Agricultura

El compost de residuos mejora el sabor del tomate comercial

Publicado el 28/08/2026 · REDACCION

Un ensayo de la Universidad de Queensland encontró frutos más dulces, aromáticos y sabrosos después del almacenamiento, sin cambios apreciables en el rendimiento


Redactor: Javier Morales O.
Editor: Karem Díaz S.

Tomates cultivados comercialmente en el sureste de Queensland, Australia, desarrollaron un sabor más dulce cuando el suelo recibió compost elaborado con residuos de alimentos y jardines, según una investigación de la Universidad de Queensland. El beneficio se hizo especialmente evidente después del periodo de almacenamiento que normalmente separa la cosecha del consumo.

Investigadores de la Escuela de Agricultura y Sostenibilidad Alimentaria compararon tomates producidos con y sin esta enmienda orgánica. Posteriormente sometieron ambos grupos a análisis químicos y pruebas sensoriales a ciegas para evaluar su sabor, aroma y apariencia.

El trabajo, publicado en npj Science of Food, examinó una variedad comercial bajo condiciones reales de producción. Los resultados indican que el compost puede aportar una ventaja de calidad poscosecha, aunque no produjo diferencias apreciables en el rendimiento ni en el tamaño o aspecto de los frutos en el momento de la recolección.

El ensayo reprodujo el recorrido desde la finca hasta el consumidor

Los investigadores utilizaron tomates de la variedad Ninja, cultivados directamente en el suelo. La mitad de la superficie recibió compost FOGO, sigla inglesa empleada para identificar la fracción orgánica procedente de restos de alimentos y materiales de jardín. El producto fue suministrado por un fabricante comercial que procesa residuos recogidos en hogares y empresas.

Ambos grupos de plantas permanecieron bajo las mismas condiciones comerciales de cultivo. Después de la cosecha, los tomates también recibieron un manejo equivalente durante el transporte y almacenamiento, de modo que la incorporación del compost fuera la principal diferencia entre los tratamientos.

Los voluntarios examinaron, olieron y degustaron los frutos cinco días después de su recolección. Una segunda prueba se realizó tras otra semana de almacenamiento. Este intervalo buscaba reproducir el tiempo que puede transcurrir mientras el producto pasa de la finca al comercio y finalmente llega a la mesa.

La investigación amplía los conocimientos existentes sobre los efectos del compost sobre el tomate y los suelos degradados. En este caso, el objetivo principal no fue medir únicamente el crecimiento vegetal, sino determinar cómo la enmienda influía sobre las características percibidas por el consumidor.

Las diferencias aparecieron después del almacenamiento

En la primera evaluación sensorial, realizada cinco días después de la cosecha, los dos grupos de tomates obtuvieron valoraciones semejantes. La separación se hizo evidente durante la segunda prueba, después de una semana adicional de almacenamiento.

Los tomates cultivados con compost FOGO tuvieron el doble de probabilidades de ser identificados como dulces frente a los frutos del tratamiento de control, que recibieron con mayor frecuencia la descripción de insípidos. Los participantes también consideraron que los tomates tratados presentaban mejor aspecto y un aroma más agradable.

Los ejemplares producidos sin compost fueron asociados más frecuentemente con una apariencia pálida y una menor intensidad aromática. Estas son características que suelen mencionarse al comparar ciertos tomates comerciales con variedades tradicionales o frutos recién recogidos de huertos domésticos.

Nicole Robinson, investigadora de la Universidad de Queensland, explicó que estudios anteriores habían analizado principalmente el efecto de estos compostajes sobre el rendimiento, pero no las preferencias de los consumidores relacionadas con el sabor, el olor y la apariencia.

La fertilidad y la materia orgánica forman parte de las recomendaciones habituales para mantener plantas de tomate sanas y productivas. El nuevo estudio añade que el manejo del suelo también puede repercutir en la experiencia sensorial cuando los frutos completan su recorrido comercial.

El análisis químico confirmó cambios en azúcares y ácidos

Las pruebas de laboratorio respaldaron las percepciones de los voluntarios. Los tomates cultivados con FOGO presentaron un contenido más elevado de compuestos relacionados con los azúcares y una menor concentración de ácido málico, sustancia que puede contribuir a la sensación de acidez.

Después del almacenamiento también registraron niveles superiores de aminoácidos asociados con el sabor umami. La combinación de dulzor, acidez, sustancias volátiles y componentes sabrosos determina el perfil final del tomate, por lo que la diferencia no dependió de un único compuesto.

El resultado no significa que cualquier cantidad o tipo de compost aumente automáticamente el dulzor. La composición del producto, su madurez, la dosis, las características del suelo, el riego y la nutrición mineral pueden modificar la respuesta del cultivo.

El tomate demanda un equilibrio adecuado de nutrientes, materia orgánica, drenaje y disponibilidad de agua. En variedades exigentes, como el tomate corazón de buey cultivado en suelos ricos en materia orgánica, el manejo irregular del riego o una fertilización desequilibrada puede afectar tanto el crecimiento como la calidad de los frutos.

El rendimiento no cambió durante el experimento

Al momento de la cosecha, los investigadores no observaron diferencias perceptibles en la producción, el tamaño ni la apariencia de los tomates. La ventaja asociada con el compost surgió posteriormente en los análisis químicos y sensoriales.

Este dato resulta importante para interpretar correctamente el estudio. La aplicación de FOGO no aumentó la cantidad cosechada durante el ensayo, pero ayudó a conservar o desarrollar atributos valorados después del almacenamiento, cuando el producto se encontraba más cerca del momento de consumo.

Para los agricultores, una mejora de sabor, olor y apariencia podría representar una ventaja comercial si se mantiene en diferentes campañas y variedades. Sin embargo, antes de recomendar una dosis general será necesario considerar el costo del compost, su transporte, la fertilidad inicial del suelo y los requisitos nutricionales de cada explotación.

El aporte orgánico tampoco reemplaza automáticamente la fertilización mineral. Los planes de nutrición deben basarse en análisis del suelo y del compost, porque una aplicación excesiva puede incorporar sales o nutrientes por encima de las necesidades del cultivo.

La experiencia con enmiendas orgánicas y microbiología del suelo en tomates también indica que estos materiales pueden modificar las comunidades microbianas. El alcance de esos cambios depende del origen del producto y de las condiciones de manejo.

Los residuos orgánicos regresan al sistema productivo

El compost FOGO convierte restos procedentes de cocinas, comercios y jardines en una enmienda para suelos agrícolas. Esta recuperación evita que parte de la materia orgánica llegue a vertederos, donde su descomposición sin suficiente oxígeno puede generar metano.

La utilización agrícola también devuelve carbono y nutrientes al suelo. Entre sus posibles beneficios se encuentran una mejor estructura, mayor capacidad para retener agua y condiciones más favorables para las raíces y los microorganismos, aunque la respuesta concreta varía según el terreno.

Robinson señaló que mantener los residuos orgánicos fuera de los vertederos y emplearlos para producir alimentos de mejor calidad ofrece ventajas tanto ambientales como alimentarias. La práctica se encuentra alineada con la Estrategia Nacional sobre Desperdicio de Alimentos de Australia.

El estudio fue respaldado por el End Food Waste Cooperative Research Centre, cuyas actividades reciben financiación del programa de Centros de Investigación Cooperativa del Gobierno australiano. Jia Wang figura como primera autora de la publicación científica.

Los resultados aportan una razón adicional para evaluar el compost más allá del rendimiento: su posible influencia sobre la calidad durante la cadena poscosecha. Nuevos ensayos deberán comprobar si el efecto se reproduce en otras variedades de tomate, regiones agrícolas, tipos de suelo y formulaciones de residuos orgánicos.

Fuentes referenciales:
Phys.org
Universidad de Queensland
npj Science of Food



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