El llamado humanitario busca asistir a 538.000 personas en 103 municipios bajo alerta roja, mientras la falta de lluvias golpea cultivos, agua y medios de vida rurales
Redactor: Santiago Duarte
Editor: Karem Díaz S.
Honduras lanzó un llamado de emergencia por 60 millones de dólares para atender a 538.000 personas afectadas por una severa sequía que ya ha provocado pérdidas agrícolas, escasez de agua y un deterioro de la seguridad alimentaria. El Gobierno, el Sistema de las Naciones Unidas y la Red Humanitaria concentrarán la respuesta en 103 municipios declarados bajo alerta roja, principalmente en el sur y occidente del país.
El llamamiento, presentado el 22 de septiembre, responde a una crisis que coincide con un momento crítico del calendario agrícola hondureño. Más del 75% del territorio nacional ha registrado déficits significativos de lluvia y las pérdidas de la primera temporada de producción ya se materializaron, mientras persiste el riesgo de nuevos daños durante los siguientes ciclos de cultivo.
La situación profundiza un deterioro que ya había sido documentado en el Corredor Seco centroamericano. Una evaluación reciente en Honduras, Guatemala y El Salvador registró pérdidas cercanas al 100% de maíz y frijol en numerosas comunidades del Corredor Seco, acompañadas por disminución de reservas alimentarias y dificultades para acceder al agua.
La emergencia abarca 103 municipios de ocho departamentos
Los municipios en alerta roja se encuentran en Choluteca, Comayagua, El Paraíso, Francisco Morazán, La Paz, Valle, Intibucá y Lempira. El llamado humanitario identifica a más de 708.000 personas que podrían requerir asistencia y establece como población prioritaria a 538.000 habitantes de las comunidades con mayores afectaciones.
La intervención se dirigirá especialmente a hogares con inseguridad alimentaria, pérdidas de producción agrícola, escasez de agua y mayor vulnerabilidad nutricional. La estrategia también contempla a personas expuestas a otros riesgos de protección derivados del deterioro de sus condiciones de vida.
La crisis actual había comenzado a reflejarse en las previsiones de seguridad alimentaria semanas antes. El Programa Mundial de Alimentos advirtió que alrededor de 500.000 personas adicionales podían caer en inseguridad alimentaria en Honduras como consecuencia de El Niño y la falta de precipitaciones.
Las pérdidas de cultivos amenazan los ingresos de las familias rurales
La agricultura es uno de los sectores más expuestos porque numerosos pequeños productores dependen directamente de las lluvias para establecer maíz, frijol y otros cultivos destinados al consumo familiar y a la venta. Cuando una cosecha se pierde, el impacto se produce simultáneamente sobre la disponibilidad de alimentos y sobre los ingresos utilizados para cubrir otras necesidades del hogar.
La falta de precipitaciones ha alterado el calendario productivo y reducido las posibilidades de recuperación de cultivos ya afectados por el estrés hídrico. El Flash Appeal advierte que las pérdidas de la primera temporada ya ocurrieron y que la continuidad del déficit de lluvia podría provocar nuevas reducciones productivas en los próximos ciclos.
La emergencia no apareció de forma repentina. A finales de julio, el Gobierno ya había anunciado medidas para reforzar el riego y perforar pozos ante las pérdidas agrícolas provocadas por la sequía, después de que varias siembras quedaran expuestas a daños severos por la insuficiencia de agua.
La sequía también presiona a la ganadería hondureña
La reducción de las lluvias ha afectado igualmente la disponibilidad de pastos, forrajes y agua para el ganado. En agosto, las autoridades agrícolas reportaron la muerte de más de 200 reses y comenzaron a distribuir alimento en las zonas con mayores dificultades para sostener los animales.
La Secretaría de Agricultura y Ganadería reforzó posteriormente la asistencia en Choluteca, donde 400 productores recibieron alimento y semilla mejorada de sorgo forrajero. La estrategia combinó apoyo inmediato con la intención de crear nuevas reservas de alimento dentro de las fincas cuando las condiciones permitan establecer los cultivos.
Para las explotaciones pecuarias, una sequía prolongada puede elevar rápidamente los costos porque los productores deben sustituir con alimento comprado parte del pasto que deja de crecer. Cuando la disponibilidad de agua también disminuye, mantener el hato se vuelve todavía más difícil, especialmente para pequeños ganaderos con escasa capacidad financiera.
Los efectos ya habían llevado al Gobierno a activar asistencia específica después de que la sequía causara mortalidad de ganado y obligara a distribuir alimento de emergencia en diferentes zonas productivas.
El llamado financiará alimentos, agua, salud y protección
Los 60 millones de dólares solicitados se destinarán a una respuesta multisectorial que incluye seguridad alimentaria y nutrición, salud, agua, saneamiento e higiene y protección. En este último componente se contemplan medidas relacionadas con violencia de género y protección de la niñez.
La ejecución prevista involucra a 32 organizaciones humanitarias, entre agencias de Naciones Unidas, organizaciones no gubernamentales nacionales e internacionales y socios locales. Las acciones serán coordinadas con las autoridades nacionales y municipales para complementar la respuesta encabezada por el Gobierno hondureño.
Alejandro Álvarez, coordinador residente de las Naciones Unidas en Honduras, señaló durante la presentación que la magnitud de la sequía exige una respuesta inmediata y apoyo de la comunidad internacional. El objetivo es impedir que el retraso en la movilización de recursos aumente las necesidades de las familias afectadas.
Reinaldo Sánchez, secretario de Estado en la Secretaría de Gestión de Riesgos y Contingencias Nacionales (COPECO), indicó que la respuesta gubernamental abarca acceso al agua, salud, protección, seguridad alimentaria e incentivos agrícolas en los municipios afectados.
Honduras había activado medidas anticipatorias desde abril
La evolución de la sequía era seguida desde los primeros meses del año. En marzo se alcanzaron los umbrales establecidos en el Marco de Acción Anticipatoria para Honduras, basado en información científica y pronósticos estacionales de precipitación.
En abril, Naciones Unidas y el Gobierno activaron intervenciones anticipatorias con cuatro millones de dólares del Fondo Central para la Acción en Casos de Emergencia (CERF). Aquella operación se diseñó para proteger hasta 65.000 personas en municipios de El Paraíso y Francisco Morazán mediante asistencia alimentaria, apoyo a medios de vida agrícolas y ganaderos, fortalecimiento de sistemas de agua, salud y nutrición.
La dimensión del problema aumentó durante los meses siguientes. En julio y agosto se multiplicaron los reportes de cultivos afectados, escasez de pastos y disminución de fuentes de agua, mientras El Niño reforzaba la preocupación regional por la producción de alimentos.
Los países centroamericanos han respondido con mecanismos conjuntos. El Consejo Agropecuario Centroamericano mantiene una alerta regional y los países del SICA han reforzado medidas para proteger la producción y los medios de vida rurales frente a los impactos asociados con El Niño.
La seguridad alimentaria depende de los próximos ciclos agrícolas
Una de las principales preocupaciones es que las pérdidas actuales se prolonguen hacia las próximas siembras. Para una familia dedicada a la agricultura de subsistencia, perder la primera cosecha puede significar consumir antes de tiempo las reservas disponibles, reducir la cantidad de alimentos adquiridos y disponer de menos semillas y recursos para establecer el siguiente ciclo.
La reducción de la producción local también puede incrementar la dependencia de los mercados precisamente cuando los hogares rurales disponen de menores ingresos. Este vínculo entre producción, reservas e ingresos explica por qué la respuesta humanitaria combina ayuda alimentaria con medidas destinadas a proteger los medios de vida.
La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura ya había señalado la necesidad de fortalecer las reservas estratégicas de alimentos en los países del SICA ante El Niño, como instrumento para reducir la exposición de la población a interrupciones productivas y problemas de abastecimiento.
La crisis se superpone con necesidades humanitarias anteriores
El nuevo llamado de emergencia se suma al Plan de Acción Humanitaria 2026 de Honduras. Ese plan había estimado que 1,4 millones de personas enfrentaban necesidades humanitarias por una combinación de violencia, sequía, exposición a amenazas y desastres y dinámicas de movilidad humana.
La planificación inicial priorizó 33 municipios y estableció una meta de asistencia para 825.000 personas, con un requerimiento financiero de 75 millones de dólares. Posteriormente, el Fondo Humanitario Regional para América Latina y el Caribe asignó 63,2 millones de dólares para apoyar intervenciones dirigidas a más de 760.000 personas.
La sequía de los últimos meses ha ampliado el territorio que requiere atención específica. El Flash Appeal de septiembre eleva a 103 los municipios bajo alerta roja por este fenómeno y busca recursos adicionales destinados directamente a responder a sus consecuencias.
El agua será decisiva para la recuperación de la producción
Además de la asistencia inmediata, Honduras enfrenta el desafío de recuperar la capacidad productiva de las comunidades rurales. La rehabilitación de sistemas de riego, perforación de pozos, conservación de agua, disponibilidad de semillas y recuperación de reservas forrajeras serán factores relevantes para los siguientes ciclos.
La evolución de las lluvias determinará cuánto de la producción puede recuperarse y qué productores necesitarán apoyo adicional. Las autoridades y organizaciones humanitarias mantienen por ello la vigilancia sobre disponibilidad de agua, seguridad alimentaria, nutrición y condiciones de los medios de vida rurales.
El llamado internacional pretende evitar que una crisis originada por el déficit de precipitaciones se transforme en un deterioro más prolongado de la producción y de los ingresos familiares. Para los hogares que ya perdieron sus cultivos o enfrentan dificultades para abastecer de agua y alimento al ganado, la capacidad de establecer la siguiente campaña será determinante para reducir su dependencia de la asistencia humanitaria.
Fuentes referenciales:
Infobae
Naciones Unidas en Honduras – Resumen Flash Appeal Sequía
Naciones Unidas en Honduras – Acción anticipatoria ante la sequía


