La Agrupación Apícola de Galicia recomienda adelantar la alimentación y revisar el control de la varroa para mantener poblaciones fuertes ante la presión de la avispa asiática y los cambios en las floraciones
Redacción: Redacción Mundo Agropecuario
Editor: Karem Díaz S.
Los apicultores de Galicia, en el noroeste de España, están modificando el manejo de sus colmenas ante una combinación de amenazas que está alterando el calendario tradicional de la actividad. La Agrupación Apícola de Galicia advierte que la presión de la Vespa velutina, junto con periodos de sequía y cambios en la disponibilidad de alimento, hace necesario preparar y alimentar las colonias antes del invierno para que lleguen con poblaciones fuertes a la siguiente temporada productiva.
La recomendación supone un cambio respecto a una práctica que durante años concentraba buena parte de la alimentación complementaria a comienzos del año, con el propósito de estimular las colonias antes de las principales floraciones. Esther Ordóñez, responsable de la Agrupación Apícola de Galicia y presidenta de la Indicación Geográfica Protegida Mel de Galicia, explica que las condiciones actuales obligan a intervenir antes.
El problema se ha hecho especialmente visible durante 2026. La presión de la avispa velutina sobre las colmenas gallegas comenzó semanas antes de lo habitual, prolongando el periodo durante el cual las abejas quedan expuestas a la depredación y reduciendo sus oportunidades para recolectar néctar, polen y agua.
La velutina puede bloquear la actividad de las abejas
La Vespa velutina suele situarse frente a las piqueras para capturar a las abejas que salen o regresan a la colonia. Cuando la presencia de avispas es intensa, las obreras disminuyen sus vuelos y pueden permanecer dentro de la colmena para evitar los ataques.
Esta situación genera un problema adicional al de la depredación directa. Una colonia que reduce sus salidas también tiene más dificultades para obtener agua, néctar y polen, de modo que sus reservas pueden disminuir precisamente durante el periodo en el que necesita acumular recursos para superar el invierno.
Ordóñez sostiene que las colmenas sometidas a una presión elevada de velutina pueden quedarse prácticamente sin acceso normal al alimento y al agua. La alimentación complementaria pasa entonces a funcionar como una herramienta de manejo destinada a compensar parcialmente esa limitación.
La expansión del insecto ya condiciona explotaciones apícolas en diferentes regiones europeas. La amenaza de la avispa asiática para abejas melíferas y polinizadores preocupa también fuera de España por su capacidad para establecer poblaciones y ejercer presión continuada alrededor de los colmenares.
La alimentación debe aportar algo más que azúcar
La Agrupación Apícola de Galicia recomienda iniciar la alimentación después de realizar el tratamiento correspondiente contra la varroa. La organización está explicando este nuevo esquema de trabajo mediante cursos dirigidos a apicultores en diferentes zonas de la comunidad.
Según Ordóñez, proporcionar únicamente una mezcla de agua y azúcar no cubre todas las necesidades que se buscan atender en esta fase. La recomendación incluye también tortas proteicas, destinadas a aportar nutrientes que ayuden a mantener colonias con suficiente población y en mejores condiciones antes de la invernada.
El objetivo no es simplemente mantener vivas a las abejas durante los meses fríos. Una colonia que entra debilitada en invierno puede sobrevivir, pero encontrarse en condiciones deficientes cuando comiencen las primeras floraciones. La agrupación busca que las colmenas conserven poblaciones capaces de reanudar rápidamente la actividad recolectora.
Esta preparación adquiere particular importancia en las zonas costeras de Galicia, donde las floraciones de eucalipto pueden comenzar temprano. Si la colonia llega a ese momento con pocas obreras o escasas reservas, disminuye su capacidad para aprovechar una fuente de néctar relevante para la producción.
El cambio climático modifica el calendario apícola
La alimentación otoñal no responde únicamente a la velutina. La Agrupación Apícola de Galicia relaciona también la necesidad de modificar el manejo con periodos prolongados de sequía, capaces de reducir la disponibilidad de recursos florales para las abejas.
Las alteraciones de temperatura y precipitación pueden cambiar la fecha y duración de las floraciones, así como la cantidad de néctar disponible. Ese proceso obliga a los productores a observar con mayor atención el estado real de las colonias en lugar de depender exclusivamente de calendarios utilizados en temporadas anteriores.
Los cambios ya forman parte de un desafío más amplio para el sector. La adaptación de la apicultura frente al cambio climático incluye precisamente la necesidad de responder a floraciones irregulares, periodos secos, temperaturas diferentes y variaciones en la disponibilidad de alimento.
Para el apicultor, estas modificaciones pueden traducirse en más revisiones, alimentación suplementaria y decisiones de manejo ajustadas a las condiciones de cada colmenar. Dos explotaciones relativamente próximas pueden presentar situaciones distintas dependiendo de la presión de velutina, las reservas existentes y los recursos florales disponibles.
La varroa añade otra presión antes de la invernada
La preparación de las colmenas también incluye el control de Varroa destructor, uno de los principales problemas sanitarios de la apicultura. La Agrupación Apícola de Galicia considera necesario revisar el momento de los tratamientos porque esperar demasiado puede dejar a las colonias debilitadas cuando necesitan desarrollar la población que afrontará el invierno.
Ordóñez explica que tradicionalmente se buscaban periodos con una cantidad mínima de cría para mejorar la eficacia de determinados tratamientos. Sin embargo, las nuevas condiciones obligan a los productores a valorar cuidadosamente los tiempos de intervención para evitar que la colonia llegue demasiado debilitada al final de la temporada.
La Xunta de Galicia reconoce tanto los factores sanitarios, entre ellos Varroa destructor, como la presión de organismos agresores de las colmenas, incluida Vespa velutina, entre los problemas que reducen las poblaciones de abejas y justifican medidas de apoyo al sector apícola.
Galicia mantiene medidas de apoyo frente a la velutina
La presión sobre las explotaciones ha llevado también a mantener programas públicos de vigilancia y control. La Xunta de Galicia y la Federación Galega de Municipios e Provincias mantienen durante 2026 un convenio destinado a coordinar las actuaciones frente a la avispa asiática.
Las políticas de apoyo a la apicultura gallega incluyen además medidas relacionadas con la lucha contra la velutina y la varroosis. En agosto de 2026, la Consellería do Medio Rural informó de una convocatoria cercana a 1,5 millones de euros que beneficia a más de 2.000 explotaciones y supera las 42.000 colmenas.
La necesidad de combatir la especie invasora también ha generado prácticas de riesgo. Especialistas han advertido, por ejemplo, de los posibles efectos ambientales del denominado método troyano utilizado contra la avispa asiática, que puede dispersar insecticidas y afectar a organismos que no constituyen el objetivo del tratamiento.
Por esa razón, el control de la velutina requiere combinar vigilancia, protección de los colmenares y métodos autorizados que reduzcan los efectos sobre otros insectos. Las medidas destinadas a fortalecer las propias colonias constituyen otra parte de esa estrategia, aunque no eliminan la necesidad de controlar al depredador.
El manejo deja de depender de un calendario fijo
La Agrupación Apícola de Galicia ya ha impartido cursos en Pontevedra y Barbadás, en la provincia de Ourense, para explicar a los productores cómo adaptar el control de la varroa y la alimentación. La intención es extender las actividades formativas a otras zonas gallegas.
El mensaje central es que la preparación para la invernada debe comenzar observando la situación concreta de cada colmena: población disponible, reservas, presencia de varroa, intensidad de los ataques de velutina y disponibilidad de alimento en el entorno.
La experiencia de Galicia muestra cómo varias presiones pueden coincidir sobre una misma explotación. La avispa asiática reduce la actividad recolectora, los periodos secos pueden limitar las floraciones y los problemas sanitarios debilitan adicionalmente a las colonias. En ese contexto, conservar poblaciones fuertes antes del invierno se convierte en una decisión productiva relevante para la supervivencia de las colmenas y para su capacidad de aprovechar las floraciones de la siguiente campaña.
Fuentes referenciales:
La Voz de Galicia – Somos Agro
Agrupación Apícola de Galicia
Xunta de Galicia – Programa de vigilancia y control de Vespa velutina
Consellería do Medio Rural de la Xunta de Galicia


