Productores del estado Portuguesa realizaron una movilización el 13 de octubre para exigir mejores condiciones de comercialización del arroz y denunciar el impacto de las importaciones sobre la cosecha nacional.
Redacción: Redacción Mundo Agropecuario
Editor: Karem Díaz S.
Los productores de arroz del estado Portuguesa, una de las principales regiones agrícolas de Venezuela, realizaron el 13 de octubre de 2026 una jornada de protesta que incluyó caravanas, interrupciones temporales del tránsito y concentraciones frente a instalaciones agroindustriales. Los agricultores exigieron precios que permitan cubrir los costos de producción y reclamaron medidas frente a las importaciones de cereal que, según sus representantes, están afectando la comercialización de la cosecha nacional.
La movilización comenzó en las inmediaciones de la salida hacia Payara, en el municipio Páez, cerca de las instalaciones de Agropatria. Posteriormente, los manifestantes se desplazaron hacia el corredor vial que comunica Araure con Guanare, donde se concentraron frente a los accesos de la empresa procesadora Iancarina.
La protesta representa un nuevo episodio en el conflicto comercial que enfrenta el sector arrocero venezolano durante el ciclo de invierno de 2026. A diferencia de las advertencias y reuniones gremiales anteriores, esta jornada incluyó acciones directas de los agricultores frente a instalaciones industriales.
Los productores reclaman 0,64 dólares por kilogramo de arroz
Uno de los principales motivos de la movilización fue la diferencia entre los costos de producción declarados por los agricultores y los precios que aseguran recibir de la agroindustria.
Edgar Miranda, vocero de los productores participantes, explicó que producir un kilogramo de arroz cuesta aproximadamente 0,49 dólares. Sobre esa estructura de costos, el gremio propone un precio de comercialización de 0,64 dólares por kilogramo, que permitiría incorporar un margen de rentabilidad cercano al 30 %.
Sin embargo, durante la protesta los agricultores denunciaron que algunas operaciones de compra se estaban realizando a precios considerablemente inferiores. Según Miranda, los pagos podían situarse entre 0,10 y 0,34 dólares por kilogramo, dependiendo de las condiciones de comercialización.
Estas cifras corresponden a denuncias y estimaciones de los representantes agrícolas. No constituyen un balance independiente de todas las operaciones de compra realizadas por la industria venezolana.
El conflicto se desarrolla en un contexto de presión comercial sobre las cosechas nacionales, que ya había sido advertido por la Confederación de Asociaciones de Productores Agropecuarios de Venezuela (Fedeagro) durante septiembre.
La protesta llegó hasta las instalaciones de Iancarina
La jornada del 13 de octubre tuvo como escenario uno de los principales corredores agroindustriales del estado Portuguesa. Después de concentrarse en la vía hacia Payara, los productores organizaron una caravana que avanzó hacia las instalaciones de Iancarina, en el municipio Araure.
Durante el recorrido se registraron interrupciones temporales del tránsito. Posteriormente, los manifestantes trasladaron la concentración hacia los portones y accesos de la planta procesadora, donde solicitaron la atención de representantes industriales y gubernamentales.
Los participantes presentaron la movilización como una acción pacífica destinada a obtener compromisos concretos sobre los precios de recepción del cereal.
La presencia de agricultores frente a instalaciones procesadoras refleja la importancia que tiene la comercialización dentro de la cadena arrocera. Después de realizar las inversiones necesarias para sembrar, mantener y cosechar el cultivo, los productores dependen de las condiciones de recepción, clasificación y pago establecidas durante la entrega del grano.
La situación adquiere especial relevancia porque Venezuela atraviesa una campaña en la que el sector había presentado proyecciones elevadas de producción de arroz. Una mayor cosecha no garantiza automáticamente mejores ingresos cuando existen dificultades para colocar el producto a precios que cubran los costos.
Las importaciones de arroz también forman parte del conflicto
Además de exigir mejores precios, los agricultores cuestionaron el ingreso de arroz importado durante el período de comercialización de la cosecha venezolana.
Miranda afirmó que las importaciones habían alcanzado aproximadamente 410.000 toneladas y sostuvo que ese volumen estaba contribuyendo a saturar la capacidad de almacenamiento y a presionar las condiciones de compra del cereal nacional.
La cifra fue presentada por el representante gremial durante la protesta y no debe interpretarse como un dato aduanero independientemente confirmado.
Los productores consideran que la coincidencia entre las importaciones y la recolección nacional limita su capacidad de negociación frente a las empresas procesadoras. Su principal demanda es que las autoridades establezcan condiciones comerciales que permitan dar salida a la producción venezolana antes de recurrir a compras externas adicionales.
La controversia también se relaciona con el avance de la cosecha de cereales del ciclo de invierno de 2026, una campaña en la que las operaciones de transporte, almacenamiento y recepción industrial adquieren particular importancia para los productores de los Llanos.
El impacto efectivo de las importaciones sobre los precios requiere contrastar los volúmenes ingresados, las existencias almacenadas, las necesidades del mercado y los costos de adquisición de cada producto. Las denuncias gremiales identifican un conflicto comercial, pero por sí solas no permiten cuantificar toda su repercusión económica.
La rentabilidad agrícola condiciona la próxima campaña
Los agricultores advirtieron que vender arroz por debajo del costo de producción puede comprometer la continuidad de las explotaciones y la preparación del siguiente ciclo agrícola.
La actividad arrocera requiere inversiones anticipadas en semillas, fertilizantes, preparación del terreno, maquinaria, combustible, labores de cultivo, cosecha y transporte. Cuando los ingresos obtenidos por la venta del grano no permiten recuperar esos gastos, disminuye la capacidad financiera para iniciar una nueva siembra.
El problema resulta especialmente sensible para los productores que dependen del capital generado durante una campaña para financiar la siguiente. También puede afectar las decisiones sobre superficie sembrada, contratación de trabajadores y mantenimiento de equipos.
En paralelo, las explotaciones arroceras deben prepararse para las condiciones del próximo ciclo norte-verano. Las autoridades venezolanas realizaron recientemente una revisión del sistema de riego de Guárico, otra de las principales regiones productoras del cereal, ante la necesidad de planificar el abastecimiento de agua para las nuevas siembras.
La combinación de incertidumbre comercial y necesidades de financiamiento puede influir en las decisiones productivas, aunque todavía no se dispone de un balance que permita atribuir reducciones concretas de superficie sembrada a la protesta de Portuguesa.
Los agricultores exigen respuestas del Gobierno y la agroindustria
Durante la movilización, los representantes del sector insistieron en que sus reclamaciones no buscan establecer un enfrentamiento permanente con las empresas procesadoras, sino conseguir condiciones de compra que permitan mantener la actividad agrícola.
Los manifestantes solicitaron la intervención de las autoridades nacionales y el establecimiento de compromisos efectivos sobre los precios de comercialización de la cosecha de invierno.
La protesta del 13 de octubre confirmó que las diferencias entre agricultores, agroindustria y autoridades habían pasado de las negociaciones y advertencias gremiales a acciones de movilización sobre el terreno.
Los reportes consultados documentan la concentración, la caravana y las interrupciones temporales del tránsito, pero no permiten confirmar que durante esa jornada se alcanzara un acuerdo definitivo sobre el precio del arroz.
La principal novedad fue, por tanto, la ejecución de una protesta organizada frente a instalaciones industriales en plena campaña de comercialización, con una exigencia económica concreta de 0,64 dólares por kilogramo y un reclamo de intervención institucional para proteger la viabilidad de las explotaciones arroceras venezolanas.
Fuentes referenciales:
Portuguesa Reporta — Movilización de productores de arroz del 13 de octubre de 2026
El Público TV — Protesta de productores arroceros en Araure
Circuito Regional de Noticias — Movilización agrícola en Portuguesa


