La industria procesó 565.000 toneladas en marzo, mientras las compras anticipadas y las proyecciones productivas mantienen el impulso de la cadena girasolera
Redactor: Valentina Ríos
Editor: Eduardo Schmitz
La cadena del girasol atraviesa una etapa de fuerte dinamismo en Argentina, respaldada por un récord mensual de molienda, un crecimiento significativo de la comercialización y perspectivas de una nueva expansión productiva durante la campaña 2026/27.
La actividad industrial procesó 565.000 toneladas de girasol en marzo de 2026, el mayor volumen mensual registrado hasta el momento. Este resultado consolidó el avance de una cadena que también viene aumentando su participación en las exportaciones y atrayendo inversiones destinadas a ampliar la capacidad de procesamiento.
Entre enero y mayo de 2026, la molienda acumulada alcanzó 2,322 millones de toneladas. La cifra representó un crecimiento interanual del 32,8%, reflejo de una mayor disponibilidad de materia prima y de una demanda industrial sostenida.
El desempeño continúa una tendencia que ya había colocado a las exportaciones argentinas de girasol entre los componentes más dinámicos de la agroindustria nacional durante los primeros meses de 2026.
Las compras de girasol aumentaron un 38%
La comercialización del cultivo avanzó junto con la molienda. Los datos oficiales de la Secretaría de Agricultura muestran que, al 1 de julio, las compras correspondientes a la campaña 2024/25 totalizaban 3,94 millones de toneladas.
Ese volumen superó en un 38% al registrado en la misma fecha del ciclo anterior. Además, solo el 4,8% de las operaciones permanecía sin precio fijado, una proporción reducida que evidencia una elevada fluidez comercial.
La fijación de precios permite a productores, acopios e industrias reducir parte de la incertidumbre asociada con las operaciones pendientes. El bajo porcentaje de mercadería sin precio también refleja la velocidad con la que avanzó la comercialización de la cosecha disponible.
Este comportamiento se produce en un momento en que el girasol recuperó protagonismo en la agricultura argentina, favorecido por la demanda, los márgenes productivos y su incorporación en distintas rotaciones agrícolas.
La comercialización anticipada gana volumen
Las operaciones correspondientes a la campaña 2025/26 muestran un avance todavía mayor. Las compras anticipadas alcanzaron 4,34 millones de toneladas, un incremento interanual del 42,5%.
Al mismo tiempo, la proporción de operaciones pendientes de fijación de precio descendió al 8,1%. En igual período del año anterior, ese indicador se ubicaba en el 11,4%, por lo que el nuevo registro señala una mayor definición comercial del volumen comprometido.
La combinación de compras anticipadas, menor proporción de operaciones abiertas y expansión industrial ofrece mayor previsibilidad a una cadena que necesita coordinar producción, almacenamiento, transporte, molienda y comercialización de derivados.
La expansión también coincide con un proceso de crecimiento territorial del cultivo. En los últimos años, el girasol amplió su presencia en regiones agrícolas no tradicionales, fortaleciendo la oferta potencial de materia prima para la industria.
El USDA proyecta ocho millones de toneladas
Las perspectivas productivas anticipan otro aumento para la próxima campaña. El Departamento de Agricultura de Estados Unidos proyecta que Argentina producirá ocho millones de toneladas de girasol en el ciclo 2026/27.
La estimación supone un crecimiento del 8,1% respecto de los 7,4 millones de toneladas calculados por el organismo para la campaña 2025/26. De concretarse, la mayor cosecha permitiría sostener el ritmo de molienda y atender la demanda comercial e industrial.
Sin embargo, las proyecciones sobre el volumen actual no son coincidentes. La Bolsa de Cereales de Buenos Aires estima una producción de 6,6 millones de toneladas para la campaña 2025/26, unas 800.000 toneladas menos que la previsión del organismo estadounidense.
La diferencia entre ambas estimaciones obliga a observar la evolución definitiva de la cosecha, aunque las dos fuentes coinciden en presentar una cadena con una disponibilidad productiva considerable y perspectivas de continuidad.
La industrialización refuerza el valor de la cadena
El récord de molienda adquiere relevancia porque permite transformar una mayor cantidad de grano en aceite, harina y otros derivados. La industrialización amplía el valor económico generado por el cultivo y fortalece su relación con los mercados internos y externos.
El crecimiento del procesamiento se suma al impacto económico acumulado por una cadena que durante los últimos años duplicó su producción y elevó su aporte a la agroindustria. Este recorrido convirtió al cultivo en uno de los componentes con mayor expansión dentro del agro argentino.
La evolución reciente también se vincula con nuevas inversiones y ampliaciones de plantas industriales. La disponibilidad de capacidad de procesamiento será determinante para absorber el aumento de la cosecha y evitar que la expansión productiva encuentre limitaciones en la etapa industrial.
El escenario comercial puede verse además influido por la reducción gradual de los derechos de exportación aplicados al girasol y sus derivados, incluida en el cronograma oficial previsto para los próximos años.
Los datos de molienda, compras y operaciones anticipadas confirman que la cadena mantiene una actividad elevada. La evolución final dependerá del volumen efectivo de la próxima cosecha y de la capacidad de la industria para sostener el procesamiento de una oferta que las proyecciones ubican nuevamente en crecimiento.
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