El Ministerio de Agricultura reporta 16.725 toneladas frente a las 8.585 del período comparable de 2025. La Mesa de Guanipa, en Anzoátegui, concentra la producción comercial declarada.
Redacción: Redacción Mundo Agropecuario
Editor: Karem Díaz S.
La producción de maní en Venezuela registra un importante crecimiento durante 2026. Según un balance divulgado a comienzos de octubre por el Ministerio del Poder Popular para la Agricultura Productiva y Tierras, el país alcanzó 16.725 toneladas de este cultivo, frente a las 8.585 toneladas comunicadas para el mismo período de 2025. La diferencia representa un incremento aproximado del 95 %, con el estado Anzoátegui como principal protagonista de la actividad comercial.
El resultado sitúa nuevamente al maní entre los cultivos de interés para la diversificación agrícola venezolana. Su importancia no se limita al consumo directo: también constituye una materia prima para la industria alimentaria, particularmente en la elaboración de productos de confitería, granos tostados, mantequilla de maní y aceites vegetales.
La Mesa de Guanipa concentra la producción comercial de maní
El balance ministerial identifica a la Mesa de Guanipa, en el estado Anzoátegui, como el principal núcleo de producción comercial de maní en Venezuela. De acuerdo con las cifras oficiales, esta región concentra actualmente el 100 % del volumen comercial registrado para el cultivo.
La zona posee una trayectoria agrícola vinculada a las condiciones de las sabanas orientales y al aprovechamiento de tierras destinadas a diferentes rubros. Su actividad productiva incluye cereales y otros cultivos alimentarios, dentro de una estructura regional en la que también destaca la producción de maíz blanco y amarillo en Anzoátegui.
El Ministerio informó de una superficie sembrada de 1.450 hectáreas de maní y señaló un rendimiento estimado de 4.000 kilogramos por hectárea. Sin embargo, ambas cifras requieren una precisión importante: multiplicar esa superficie por el rendimiento indicado equivale a unas 5.800 toneladas, cantidad inferior al volumen nacional de 16.725 toneladas comunicado en el mismo balance.
La información difundida no permite determinar si esa diferencia responde a distintas superficies contabilizadas, varios ciclos de cosecha o criterios estadísticos diferentes. Por ello, las cifras deben interpretarse como indicadores oficiales que todavía necesitan una desagregación productiva más completa.
Un crecimiento cercano al 95 % respecto a 2025
La comparación entre los dos períodos muestra una diferencia de 8.140 toneladas. En términos relativos, el aumento equivale aproximadamente al 94,8 %, una variación considerable para un cultivo cuya producción comercial se encuentra territorialmente concentrada.
Este incremento puede representar una oportunidad para ampliar el abastecimiento de materia prima destinada a la agroindustria nacional. No obstante, el crecimiento del volumen cosechado no demuestra por sí solo una mejora equivalente en la rentabilidad de los agricultores.
Para evaluar el desempeño económico del cultivo también sería necesario conocer los costos de producción, los precios pagados al agricultor, los gastos de cosecha y transporte y las condiciones de comercialización.
La situación cobra relevancia dentro del contexto agrícola venezolano, donde distintos sectores productivos afrontan dificultades relacionadas con la disponibilidad de insumos, el financiamiento y la colocación de sus cosechas. En este escenario, la evolución de la campaña cerealera venezolana de 2026 ofrece otro indicador de la importancia que tienen los resultados productivos y las condiciones comerciales para la continuidad de las explotaciones.
Monagas, Portuguesa y Barinas aparecen como posibles zonas de expansión
El Ministerio de Agricultura también identificó a Monagas, Portuguesa y Barinas como estados con condiciones de suelo potencialmente favorables para ampliar el cultivo de maní.
La identificación de estos territorios representa una posibilidad de diversificación geográfica, aunque no equivale a la existencia de nuevas superficies comerciales sembradas ni garantiza que los proyectos de expansión lleguen a ejecutarse.
La incorporación de nuevas zonas productoras dependería de factores como la disponibilidad de semillas, el acceso a maquinaria, las condiciones de humedad del suelo, la asistencia agronómica y la existencia de compradores capaces de absorber la producción.
El manejo del suelo constituye un componente especialmente importante para las leguminosas. La diversificación de las rotaciones agrícolas puede contribuir a mejorar determinadas propiedades del terreno y a organizar sistemas productivos con distintas necesidades de fertilización y manejo.
Sin embargo, estas ventajas potenciales deben evaluarse según las condiciones de cada región y no permiten anticipar automáticamente los rendimientos que podrían alcanzarse en nuevas áreas de cultivo.
El maní ofrece diferentes oportunidades para la agroindustria
El maní es una leguminosa oleaginosa que combina contenido proteico y aceites vegetales, características que permiten utilizarlo en diferentes cadenas de transformación alimentaria.
Además de comercializarse como grano para consumo humano, puede procesarse para obtener productos tostados, pastas, mantequillas y aceite. Estas alternativas amplían sus posibles destinos comerciales, aunque la capacidad real de procesamiento depende de la infraestructura industrial y de la demanda existente.
Desde el punto de vista agronómico, el cultivo también presenta características asociadas a su condición de leguminosa. La interacción de estas plantas con determinados microorganismos del suelo permite desarrollar procesos de fijación biológica de nitrógeno, una relación cuya eficiencia depende de factores biológicos y ambientales.
La importancia de estos mecanismos ha sido abordada en investigaciones sobre la capacidad de las leguminosas para aprovechar el nitrógeno mediante asociaciones con bacterias. En el caso del maní, el manejo adecuado del suelo y de la nutrición vegetal sigue siendo necesario para sostener la productividad.
El objetivo exportador todavía requiere resultados comerciales
El Ministerio de Agricultura planteó entre sus objetivos futuros posicionar el maní venezolano en mercados internacionales. La intención supone avanzar desde una producción orientada principalmente al abastecimiento interno hacia una actividad con posibilidades de comercialización exterior.
Para concretar ese objetivo sería necesario contar con volúmenes exportables, estándares de calidad, condiciones sanitarias adecuadas y canales comerciales estables. La información oficial difundida en octubre no identifica contratos de exportación, destinos confirmados ni cantidades comprometidas para compradores extranjeros.
Por tanto, la expansión internacional debe entenderse actualmente como una meta institucional y no como un resultado comercial alcanzado.
El dato productivo más significativo continúa siendo el aumento del volumen nacional comunicado para 2026. La publicación de estadísticas más detalladas sobre superficies efectivamente cosechadas, rendimientos por ciclo y distribución territorial permitiría evaluar con mayor precisión la magnitud del crecimiento y las posibilidades reales de incorporar nuevas regiones a la producción comercial de maní.
Fuentes referenciales:
Fedecámaras Radio – Balance de producción de maní en Venezuela, 5 de octubre de 2026
Notiprimicia – Información del Ministerio de Agricultura Productiva y Tierras, 4 de octubre de 2026
Noticias 24 Horas – Balance de la cosecha nacional de maní, 3 de octubre de 2026


