — Sheep grazing in solar fields offers farmers economic, ecological gains