Cereales

Uruguay prevé reducir más de 5 % la siembra de arroz

Publicado el 02/09/2026 · REDACCION

El sector proyecta cultivar 155.000 hectáreas en la campaña 2026/27 y gestiona un crédito puente para evitar una contracción mayor


Redactor: Javier Morales O.
Editor: Eduardo Schmitz

Uruguay se encamina hacia una reducción superior al 5 % en el área destinada al arroz durante la campaña agrícola 2026/27. A pocas semanas del comienzo de la siembra, el sector estima que la superficie descenderá desde las 163.500 hectáreas del ciclo anterior hasta aproximadamente 155.000 hectáreas.

La proyección fue comunicada por Guillermo O’Brien, presidente de la Asociación Cultivadores de Arroz (ACA). Alcanzar las 155.000 hectáreas dependerá, en parte, de que se concrete una herramienta financiera solicitada por los productores para cubrir las labores iniciales de la nueva campaña.

La situación ocurre después de una zafra con rendimientos elevados, pero márgenes económicos estrechos. El escenario también afecta la planificación de los sistemas uruguayos que integran arroz y ganadería, donde el cultivo forma parte de rotaciones con pasturas y producción animal.

El crédito puente podría sostener parte del área

La propuesta en elaboración contempla un crédito de hasta 500 dólares por hectárea, con un plazo de diez años y de libre elección, según la información proporcionada por el presidente de la ACA. El instrumento busca aportar liquidez antes del inicio de las labores agrícolas.

Las garantías se distribuirían entre el Sistema Nacional de Garantías para Empresas (SIGA), que cubriría el 60 %, y la industria arrocera, responsable del 40 % restante. El mecanismo todavía estaba terminándose de estructurar al cierre de agosto.

El sector trabaja además en la creación de un fondo solidario de garantías. Este recibiría un aporte anual de aproximadamente tres cuartos de centavo por cada bolsa de arroz comercializada en Uruguay, con el objetivo de reunir respaldo para futuras operaciones crediticias.

Si la herramienta no se concreta a tiempo o no alcanza a los productores que necesitan capital, la superficie podría situarse por debajo de las 155.000 hectáreas proyectadas. La proximidad del calendario de siembra limita el margen para resolver las decisiones financieras pendientes.

Los costos alcanzan unos 2.200 dólares por hectárea

La campaña 2025/26 terminó con uno de los rendimientos más altos registrados por el sector uruguayo. El promedio superó los 9.300 kilogramos por hectárea y la producción nacional llegó a alrededor de 1,5 millones de toneladas.

Ese volumen fue obtenido por unos 500 agricultores. Sin embargo, el desempeño agronómico no se tradujo automáticamente en una mejora de las cuentas porque la estructura de costos se ubicó en torno a los 2.200 dólares por hectárea.

Los precios del arroz se mantuvieron bajos durante buena parte del periodo previo, mientras Uruguay exporta casi toda su producción. Esta dependencia del mercado internacional expone los ingresos del productor a las cotizaciones, la demanda exterior, los costos logísticos y las condiciones de acceso a cada destino.

La competitividad del cultivo también depende de la energía y del agua. Un análisis de la agricultura uruguaya destacó que el arroz mantiene un desempeño sólido gracias al manejo hídrico y la experiencia exportadora, aunque los costos energéticos siguen condicionando el resultado.

El mercado internacional comienza a mostrar precios más firmes

Las cotizaciones internacionales del arroz mostraron una recuperación hacia el cierre de agosto. Entre los factores mencionados por el sector figura una reducción del 34 % en la siembra de Estados Unidos y los efectos de El Niño sobre distintas regiones productoras.

Una oferta menor en algunos países puede sostener los precios, pero no garantiza por sí sola una mejora de los márgenes uruguayos. El resultado dependerá del momento de comercialización, la calidad obtenida, los costos de producción y la evolución de la demanda.

Uruguay cuenta con una marcada orientación exportadora y busca mantener su participación en destinos de alto valor. Durante 2026, el país obtuvo el 63 % de una cuota de 6.667 toneladas de arroz asignada por la Unión Europea al Mercosur, como se explicó al analizar las oportunidades del arroz uruguayo en el mercado europeo.

La eventual recuperación del precio ofrece una señal favorable antes de la nueva campaña, pero llega después de un periodo que debilitó la capacidad financiera de las explotaciones. Por esa razón, los productores consideran que el acceso al crédito sigue siendo necesario para sostener la siembra.

La reducción equivale a unas 8.500 hectáreas

El descenso desde 163.500 hasta 155.000 hectáreas supone retirar aproximadamente 8.500 hectáreas de la producción arrocera. La diferencia equivale a una contracción cercana al 5,2 %, aunque la estimación todavía puede cambiar antes de que se complete la implantación.

La superficie proyectada también se mantiene lejos del máximo histórico de Uruguay. La mayor área arrocera del país se registró en la zafra 1998/99, cuando se sembraron 205.000 hectáreas, según los registros de la ACA.

La reducción puede repercutir en la actividad de molinos, empresas de servicios, proveedores de insumos, transportistas y trabajadores vinculados con la cadena. El cultivo sostiene empleo directo e indirecto en diferentes comunidades de las cuencas arroceras.

Una menor superficie no implica necesariamente una disminución proporcional de la cosecha, porque el volumen final también depende del rendimiento. Sin embargo, repetir los más de 9.300 kilogramos por hectárea de la campaña anterior requerirá condiciones favorables durante todo el ciclo.

El agua seguirá definiendo la productividad

El arroz uruguayo se desarrolla bajo sistemas donde el riego constituye una parte central de la estructura productiva. La disponibilidad de agua, la infraestructura y el costo de bombeo influyen sobre la superficie que cada establecimiento puede manejar.

Las investigaciones internacionales confirman que el manejo del agua modifica tanto el rendimiento como la calidad del arroz. Las decisiones sobre inundación, drenaje y momentos de estrés deben adaptarse a las características del suelo, la variedad y el ambiente.

Uruguay ha atravesado periodos recientes de déficit hídrico que afectaron de manera desigual a las zonas agropecuarias. Aunque los sistemas arroceros cuentan con infraestructura específica, la disponibilidad de reservas y el costo de utilizarla continúan siendo factores de riesgo.

La combinación de financiamiento, agua, energía y precios determinará finalmente cuántas hectáreas se implantarán. La estimación de 155.000 hectáreas representa el escenario previsto si el crédito puente queda disponible dentro del calendario que requieren los productores.

Una campaña condicionada antes de comenzar

Los altos rendimientos del ciclo 2025/26 demostraron la capacidad técnica de la producción uruguaya, pero también expusieron la diferencia entre productividad física y rentabilidad. Obtener más de nueve toneladas por hectárea no fue suficiente para compensar plenamente los costos elevados y los precios debilitados.

La herramienta financiera busca cubrir esa brecha temporal y evitar que explotaciones productivas queden fuera de la campaña por falta de liquidez. Su impacto dependerá de las condiciones definitivas, la velocidad de instrumentación y el acceso efectivo de los agricultores.

La ACA mantiene como referencia una superficie de 155.000 hectáreas, pero reconoce que se trata de una estimación ligada a decisiones todavía en proceso. Las próximas semanas serán determinantes para conocer el alcance real de la reducción y la distribución del área entre las distintas cuencas arroceras.

Fuente referencial:
El Observador



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