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Argentina: el dólar impulsa el precio de la soja en Rosario

Publicado el 27/08/2026 · REDACCION

La oleaginosa disponible ganó $5.000 y alcanzó los $525.000 por tonelada, pese a que el contrato septiembre cerró con pérdidas en el mercado de Chicago


Redactor: Luis Ortega
Editor: Camila Herrera R.

El precio disponible de la soja comenzó la semana con una mejora en Argentina, impulsado principalmente por el avance del tipo de cambio oficial. Las fábricas ofrecieron este lunes 24 de agosto $525.000 por tonelada en Rosario, un aumento diario de $5.000, equivalente al 0,96 %, mientras la oleaginosa operó en sentido contrario en Chicago.

La suba local mostró que la formación del precio en pesos no depende exclusivamente de la referencia internacional. El movimiento del dólar utilizado para liquidar las divisas de las exportaciones permitió sostener una oferta más elevada por la mercadería con entrega inmediata y contractual, incluso en una jornada negativa para la soja estadounidense.

La punta compradora del dólar del Banco Nación avanzó $11, o un 0,74 %, hasta los $1.501. Esta cotización funciona como una de las referencias para convertir a pesos los ingresos vinculados con las exportaciones, por lo que su variación puede modificar la capacidad de pago doméstica de la industria aceitera y de los exportadores.

El disponible subió, pero las posiciones diferidas retrocedieron

Eugenio Irazuegui, responsable de Research de la corredora Zeni, explicó que la mejora cambiaria incidió sobre los valores ofrecidos por las fábricas tradicionales para originar soja disponible. El comportamiento no se extendió a toda la curva comercial, ya que las posiciones con entrega diferida registraron bajas generalizadas.

La diferencia entre ambos segmentos resulta importante para las decisiones de los productores. El valor disponible refleja la necesidad inmediata de mercadería y permite concretar operaciones de corto plazo, mientras los contratos diferidos incorporan expectativas sobre el dólar, los precios externos, la oferta futura y los márgenes de procesamiento.

La Bolsa de Comercio de Rosario describió la jornada como una rueda en la que el maíz concentró la mayor actividad, con ofertas predominantemente alcistas. La soja recuperó terreno y el trigo mantuvo una operatoria limitada, mientras reaparecieron referencias abiertas para el sorgo.

El movimiento se produce después de que la soja argentina recibiera durante mayo el impulso alcista de Chicago. En esta oportunidad, la relación se invirtió: el mercado doméstico avanzó por la señal cambiaria a pesar de la presión negativa procedente del exterior.

La soja cayó en Chicago por las expectativas de cosecha

En la Bolsa de Chicago, el contrato de soja con entrega en septiembre perdió US$2,94 por tonelada, equivalente al 0,65 %, y terminó en US$446,81. Las estimaciones del recorrido de cultivos de Pro Farmer y la depreciación del aceite de soja presionaron las cotizaciones.

Pro Farmer calculó una cosecha estadounidense de 124,43 millones de toneladas después de recopilar muestras y proyectar los rendimientos observados durante su recorrido por las principales regiones agrícolas. La cifra superó la estimación de 122,99 millones de toneladas que el Departamento de Agricultura de Estados Unidos había incluido en su balance más reciente.

Una oferta estadounidense superior a la prevista puede ejercer presión sobre el mercado si la demanda y el procesamiento no absorben el volumen adicional. El escenario coincide con el último balance del USDA, que elevó la producción de soja y dejó mayores existencias finales para Estados Unidos durante la campaña 2026/27.

Las ventas de aceite de soja añadieron otro elemento negativo. La cancelación de posiciones compradas profundizó las pérdidas del derivado, que llegó a descontar hasta US$49,60 por tonelada. La debilidad del aceite reduce el respaldo que ese producto puede aportar al conjunto del complejo sojero.

También influyó la decisión de la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos de postergar el plazo previsto para que las refinerías demuestren el cumplimiento de las obligaciones relacionadas con la mezcla de biocombustibles. Los cambios regulatorios en este mercado afectan las expectativas de demanda de aceite de soja como materia prima energética.

El maíz y el trigo avanzaron en el mercado estadounidense

La baja de la soja contrastó con la evolución positiva de los cereales en Chicago. El maíz prolongó su recorrido alcista, aunque moderó durante la sesión parte de las ganancias registradas en las operaciones nocturnas y en el comienzo de la rueda tradicional.

Los operadores también evaluaron las estimaciones de Pro Farmer para la producción estadounidense de maíz. La organización proyectó 389,76 millones de toneladas, por debajo de los 406,75 millones calculados por el USDA en su informe del 12 de agosto.

Aunque el Medio Oeste y el este de las Grandes Llanuras mantienen un potencial productivo elevado, el recorrido detectó un desarrollo desigual. Dakota del Sur y Nebraska presentaron restricciones de humedad, mientras partes de Ohio, Indiana e Illinois mostraron efectos derivados del exceso de agua.

El trigo cerró con avances más limitados y sumó alrededor de 57 centavos en promedio. El desempeño dispar confirmó que cada grano respondió a sus propios fundamentos productivos, aun cuando las estimaciones de cosecha estadounidense funcionaron como eje común de la jornada.

El tipo de cambio vuelve a definir la capacidad de pago

Para el productor argentino, el resultado de la rueda muestra la necesidad de observar simultáneamente el mercado externo y las variables domésticas. Una caída en Chicago no siempre se traslada de manera automática al precio en pesos cuando el dólar, la demanda industrial o la disponibilidad inmediata de mercadería operan en sentido contrario.

La soja tiene una importancia particular para la economía argentina por el peso de sus exportaciones de grano, harina y aceite. La Bolsa de Comercio de Rosario había proyectado que el agro podría aportar más de US$36.000 millones durante 2026, con la soja y el maíz como componentes centrales de ese ingreso.

La capacidad instalada en el Gran Rosario permite procesar grandes volúmenes y abastecer distintos mercados internacionales. Sin embargo, la rentabilidad del circuito depende de la relación entre el costo de la materia prima, los precios de la harina y el aceite, la demanda externa, el tipo de cambio y las condiciones tributarias.

En ese contexto, los derechos de exportación aplicados a la soja continúan influyendo en el precio recibido por el productor argentino. La cotización de una sola jornada no elimina esas restricciones estructurales, pero ofrece una señal comercial concreta para quienes necesitan vender mercadería disponible.

La separación entre el avance local, la caída de Chicago y el retroceso de las posiciones diferidas obliga a evaluar cada operación según su moneda, fecha de entrega y destino. Para los productores, el precio nominal en pesos debe analizarse junto con los costos, la inflación, el tipo de cambio y las alternativas de cobertura disponibles.

Fuentes referenciales:
TN Campo
Bolsa de Comercio de Rosario



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