Folato microbiano en alimentos


Científicos chinos identifican bacterias capaces de producir vitamina B9 natural dentro de productos funcionales


Redactor: Raúl Méndez C.
Editor: Karem Díaz S.

La producción natural de folato dentro de los alimentos puede abrir una nueva vía para enriquecer productos funcionales sin depender únicamente de suplementos sintéticos. La propuesta se basa en aprovechar bacterias beneficiosas capaces de fabricar vitamina B9 biodisponible durante procesos de fermentación alimentaria.

El folato, también conocido como vitamina B9, es esencial para la renovación celular, el funcionamiento del cerebro y el desarrollo saludable durante el embarazo. Su deficiencia sigue siendo un problema silencioso para millones de personas, en parte porque el folato natural presente en los alimentos puede degradarse con facilidad durante el almacenamiento, el procesamiento o la cocción.

Investigadores de China identificaron dos cepas de Lactiplantibacillus plantarum, denominadas Grx1201 y Grx1202, con capacidad para producir folato microbiano. Los resultados fueron difundidos por AgroXXI y se basan en pruebas realizadas en un medio experimental específico para evaluar producción, resistencia y seguridad de estas bacterias.

Por qué importa la vitamina B9

Las recomendaciones nutricionales mencionadas en el trabajo señalan una ingesta diaria de 300 microgramos de folato para hombres, 400 microgramos para mujeres y 500 microgramos para mujeres embarazadas. Estas cifras reflejan la importancia del nutriente en etapas de alta demanda biológica.

Los productos enriquecidos con folato y los preparados farmacéuticos ayudan a cubrir necesidades nutricionales, pero muchos se obtienen mediante síntesis química. El artículo advierte que el consumo excesivo y prolongado de folato sintético puede ocultar síntomas de deficiencia de vitamina B12, alterar la actividad hepática de la dihidrofolato reductasa y plantear preocupaciones sanitarias cuando se utiliza sin control.

Frente a ese escenario, el folato producido por microorganismos se presenta como una alternativa más cercana a los procesos naturales de los alimentos. El enfoque encaja con una tendencia más amplia de fermentación probiótica, utilizada para mejorar el valor nutricional y funcional de materias primas agrícolas.

Dos cepas con alta producción

Durante el cribado biológico, los investigadores aislaron las cepas Grx1201 y Grx1202 de Lactiplantibacillus plantarum y las sometieron a pruebas en un medio de ensayo denominado FAAM. Los resultados mostraron que ambas cepas podían aumentar la producción de folato cuando recibían una pequeña dosis inicial de ácido fólico.

Al añadir 4 microgramos de ácido fólico por cada 100 mililitros de medio, la cepa Grx1201 produjo 9,01 microgramos de vitamina por cada 100 mililitros, lo que representó un aumento de 2,30 veces frente al grupo de control. La cepa Grx1202 alcanzó 10,47 microgramos por cada 100 mililitros, con un aumento de 2,14 veces.

Para entender el mecanismo, los científicos compararon los niveles de transcripción de genes clave relacionados con la biosíntesis de folatos. Esa revisión permitió observar cómo se activaban las rutas metabólicas internas responsables de convertir a estas bacterias en posibles “fábricas” vivas de vitamina B9.

Resistencia al ambiente del estómago

Una bacteria con valor alimentario funcional debe sobrevivir al paso por el sistema digestivo. Por eso, las cepas Grx1201 y Grx1202 fueron evaluadas frente a condiciones ácidas similares a las del estómago.

Los resultados mostraron alta supervivencia a un pH crítico de 3,0. Este dato es importante porque sugiere que las bacterias podrían resistir la acidez gástrica y llegar al intestino con mayor viabilidad.

La capacidad de sobrevivir en el tracto digestivo es uno de los criterios más relevantes para microorganismos utilizados en alimentos funcionales. En el sector agroalimentario, ese interés por bacterias útiles también aparece en investigaciones sobre probióticos y microbiota, donde ciertas cepas se estudian por su efecto sobre salud intestinal y rendimiento productivo.

Seguridad antes de llegar a los alimentos

Antes de plantear su uso en la industria alimentaria, las cepas fueron sometidas a pruebas de seguridad biológica. Los investigadores evaluaron resistencia a antibióticos, producción de aminas biógenas y actividad hemolítica.

Las pruebas indicaron que las bacterias no portaban genes peligrosos de resistencia a antibióticos, no producían aminas tóxicas asociadas con alergias o dolores de cabeza y no mostraban actividad hemolítica, es decir, no presentaron toxicidad frente a células sanguíneas.

Estos controles son esenciales porque una bacteria útil para enriquecer alimentos debe cumplir dos condiciones al mismo tiempo: producir el compuesto deseado y no introducir riesgos sanitarios. En biotecnología alimentaria, ese equilibrio entre innovación y seguridad también se observa en desarrollos como proteínas lácteas creadas por bacterias.

Alimentos funcionales sin aditivos sintéticos

El principal potencial de Grx1201 y Grx1202 está en su posible incorporación a yogures, cultivos iniciadores y otros alimentos funcionales. En lugar de añadir folato sintético al producto final, la industria podría usar bacterias capaces de producir vitamina B9 durante la fermentación.

Este enfoque permitiría obtener alimentos enriquecidos de manera más natural y con compuestos potencialmente más biodisponibles. También podría reducir la dependencia de procesos químicos industriales para producir vitaminas utilizadas en fortificación alimentaria.

La fermentación ya es una herramienta clave para transformar materias primas agrícolas y mejorar sabor, textura, digestibilidad y valor nutricional. En cultivos como el cacao, por ejemplo, la actividad de bacterias y levaduras es esencial para desarrollar aromas y calidad, como se ha observado en la fermentación del cacao.

Una innovación entre nutrición y agroindustria

El folato microbiano conecta varias áreas de interés para la agroindustria: alimentos funcionales, fermentación, microbiología, nutrición y reducción de aditivos sintéticos. Su aplicación podría ser especialmente relevante en productos lácteos fermentados, bebidas vegetales, masas madre, cultivos iniciadores y matrices alimentarias diseñadas para mejorar perfiles nutricionales.

La investigación todavía debe avanzar hacia pruebas industriales y validaciones en productos reales. Producir folato en un medio de laboratorio no equivale automáticamente a lograr la misma estabilidad, concentración y viabilidad en alimentos comerciales, donde influyen temperatura, acidez, ingredientes, vida útil y procesos tecnológicos.

Aun así, el hallazgo ofrece una base concreta para desarrollar alimentos enriquecidos mediante microorganismos. Es una línea cercana a otras aplicaciones de la fermentación microbiana en biomateriales, ingredientes y compuestos de valor, como sucede con bacterias capaces de convertir materia vegetal en productos químicos industriales más sostenibles.

El siguiente paso para la industria alimentaria

La identificación de Grx1201 y Grx1202 no significa que el folato microbiano llegará de inmediato a todos los alimentos. El siguiente paso será comprobar su desempeño en matrices alimentarias específicas, evaluar estabilidad durante almacenamiento y confirmar que los niveles alcanzados sean útiles desde el punto de vista nutricional.

Si esas pruebas avanzan, las bacterias productoras de vitamina B9 podrían convertirse en cultivos funcionales para una nueva generación de alimentos fermentados. La meta sería enriquecer productos cotidianos con folato natural, biodisponible y generado dentro del propio proceso alimentario.

La innovación apunta a una idea sencilla pero potente: utilizar microorganismos seguros para mejorar el valor nutricional de los alimentos desde su elaboración, en lugar de depender solo de suplementos externos o aditivos sintéticos añadidos al final del proceso.

Fuente(s) referenciales

AgroXXI — Микробный фолат уже скоро появится в продуктах питания: это один из витаминов молодости