Una estrategia desarrollada durante años en Hebei combina recuperación del suelo, microorganismos, tratamientos dirigidos y detección rápida para combatir la pudrición de la mazorca y reducir el riesgo de micotoxinas
Redacción: Redacción Mundo Agropecuario
Editor: Karem Díaz S.
Investigadores agrícolas de China están ampliando una estrategia de control de la pudrición de la mazorca del maíz que comienza en el suelo y acompaña al cultivo durante diferentes etapas de su desarrollo. El sistema, probado en el condado de Jize, provincia de Hebei, integra microorganismos beneficiosos, tratamientos fitosanitarios, manejo del agua y los nutrientes y herramientas de detección rápida para actuar simultáneamente sobre la enfermedad y la contaminación del grano por micotoxinas.
La tecnología ha sido desarrollada durante varios años por el Instituto de Investigación y Monitoreo de Protección Ambiental del Ministerio de Agricultura y Asuntos Rurales de China junto con otros institutos de la Academia China de Ciencias Agrícolas. Los resultados más recientes fueron presentados en septiembre de 2026 en parcelas experimentales de Jize, donde los responsables del programa observaron un buen comportamiento del cultivo pese a condiciones de altas temperaturas y lluvias abundantes durante la campaña.
La pudrición de la mazorca constituye un problema particularmente complejo porque hongos del género Fusarium pueden afectar tanto la productividad como la inocuidad del grano. La enfermedad y la contaminación con toxinas no siempre evolucionan exactamente de la misma manera, una dificultad que también aparece en otros trabajos sobre el manejo de la pudrición de la mazorca por Fusarium graminearum y las micotoxinas asociadas.
El control comienza con la salud del suelo
El sistema chino, denominado localmente modelo de Jize, se estructura alrededor de tres componentes: recuperación de la salud del suelo, bloqueo de los patógenos desde su origen y regulación ecológica coordinada. En lugar de concentrar todas las intervenciones cuando aparecen síntomas en las mazorcas, distribuye las medidas preventivas a lo largo del ciclo del maíz.
Durante la siembra se combinan agentes microbianos multifuncionales con tratamientos de semillas. El objetivo es favorecer una implantación vigorosa y proteger las raíces durante las primeras etapas del cultivo. Más adelante, durante la elongación del tallo, el programa incorpora tratamientos dirigidos a disminuir el riesgo de acame y controlar enfermedades.
La intervención microbiana es relevante porque determinados organismos del suelo pueden competir con los hongos fitopatógenos, modificar el entorno de la rizosfera o producir sustancias capaces de inhibirlos. Esta línea de trabajo coincide con otras investigaciones agrícolas que buscan aprovechar microorganismos beneficiosos como aliados frente a enfermedades fúngicas del maíz.
El programa de Jize no depende, sin embargo, de un único microorganismo ni plantea sustituir automáticamente todas las herramientas existentes. La estrategia combina componentes biológicos y químicos dentro de un manejo integrado que intenta intervenir sobre distintos puntos del ciclo de la enfermedad.
Microorganismos, riego y drones actúan durante el desarrollo del maíz
Cuando las plantas alcanzan etapas posteriores, la estrategia incorpora nuevas intervenciones. Durante la fase de gran cogollo y posteriormente durante la polinización y el llenado del grano, los investigadores utilizan sistemas de fertirrigación y drones agrícolas para distribuir agentes microbianos multifuncionales y productos fitosanitarios.
Esta combinación permite modificar tanto el momento como el lugar de aplicación. La protección de la mazorca frente a hongos resulta especialmente difícil porque la arquitectura de la planta puede limitar el acceso de determinados tratamientos a los tejidos susceptibles. Investigaciones anteriores han demostrado que la forma de aplicar los fungicidas modifica su eficacia frente a enfermedades tardías y micotoxinas del maíz.
La estrategia china busca superar esa limitación mediante una sucesión de intervenciones preventivas, en lugar de depender exclusivamente de una aplicación tardía. El manejo incluye además la regulación del crecimiento del cultivo para disminuir el acame, otro factor que puede complicar la cosecha y favorecer el deterioro de las plantas.
El momento de aplicación sigue siendo determinante en cualquier programa sanitario. Las condiciones ambientales, la susceptibilidad del híbrido y el historial de enfermedades del lote deben considerarse antes de decidir tratamientos, como ocurre al determinar cuándo resulta agronómicamente conveniente utilizar fungicidas en el maíz.
El objetivo no es solo frenar el hongo, sino reducir las toxinas
Uno de los elementos centrales del proyecto es el control de la contaminación por micotoxinas. Los hongos asociados a las pudriciones de mazorca pueden producir compuestos como deoxinivalenol, fumonisinas y otras toxinas que deterioran la calidad del grano y pueden representar riesgos para la alimentación humana o animal.
Esta característica obliga a distinguir entre la apariencia sanitaria de una mazorca y la concentración efectiva de toxinas. Reducir los síntomas visibles de una enfermedad no garantiza necesariamente que el grano quede libre de contaminación, por lo que los investigadores chinos han incorporado el monitoreo de micotoxinas como parte del sistema.
El equipo desarrolló tiras capaces de detectar contaminación simultánea por varias toxinas y un dispositivo portátil de análisis destinado al trabajo en campo. La intención es identificar rápidamente situaciones de riesgo y facilitar intervenciones antes de que el problema avance o el grano contaminado entre en la cadena productiva.
La búsqueda de herramientas biológicas contra estos compuestos está creciendo en distintos países. Investigaciones recientes han identificado, por ejemplo, bacterias capaces de degradar toxinas producidas por especies de Fusarium, mientras otros trabajos exploran formulaciones vegetales y microorganismos antagonistas.
Tres años de ensayos en diferentes zonas de China
Los responsables del programa señalan que la tecnología ha sido desplegada durante tres años en múltiples puntos del país. En 2026, las parcelas demostrativas de Jize y áreas próximas tuvieron que enfrentar condiciones de altas temperaturas y abundantes precipitaciones, un escenario favorable para numerosos problemas sanitarios del maíz.
El Instituto de Investigación y Monitoreo de Protección Ambiental informó que las parcelas manejadas con el sistema mostraron un control destacado de la pudrición de la mazorca y mejoras en la calidad del maíz. También indicó que se consiguieron mejoras productivas mientras se reducían los insumos de fertilizantes y pesticidas.
La fuente oficial consultada no proporciona en esta comunicación porcentajes concretos de incremento del rendimiento, reducción de agroquímicos o disminución de micotoxinas para las parcelas demostrativas de 2026. Por ello, esos resultados deben interpretarse como el balance agronómico comunicado por la institución y no como valores cuantitativos extrapolables a cualquier explotación.
El control biológico de Fusarium también se está estudiando fuera de China. Una investigación reciente comprobó que una combinación de materiales vegetales tradicionales puede inhibir especies de Fusarium en maíz almacenado, lo que refleja la diversidad de estrategias que se están evaluando para reducir la dependencia exclusiva de fungicidas convencionales.
China prepara la expansión hacia sus principales regiones maiceras
El programa ya ha entrado en una fase de transferencia tecnológica. Durante la jornada celebrada en Jize se anunció que tres resultados de investigación relacionados con el control verde comenzarán a transformarse en aplicaciones productivas en el propio condado mediante cooperación entre instituciones científicas y empresas.
El siguiente paso será ampliar el sistema fuera de las parcelas donde se ha desarrollado. Los responsables del proyecto anunciaron que durante los próximos tres años extenderán la aplicación de estas tecnologías en importantes regiones productoras de maíz.
El despliegue previsto incluye Hebei, Henan, Shandong, Shanxi, Heilongjiang, Jilin, Liaoning y Mongolia Interior. Esta expansión permitirá comprobar cómo responde el manejo integrado bajo diferentes suelos, condiciones meteorológicas y sistemas de producción.
La transferencia a mayor escala será una prueba decisiva porque los agentes biológicos pueden responder de manera diferente según el ambiente y las prácticas agronómicas. Experiencias con otros bioinsumos muestran que llevar microorganismos beneficiosos directamente a la siembra del maíz exige comprobar posteriormente su desempeño real en el lote.
El modelo desarrollado en Jize plantea así un cambio de enfoque frente a la pudrición de la mazorca: intervenir desde la semilla y el suelo, mantener medidas preventivas durante el crecimiento, vigilar la contaminación por micotoxinas y combinar herramientas biológicas, agronómicas y fitosanitarias. La expansión anunciada por los investigadores permitirá determinar hasta qué punto ese esquema puede conservar su eficacia cuando pase de las áreas demostrativas a diferentes regiones productoras de China.
Fuentes referenciales:
Instituto de Investigación y Monitoreo de Protección Ambiental del Ministerio de Agricultura y Asuntos Rurales de China
Instituto de Investigación y Monitoreo de Protección Ambiental del Ministerio de Agricultura y Asuntos Rurales de China – jornada técnica de Jize


