El primer semestre marcó un máximo histórico para granos y derivados industriales, con fuerte peso del maíz, el trigo y el girasol, mientras la soja perdió participación.
Redactor: Raúl Méndez C.
Editor: Karem Díaz S.
El agro argentino cerró un primer semestre histórico en materia exportadora. Entre enero y junio de 2026, el país embarcó más de 60,7 millones de toneladas de granos y derivados industriales, el mayor volumen registrado para ese período.
El salto confirma el peso estructural del campo dentro del comercio exterior argentino y muestra cómo la elevada oferta de cereales y oleaginosas volvió a colocar al país entre los orígenes más activos del mercado mundial.
Un semestre que marca un récord exportador
El resultado se explica por una combinación de cosechas abundantes, mayor disponibilidad interna y fuerte dinamismo comercial. En ese marco, las exportaciones agropecuarias argentinas volvieron a mostrar su importancia para el ingreso de divisas y para la actividad logística vinculada a puertos, plantas industriales y transporte de granos.
La magnitud del volumen exportado también refleja una campaña agrícola con fuerte presencia de maíz, trigo y girasol. Estos cultivos empujaron los despachos y compensaron parcialmente la menor participación relativa del complejo sojero.
El maíz lidera, aunque la cosecha avanza lenta
El maíz fue uno de los grandes protagonistas del semestre. Los embarques alcanzaron cerca de 21 millones de toneladas, un volumen superior al promedio reciente y decisivo para explicar el récord general.
Sin embargo, el avance de la cosecha viene más lento de lo esperado. Esa demora introduce una señal de cautela porque puede condicionar el ritmo de entrega, la disponibilidad inmediata de mercadería y la continuidad del flujo exportador durante los próximos meses.
El cereal mantiene un lugar estratégico dentro de la campaña argentina. Las proyecciones recientes sobre maíz en Argentina muestran por qué su rendimiento, manejo y ritmo de cosecha son factores decisivos para el resultado económico del sector.
Trigo y girasol también empujaron el volumen
El trigo tuvo una participación destacada en el primer semestre, con embarques que superaron ampliamente los promedios históricos para el período. Su desempeño ayudó a sostener el volumen total exportado y fortaleció la presencia argentina en mercados internacionales de cereales.
El girasol también mostró un crecimiento relevante. La combinación de semillas y derivados industriales aportó una mejora significativa, en línea con el mayor dinamismo que ya venía observándose en las exportaciones argentinas de girasol.
La soja tuvo menor participación
El complejo sojero mostró una dinámica distinta. Aunque siguió siendo una pieza central del comercio agroindustrial argentino, su participación sobre el total exportado fue menor que en otros ciclos.
Considerando poroto, aceite y harina, los embarques equivalentes de soja se ubicaron por debajo del registro del año anterior. La oleaginosa representó cerca de un tercio del total exportado, una proporción baja para el peso histórico que mantiene dentro del comercio agrícola argentino.
La situación se produce en un contexto donde la cosecha argentina de soja avanzó con altos volúmenes, pero con una comercialización que no tuvo el mismo protagonismo relativo frente al empuje de otros cultivos.
El récord no elimina las tensiones comerciales
El volumen histórico confirma la capacidad exportadora del agro argentino, pero no elimina los desafíos. La velocidad de cosecha del maíz, el comportamiento de la soja, los precios internacionales, la demanda externa y la logística portuaria seguirán definiendo el resultado del año.
El antecedente de un fuerte ingreso por exportaciones ya venía mostrando que el agro argentino proyecta más divisas apoyado en soja y maíz. El nuevo récord de toneladas exportadas agrega una señal de volumen, pero el balance final dependerá también de precios, industrialización y ritmo de ventas.
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