Excesos hídricos en Argentina obligan a ajustar el manejo ganadero en Santa Fe y Chaco


Especialistas del INTA recomiendan adaptar la carga animal, reorganizar el pastoreo y reforzar la sanidad ante lluvias extraordinarias


Redactor: Santiago Duarte
Editor: Karem Díaz S.

Las lluvias extraordinarias registradas en el centro-norte de Santa Fe y el sur del Chaco modificaron en pocos días el escenario productivo de una de las zonas ganaderas más sensibles de Argentina. Campos anegados, caminos de tierra intransitables, establecimientos aislados y animales desplazados obligan a revisar con urgencia las decisiones de manejo dentro de los sistemas ganaderos.

En los Bajos Submeridionales, una región acostumbrada a convivir con el agua, la magnitud reciente de los excesos hídricos superó la dinámica habitual. En pocos días se acumularon entre 300 y 600 milímetros de lluvia, un volumen que equivale a casi la mitad de lo que suele caer en todo un año en la zona oriental, donde el promedio ronda los 1.200 milímetros anuales.

A ese panorama se suma el escurrimiento de agua proveniente de Chaco y Santiago del Estero, lo que agrava la situación en áreas bajas y complica tanto la circulación como el manejo diario de los rodeos. Localidades como Villa Minetti, San Bernardo y Fortín Olmos aparecen entre las más comprometidas por el avance del agua y el aislamiento rural.

La carga animal debe ajustarse al forraje disponible

El primer punto señalado por los especialistas es revisar la carga animal en función de la disponibilidad real de recursos forrajeros y del estado del terreno. En este tipo de emergencia, sostener la misma cantidad de animales sobre potreros afectados puede acelerar el deterioro de los pastizales, aumentar el pisoteo y reducir la capacidad de recuperación del sistema.

Mario Basan Nickisch, especialista del INTA Reconquista, plantea priorizar las categorías estratégicas, como vaquillonas de reposición y vientres con mejores perspectivas productivas. Al mismo tiempo, se recomienda evaluar la venta de animales menos eficientes o de menor valor futuro, una decisión que puede aliviar la presión sobre el campo en momentos de alta restricción operativa.

La situación también obliga a revisar alternativas para terneros, novillos y vaquillas. Entre las opciones mencionadas aparecen el destete precoz y el engorde a corral, siempre adaptados a la realidad de cada establecimiento. La lógica central es reducir presión sobre las áreas afectadas y concentrar los recursos disponibles en los animales con mayor prioridad productiva.

Reorganizar el pastoreo para evitar más daño

El manejo del pastoreo se vuelve decisivo cuando el agua ocupa sectores productivos y limita el movimiento del rodeo. La recomendación técnica es diferir potreros, evitar sobrecargas en pastizales naturales y organizar rotaciones flexibles según la evolución del agua y la humedad del suelo.

En ese sentido, las divisiones temporales con alambrado eléctrico pueden ayudar a ordenar el uso de los ambientes disponibles. Este criterio coincide con la importancia de una gestión flexible del pastoreo rotativo, especialmente cuando el objetivo es proteger el forraje remanente y reducir pérdidas por pisoteo.

La clave no es mover animales de manera automática, sino ajustar cada decisión al estado del suelo, la accesibilidad de los potreros y la capacidad real de recuperación de la vegetación. En un escenario de excesos hídricos, la permanencia prolongada del ganado en sectores saturados puede generar daños que continúen incluso después de que el agua se retire.

Sanidad animal bajo presión por ambientes húmedos

El exceso de agua también eleva los riesgos sanitarios. Los especialistas recomiendan reforzar vacunaciones, monitorear el estado del rodeo y prestar especial atención a enfermedades asociadas a ambientes húmedos, como leptospirosis, carbunclo y pietín.

La prevención sanitaria se vuelve más importante cuando los caminos dificultan el acceso a los establecimientos y reducen la capacidad de respuesta rápida. Mantener instalaciones funcionales, corrales operativos y zonas de manejo en condiciones adecuadas puede marcar diferencias en el traslado, la observación y el tratamiento de los animales.

La situación también exige una mirada integral sobre la salud de los animales de granja, porque los eventos climáticos extremos no solo afectan la disponibilidad de alimento, sino también el bienestar general del rodeo, la movilidad y la exposición a enfermedades.

Encierres con espacio seco, agua y alimento

Cuando el encierre a corral se vuelve necesario, el INTA recomienda asegurar una superficie suficiente para evitar hacinamiento y deterioro sanitario. La referencia técnica mencionada es no menos de 8 metros cuadrados por animal, con al menos 5 metros cuadrados secos por animal destinados a dormidero.

Además, el acceso al agua y al alimento debe sostenerse sin cambios bruscos de dieta. En contextos de emergencia hídrica, los movimientos apurados, las dietas mal ajustadas o la falta de superficie seca pueden transformar una medida de contención en un nuevo foco de problemas productivos y sanitarios.

La planificación del encierre debe considerar el estado de los accesos, la disponibilidad de reservas, la capacidad de suministro y la posibilidad de mantener controles frecuentes. No se trata solo de sacar animales del agua, sino de ordenar una estrategia que reduzca pérdidas mientras el sistema vuelve lentamente a condiciones manejables.

Una emergencia que puede extenderse durante meses

El área de ganadería del INTA advierte que el escenario podría prolongarse en los próximos meses por la influencia del fenómeno Niño, con impacto durante otoño, invierno y primavera. Esto obliga a pensar más allá de la respuesta inmediata y preparar decisiones escalonadas para sostener la producción.

La experiencia reciente muestra que el manejo ganadero necesita adaptarse cada vez más a condiciones climáticas variables. La relación entre pastoreo, clima y escorrentía se vuelve un factor central para proteger el suelo, el agua y la productividad de los pastizales.

Cada establecimiento deberá ajustar las recomendaciones a su propia realidad. La ubicación del campo, la altura de los potreros, la accesibilidad, la disponibilidad de reservas, el estado de los vientres y la infraestructura disponible definirán qué medidas aplicar primero y cuáles pueden esperar.

En esta emergencia, la combinación de monitoreo climático, decisiones oportunas y manejo flexible será determinante para sostener la actividad ganadera. El objetivo inmediato es reducir daños, proteger las categorías más valiosas y conservar la base forrajera para acelerar la recuperación cuando el agua empiece a retirarse.

Fuente(s) referenciales

Infobae / Revista Chacra. “El agua que sobra: cómo ajustar el manejo ganadero frente a un escenario de excesos hídricos”. 14 de mayo de 2026.



Mundo Agropecuario
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.