Una empresa surgida de la Universidad de Wageningen impulsa variedades adaptadas a condiciones climáticas difíciles, con producción comercial en 18 países y más de 10.000 hectáreas cultivadas.
Redacción: Redacción Mundo Agropecuario
Editor: Karem Díaz S.
La búsqueda de cultivos capaces de mantener su producción con menos agua está abriendo nuevas oportunidades para la quinua. En Países Bajos, la empresa Radicle Crops, surgida de Wageningen University & Research (WUR), desarrolla variedades de este grano sudamericano con mayor capacidad de adaptación a condiciones de sequía y salinidad. El programa ha alcanzado una dimensión internacional: sus variedades se cultivan comercialmente en 18 países y ocupan conjuntamente más de 10.000 hectáreas.
La iniciativa, presentada por la universidad el 6 de octubre de 2026, combina décadas de investigación agronómica con programas de mejoramiento vegetal orientados a ampliar las posibilidades de cultivo de la quinua fuera de sus regiones tradicionales. Su propósito es ofrecer a los agricultores alternativas productivas frente a la escasez de agua y las condiciones climáticas cambiantes.
El proyecto también busca diversificar la agricultura mediante especies que actualmente reciben menos atención comercial que los grandes cultivos convencionales. Además de la quinua, Radicle Crops trabaja con altramuces blancos y andinos, plantas que destacan por su contenido proteico y su potencial para diferentes sistemas de producción.
La investigación se desarrolla en un contexto en el que numerosos agricultores necesitan adaptar sus decisiones de siembra a temporadas más cálidas y secas. La respuesta de los cultivos al calor y la sequía depende de mecanismos fisiológicos que determinan su capacidad para mantener el crecimiento cuando disminuye la disponibilidad de agua.
Una planta sudamericana que comenzó a adaptarse a Europa
La quinua tiene una historia agrícola de aproximadamente 6.000 años en las regiones montañosas de Sudamérica. Su capacidad para desarrollarse en determinados ambientes difíciles despertó el interés de investigadores europeos que buscaban incorporar nuevos cultivos a los sistemas agrícolas del continente.
En la década de 1990, científicos de Wageningen comenzaron a estudiar cómo adaptar esta especie a las condiciones de Países Bajos y otras regiones europeas. Uno de los principales desafíos era conseguir plantas capaces de completar su ciclo productivo bajo condiciones de luz y temperatura diferentes de las existentes en sus zonas tradicionales de cultivo.
Los investigadores cruzaron una variedad procedente de Chile con otra originaria de Ecuador. El resultado permitió obtener materiales vegetales menos amargos y que necesitaban menos horas de luz para alcanzar la madurez.
Esta adaptación fue importante porque facilitó el desarrollo de variedades apropiadas para latitudes donde la duración del día cambia considerablemente durante la temporada agrícola.
El investigador Robert van Loo, de Wageningen University & Research, explica que el interés comercial por la quinua creció especialmente en Francia, donde comenzó a consolidarse un mercado para este producto.
La expansión de la demanda permitió ampliar las investigaciones y establecer un grupo de productores neerlandeses, conocido como Dutch Quinoa Group, que posteriormente evolucionó hacia una empresa especializada en el mejoramiento del cultivo.
Nueve variedades sin saponinas para ampliar la producción
En 2023, Radicle Crops asumió el programa de mejoramiento de quinua desarrollado por Wageningen. La transferencia incluyó nueve variedades patentadas libres de saponinas, además de material genético y tecnologías de selección vegetal.
Las saponinas son sustancias presentes en la cubierta externa de las semillas de quinua que pueden conferirles un sabor amargo. En numerosas variedades tradicionales, su eliminación requiere operaciones de lavado o procesamiento antes del consumo.
Disponer de variedades sin estas sustancias facilita determinadas etapas de acondicionamiento del grano y puede contribuir a mejorar su aceptación comercial.
La transferencia del programa no significó el final de la colaboración científica. Radicle Crops mantiene sus actividades en el campus de Wageningen y continúa trabajando con investigadores de la universidad para identificar características agronómicas útiles.
Entre las prioridades se encuentran la tolerancia a la sequía, la respuesta frente a la salinidad y la capacidad de producir de manera estable bajo diferentes condiciones de cultivo.
Estas características son relevantes para regiones donde los agricultores deben enfrentar una disponibilidad irregular de agua. No obstante, la resistencia de una variedad no garantiza rendimientos elevados en cualquier ambiente, ya que también intervienen las condiciones del suelo, el manejo agronómico y la intensidad del estrés hídrico.
Cómo estudian los investigadores la resistencia a la falta de agua
Uno de los recursos utilizados por Radicle Crops es la infraestructura científica del Netherlands Plant Eco-phenotyping Centre (NPEC), especializada en el estudio detallado de las características y respuestas de las plantas.
En estas instalaciones, los investigadores pueden someter los cultivos a condiciones controladas de sequía o salinidad y observar cómo reaccionan durante su crecimiento.
Los ensayos permiten comparar diferentes líneas vegetales e identificar cuáles mantienen un comportamiento más favorable cuando disminuye el agua disponible o aumenta la concentración de sales.
La información obtenida resulta útil para comprender por qué determinadas plantas soportan mejor estas condiciones y cómo incorporar esas características a futuras variedades.
La importancia de estudiar conjuntamente las propiedades de las plantas y su entorno también se observa en investigaciones sobre la influencia de la física del suelo en la resistencia de los cultivos a la sequía. La capacidad de una raíz para obtener agua depende tanto de sus características como de la manera en que la humedad se desplaza a través del terreno.
En el caso de la quinua, los científicos buscan identificar los mecanismos que explican su adaptación a condiciones de escasez hídrica, con el propósito de seleccionar materiales más apropiados para diferentes ambientes productivos.
De los ensayos experimentales a más de 10.000 hectáreas
Uno de los resultados más importantes del programa es su expansión comercial. Según Wageningen University & Research, las variedades de quinua de Radicle Crops ya se cultivan en 18 países y abarcan una superficie conjunta superior a 10.000 hectáreas.
La producción se extiende desde diferentes países europeos hasta Norteamérica y Nueva Zelanda, mediante una red de agricultores y socios comerciales.
Estas cifras muestran que el trabajo de mejoramiento ha superado la etapa exclusivamente experimental y ha llegado a explotaciones agrícolas reales.
Sin embargo, la expansión del cultivo también exige resolver cuestiones relacionadas con la rentabilidad, la comercialización y la aceptación del producto por parte de la industria alimentaria y los consumidores.
Andrés Torres Salvador, director de Radicle Crops, considera que desarrollar una buena variedad constituye solamente una parte del proceso. Para que una nueva especie se establezca comercialmente, los agricultores deben poder producirla de manera rentable y contar con compradores interesados.
La empresa trabaja, por tanto, en la construcción de alianzas comerciales que acompañen la disponibilidad de semillas mejoradas.
Este enfoque resulta especialmente importante para los productores que evalúan introducir nuevos cultivos en sus explotaciones, ya que las ventajas agronómicas deben traducirse también en oportunidades económicas concretas.
Una inversión cercana a cuatro millones de euros
La primera etapa del programa de investigación de Wageningen recibió financiación del Gobierno neerlandés y de la Unión Europea. Posteriormente, Radicle Crops realizó una inversión cercana a cuatro millones de euros para acelerar las actividades de mejoramiento.
Entre los métodos empleados figura la obtención de híbridos F1, mediante el cruzamiento de líneas parentales seleccionadas para combinar características deseables en la descendencia.
Los investigadores buscan reunir atributos como tolerancia a la sequía, resistencia a determinadas condiciones salinas y productividad agrícola.
El programa también utiliza información genética y herramientas de análisis que permiten relacionar características observables de las plantas con marcadores de ADN.
La colaboración científica facilita estudiar grandes cantidades de material vegetal y seleccionar líneas prometedoras para continuar los ensayos.
Los especialistas de Wageningen señalan que el proceso requiere inversiones prolongadas porque desarrollar una variedad, comprobar su comportamiento y establecer su producción comercial puede demandar varios años.
La disponibilidad de infraestructura científica especializada constituye otro factor importante, especialmente para empresas jóvenes que no pueden mantener por sí solas todas las instalaciones necesarias.
La diversificación agrícola también incluye altramuces
Radicle Crops considera que la quinua representa el punto de partida de una estrategia más amplia para incorporar especies agrícolas capaces de responder a condiciones productivas cambiantes.
Entre las plantas estudiadas se encuentran el altramuz blanco y el altramuz andino, también conocido como tarwi. Ambas especies ofrecen interés por su contenido de proteínas y por sus posibilidades de utilización en sistemas alimentarios diversificados.
La empresa busca aprovechar características de cultivos que históricamente han recibido menos inversiones de mejoramiento que especies agrícolas ampliamente comercializadas.
La diversificación puede ofrecer a los productores alternativas para adaptar sus explotaciones, aunque la elección de una especie debe considerar las condiciones locales, la disponibilidad de semillas, los costes de producción y las posibilidades de comercialización.
En Europa, otros programas también estudian la incorporación de especies menos habituales. Por ejemplo, los ensayos con mijo y maní en Alemania buscan evaluar alternativas productivas para regiones donde las temporadas secas dificultan el cultivo de determinadas especies tradicionales.
Estos trabajos reflejan el interés creciente por ampliar la variedad de plantas disponibles para la agricultura, sin depender exclusivamente de un número reducido de cultivos.
El desafío de producir alimentos con menos agua
La capacidad de la quinua para tolerar determinadas condiciones de sequía constituye una ventaja potencial para agricultores que enfrentan restricciones hídricas. Sin embargo, la cantidad de agua necesaria para obtener una cosecha depende de factores como la variedad, la temperatura, las precipitaciones y las características del suelo.
Los investigadores de Wageningen no presentan un porcentaje universal de ahorro de agua atribuible a las variedades desarrolladas. Su trabajo se centra en comprender y mejorar las características que permiten a las plantas responder a condiciones de estrés.
Esta distinción es importante porque un cultivo tolerante a la sequía puede mantener su crecimiento bajo determinadas restricciones, pero no necesariamente requiere la misma cantidad de agua en todos los ambientes.
La selección de especies adaptadas debe complementarse con prácticas agronómicas apropiadas. La experiencia sobre riego eficiente y aprovechamiento del agua en la agricultura muestra que las decisiones de manejo también influyen en la capacidad de mantener la producción durante periodos secos.
Para los productores, la combinación de variedades adaptadas y una gestión adecuada de los recursos puede ofrecer mayores posibilidades de estabilidad frente a las variaciones climáticas.
La investigación busca ampliar las opciones de los agricultores
El programa de Wageningen y Radicle Crops demuestra cómo una investigación iniciada hace varias décadas puede evolucionar hacia una actividad agrícola comercial mediante la colaboración entre universidades, empresas y productores.
La expansión de la quinua a 18 países muestra el interés por especies capaces de adaptarse a condiciones productivas diversas. Al mismo tiempo, el desarrollo de nuevas variedades continúa dependiendo de ensayos prolongados y de la evaluación de su comportamiento en explotaciones reales.
Los investigadores consideran que ampliar la diversidad de cultivos disponibles es una estrategia importante para preparar la agricultura frente a las condiciones climáticas cambiantes.
La quinua constituye un ejemplo de ese proceso: una especie originaria de Sudamérica que, después de décadas de investigación y selección, ha conseguido establecerse comercialmente en regiones alejadas de sus áreas tradicionales.
La continuidad del programa dependerá tanto de los avances agronómicos como de la capacidad para ofrecer semillas adaptadas, sistemas de producción rentables y mercados estables para los agricultores.
Fuente referencial:
Wageningen University & Research — Agriculture that requires less water: quinoa spin-off builds on WUR expertise


