El USDA combina inteligencia artificial, clima, hábitat y antecedentes de brotes para identificar zonas de riesgo y dirigir con mayor precisión la vigilancia y las liberaciones de moscas estériles
Redactor: Camila Herrera R.
Editor: Eduardo Schmitz
El Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA) está utilizando modelos predictivos para anticipar las posibles rutas de expansión del gusano barrenador del Nuevo Mundo (Cochliomyia hominivorax) después de la aparición de nuevos casos en territorio estadounidense. El sistema, desarrollado por investigadores del Servicio de Investigación Agrícola (ARS), busca determinar dónde existen condiciones favorables para nuevas infestaciones y orientar con mayor rapidez los recursos destinados a proteger al ganado, las mascotas y la fauna silvestre.
La estrategia adquiere especial importancia después del regreso de una plaga que Estados Unidos había logrado erradicar décadas atrás. En junio de 2026, el gusano barrenador volvió a ser detectado en ganado de Texas, lo que activó cuarentenas, vigilancia epidemiológica y operaciones con insectos estériles. Desde entonces, la respuesta sanitaria se ha ampliado conforme aparecen nuevos focos y especies afectadas.
Los modelos del ARS no se limitan a registrar los casos confirmados. Integran información ecológica, ambiental e histórica para estimar dónde podría establecerse la mosca y cuáles son las rutas más probables para su dispersión. El propósito es pasar de una respuesta exclusivamente reactiva a intervenciones dirigidas hacia las áreas donde el riesgo previsto sea mayor.
Clima y hábitat ayudan a estimar las zonas de riesgo
Una de las variables incorporadas es la idoneidad ecológica del territorio. Los investigadores analizan paisajes y hábitats capaces de sostener poblaciones de C. hominivorax y utilizan esa información para identificar corredores potencialmente favorables para el movimiento de la plaga.
El sistema también considera temperatura y precipitaciones, factores que pueden modificar la supervivencia, reproducción y dispersión de las moscas. Las variaciones estacionales pueden elevar o disminuir el riesgo de infestación, de manera que las estimaciones deben actualizarse conforme cambian las condiciones ambientales.
A esos datos se suman los antecedentes de brotes y las experiencias acumuladas durante campañas anteriores de erradicación. Los investigadores revisan dónde se presentaron infestaciones, cómo avanzaron y qué intervenciones lograron contenerlas. Esa información histórica sirve para evaluar patrones que podrían repetirse bajo condiciones similares.
El enfoque complementa otras herramientas de alerta desarrolladas durante el actual brote. Investigadores de la Universidad de California en San Diego crearon un tablero que estima el riesgo de gusano barrenador condado por condado mediante la combinación de casos confirmados, variables ambientales y otras fuentes de información.
La inteligencia artificial refuerza la vigilancia sanitaria
Los modelos utilizan herramientas analíticas avanzadas e inteligencia artificial para procesar simultáneamente grandes cantidades de información. Kim Lohmeyer, directora del Laboratorio de Investigación de Insectos del Ganado Knipling-Bushland del ARS, en Kerrville, Texas, explicó que estas capacidades permiten disponer de sistemas de alerta que no estaban disponibles durante las campañas históricas contra la plaga.
La plataforma incorpora datos sobre uso del hábitat, preferencias de hospedantes y condiciones ambientales. El ARS ya está empleando sus resultados para seleccionar zonas donde incrementar la vigilancia de ganado y fauna silvestre, instalar trampas para moscas adultas y planificar la aplicación de la técnica del insecto estéril.
El organismo estadounidense también desarrolla proyectos que combinan genética, aprendizaje automático y vigilancia de poblaciones de plagas veterinarias. El objetivo es mejorar la capacidad para detectar cambios en la distribución y disponer de herramientas que permitan intervenir antes de que una infestación alcance una extensión difícil de controlar.
La incorporación de tecnología al combate del parásito ya abarca varias líneas de investigación. En agosto, nuevas tecnologías genéticas y de vigilancia fueron planteadas como herramientas para reforzar el control del gusano barrenador, incluida la búsqueda de sistemas capaces de mejorar la producción y utilización de insectos estériles.
Los modelos ayudan a decidir dónde liberar moscas estériles
Una aplicación central de las predicciones es optimizar la técnica del insecto estéril, conocida como SIT por sus siglas en inglés. El método consiste en criar grandes cantidades de C. hominivorax, esterilizarlas y liberarlas en las áreas afectadas o amenazadas. Cuando los machos estériles se aparean con hembras silvestres, no se produce descendencia, lo que reduce progresivamente la población de la plaga.
Para que el procedimiento alcance su mayor eficacia es necesario determinar dónde, cuándo y en qué cantidad deben liberarse los insectos. Scott Hutchins, subsecretario de Investigación, Educación y Economía del USDA, señaló que el manejo moderno de plagas avanza hacia intervenciones de precisión y que conocer el movimiento probable del gusano barrenador permite mejorar la ubicación de las liberaciones.
Los modelos pueden ayudar a dirigir aviones, personal, trampas y moscas estériles hacia lugares concretos y en periodos considerados críticos. También permiten evaluar si las medidas aplicadas están reduciendo el riesgo y ajustar la estrategia cuando los resultados no corresponden con las previsiones.
La técnica ya está siendo utilizada de forma intensiva en Norteamérica. México, por ejemplo, liberó 2,5 millones de moscas estériles producidas en Chiapas para combatir la plaga en Chihuahua, mientras ambos países amplían la infraestructura necesaria para incrementar la disponibilidad de estos insectos.
Estados Unidos desarrolla una nueva cepa para aumentar la eficiencia
El ARS trabaja paralelamente en mejorar la capacidad biológica de la estrategia. Una de sus herramientas recientes es NovoFly, una cepa desarrollada para producir únicamente machos, lo que podría aprovechar con mayor eficiencia la capacidad de las instalaciones dedicadas a criar insectos para las campañas de control.
La producción convencional genera machos y hembras, aunque son principalmente los machos estériles los que deben competir con los silvestres por el apareamiento. Una cepa orientada a producir machos permitiría dedicar una mayor proporción de los recursos de cría, transporte y liberación a los individuos directamente necesarios para interrumpir el ciclo reproductivo.
El desarrollo fue preparado para incorporarse a las operaciones después de evaluaciones realizadas por especialistas del ARS y de la Comisión Panamá-Estados Unidos para la Erradicación y Prevención del Gusano Barrenador del Ganado. NovoFly busca aumentar la eficiencia de las liberaciones de moscas estériles en un momento en que la capacidad de producción constituye uno de los principales desafíos de la respuesta regional.
La necesidad de ampliar esa capacidad también impulsó un proyecto conjunto de la FAO y el Organismo Internacional de Energía Atómica. La iniciativa reúne especialistas de más de 20 países para mejorar la cría masiva, esterilización, vigilancia y liberación de insectos, además de estudiar la competitividad de las diferentes cepas utilizadas en las campañas.
Los movimientos de animales siguen siendo una variable difícil de predecir
El USDA advierte que los modelos no pueden anticipar todos los escenarios. Entre las principales limitaciones se encuentran acontecimientos imprevisibles, especialmente el traslado de animales infestados realizado por personas. Un ejemplar con larvas puede transportar la plaga fuera de las rutas que los modelos estiman a partir del clima, el hábitat y la dispersión natural de las moscas.
Por esa razón, la vigilancia en las explotaciones continúa siendo indispensable. Los ganaderos deben revisar heridas, ombligos de animales recién nacidos y otras lesiones donde las hembras puedan depositar huevos. Un animal sospechoso de infestación no debe ser movilizado y requiere intervención de las autoridades de sanidad animal correspondientes.
El riesgo asociado con el movimiento ganadero ha tenido consecuencias comerciales durante el brote. La expansión del parásito llevó a imponer restricciones al intercambio de animales entre México y Estados Unidos, y posteriormente ambos gobiernos comenzaron a preparar una reapertura gradual de los cruces para el ganado mexicano condicionada a la evolución sanitaria y al cumplimiento de los protocolos establecidos.
El parásito puede afectar a distintas especies de sangre caliente
El gusano barrenador del Nuevo Mundo corresponde a la fase larvaria de una mosca cuyas hembras depositan sus huevos en heridas o tejidos expuestos de animales de sangre caliente. Tras la eclosión, las larvas penetran en el tejido vivo y agrandan las lesiones, provocando dolor, infecciones secundarias y deterioro del estado general. Sin tratamiento, las infestaciones graves pueden ocasionar la muerte.
Los bovinos constituyen una de las principales preocupaciones económicas, pero el hospedante no se limita al ganado vacuno. Caballos, ovejas, cabras, cerdos, mascotas y fauna silvestre pueden resultar afectados. También se han documentado infestaciones humanas.
La amplitud de hospedantes quedó nuevamente demostrada en septiembre, cuando Estados Unidos confirmó el primer caso equino del brote actual en un caballo de trabajo del condado de Presidio, Texas. El diagnóstico reforzó la necesidad de mantener vigilancia en diferentes especies y no concentrarla exclusivamente en los bovinos.
Predicción y vigilancia forman parte de una misma estrategia
Los modelos predictivos no sustituyen las inspecciones veterinarias, las trampas, el diagnóstico ni las medidas de bioseguridad. Su función es ayudar a decidir dónde concentrar esas herramientas y proporcionar a las autoridades una estimación anticipada de los territorios donde podrían aparecer nuevas infestaciones.
El sistema también permite evaluar las medidas de prevención existentes y simular cómo podrían modificarse las rutas de expansión bajo diferentes condiciones ambientales. Esta capacidad puede resultar especialmente útil cuando los recursos —aviones, personal, trampas o insectos estériles— son limitados y deben distribuirse entre numerosas áreas bajo vigilancia.
La experiencia acumulada por el ARS en modelos ecológicos para el Caribe ya había demostrado la posibilidad de utilizar información geográfica, climática y genética para estimar la distribución de C. hominivorax. La plataforma actual amplía ese enfoque para apoyar directamente la respuesta estadounidense ante la reaparición del parásito.
La utilidad final dependerá de mantener actualizados los datos y combinar las predicciones con información obtenida en campo. Ante una plaga capaz de desplazarse naturalmente y también mediante animales infestados, la alerta temprana ofrece una ventaja operativa, pero sigue necesitando vigilancia permanente, notificación rápida y medidas sanitarias coordinadas.
Fuentes referenciales:
Phys.org
Servicio de Investigación Agrícola del Departamento de Agricultura de Estados Unidos


