Las precipitaciones de octubre superaron los 100 milímetros en algunos sectores de la región núcleo y mejoraron las perspectivas del trigo en su etapa decisiva, mientras aportan humedad para la siembra de maíz y la próxima campaña de soja.
Redacción: Redacción Mundo Agropecuario
Editor: Eduardo Schmitz
Las lluvias registradas durante los primeros días de octubre de 2026 han mejorado las condiciones agrícolas en el centro de Argentina, especialmente en las provincias de Santa Fe, Córdoba y Buenos Aires. Después de varias semanas de preocupación por la falta de humedad, los nuevos aportes de agua favorecen la recuperación del trigo y ofrecen mejores condiciones para avanzar con la siembra de maíz correspondiente a la campaña 2026/27.
El cambio coincide con el fortalecimiento del fenómeno climático El Niño en el océano Pacífico ecuatorial. La Guía Estratégica para el Agro (GEA) de la Bolsa de Comercio de Rosario considera que las precipitaciones recientes representan una señal de mayor influencia de este fenómeno sobre la región agrícola central, aunque la relación entre El Niño y las lluvias locales debe interpretarse dentro de un contexto meteorológico más amplio.
Los acumulados fueron especialmente importantes en localidades donde los cultivos atravesaban etapas sensibles para la definición del rendimiento. En Ramallo se registraron 102,8 milímetros, mientras que Pujato recibió 97 milímetros, Zaballa 85 milímetros, Rosario 83 milímetros y Montes de Oca 80,4 milímetros.
Para los productores, la llegada del agua constituye un alivio después de un período marcado por el deterioro de las reservas hídricas, las heladas de septiembre y la incertidumbre sobre el potencial de la cosecha de trigo.
Las precipitaciones superaron los 50 milímetros en numerosas localidades
El episodio de lluvias alcanzó una extensa superficie del centro y este de Argentina, con acumulados muy diferentes según la ubicación de cada localidad.
El Servicio Meteorológico Nacional (SMN) informó que, durante las 24 horas anteriores a la mañana del 8 de octubre, Bolívar acumuló 76 milímetros, Mercedes, en Corrientes, 75 milímetros, y Marcos Juárez, en Córdoba, 68 milímetros.
También se registraron 61 milímetros en Nueve de Julio y Paso de los Libres, 55 milímetros en Villa Gesell, 54 milímetros en El Palomar, 52 milímetros en Las Flores y 51 milímetros en Rosario.
En Ituzaingó se contabilizaron 50 milímetros, mientras que Venado Tuerto recibió 48 milímetros y Campo de Mayo 44 milímetros.
La Bolsa de Cereales de Córdoba confirmó precipitaciones entre el 6 y el 8 de octubre, con los mayores acumulados concentrados principalmente en el sur y sudeste provincial.
Villa Huidobro registró 94 milímetros, Pegasano 80 milímetros, y las localidades de Leones y General Roca alcanzaron 73 milímetros.
En la región núcleo monitoreada por la Bolsa de Comercio de Rosario, las lluvias promediaron aproximadamente 48 milímetros, aunque algunos puntos superaron ampliamente ese valor.
La distribución territorial de las precipitaciones es fundamental para comprender sus consecuencias agrícolas. Un mismo episodio puede recuperar las reservas de agua de determinados lotes mientras otros permanecen con restricciones, dependiendo del volumen recibido, el estado previo del suelo y la demanda de los cultivos.
El trigo recupera perspectivas después de semanas de déficit hídrico
El principal beneficiado por las lluvias ha sido el trigo, que atraviesa una fase decisiva para la definición de su rendimiento en buena parte de la región agrícola central.
Durante septiembre, la escasez de precipitaciones había provocado una disminución de las reservas de humedad y un deterioro progresivo en algunos lotes.
La situación había sido especialmente preocupante en el oeste de la región núcleo, donde la combinación de déficit hídrico y heladas tempranas afectó el desarrollo de las plantas.
La magnitud del problema ya había sido documentada por Mundo Agropecuario en un análisis sobre las 160.000 hectáreas de trigo comprometidas por la falta de agua en Argentina, publicado durante septiembre.
Las nuevas precipitaciones modifican parcialmente ese escenario, aunque no eliminan todos los daños acumulados.
Según la GEA, los lotes que recibieron más de 40 milímetros presentan mejores posibilidades de recuperar parte de su potencial productivo.
El beneficio depende del estado fenológico del cultivo. Cuando el agua llega antes o durante las fases críticas de formación y llenado de granos, puede contribuir a sostener componentes importantes del rendimiento.
Sin embargo, las pérdidas de plantas, macollos o estructuras reproductivas provocadas anteriormente por heladas y sequía no siempre pueden compensarse mediante precipitaciones posteriores.
El 98 % del trigo regional se encuentra en condición buena a excelente
La actualización de la Bolsa de Comercio de Rosario muestra una mejora significativa en la evaluación del estado del trigo.
Los lotes clasificados en condición regular disminuyeron cinco puntos porcentuales durante la última semana y representan ahora apenas el 2 % de la superficie evaluada.
El 10 % del cultivo se encuentra en condición excelente, el 53 % en muy buena y el 35 % en buena.
En conjunto, estas tres categorías representan el 98 % del trigo regional, un indicador favorable para la etapa final del ciclo productivo.
La recuperación resulta especialmente relevante porque, semanas atrás, los técnicos habían advertido que la falta de humedad podía comprometer una proporción creciente de los cultivos.
Las precipitaciones permiten estabilizar las expectativas, aunque los especialistas consideran poco probable repetir los rendimientos extraordinarios alcanzados durante la campaña anterior.
En numerosos sectores vuelve a plantearse la posibilidad de obtener cosechas superiores a 40 quintales por hectárea, equivalentes a cuatro toneladas de grano por hectárea.
La cifra constituye una expectativa regional y no un rendimiento garantizado. Los resultados finales dependerán de las condiciones meteorológicas durante las próximas semanas, la sanidad de los cultivos y las características de cada establecimiento.
Las expectativas de rendimiento varían entre localidades
Los relevamientos técnicos muestran diferencias importantes en el potencial del trigo según la zona productiva.
En Carlos Pellegrini, provincia de Santa Fe, las precipitaciones llegaron en un momento oportuno para recuperar parte del potencial afectado por la sequía y las bajas temperaturas.
Los especialistas locales estiman rendimientos cercanos a 40 quintales por hectárea, aunque todavía consideran posible una reducción aproximada del 20 % respecto de la campaña anterior.
En Cañada de Gómez, las perspectivas son más favorables, con estimaciones superiores a 50 quintales por hectárea.
En María Susana, las restricciones hídricas previas redujeron parte del potencial, pero las proyecciones se mantienen entre 40 y 50 quintales por hectárea.
Valores semejantes se consideran posibles en zonas próximas a Casilda y Sanford.
En Bigand, las lluvias superiores a 30 milímetros favorecieron la recuperación de los cultivos, aunque persisten daños asociados con las heladas y la pérdida de plantas en determinados lotes.
Los cuadros más afectados podrían registrar reducciones de rendimiento de hasta el 20 %.
En Pergamino y Rojas, las expectativas son superiores en términos absolutos, pero también se encuentran por debajo de los resultados excepcionales de la campaña pasada.
Los técnicos mencionan posibles rendimientos de 60 a 65 quintales por hectárea, frente a los 80 o 90 quintales obtenidos anteriormente en algunos establecimientos.
Estas diferencias reflejan la importancia de las condiciones específicas de cada lote y de la distribución de las precipitaciones durante el ciclo del cultivo.
El maíz encuentra mejores condiciones para avanzar con la siembra
Las lluvias también resultan favorables para la campaña de maíz, cuya implantación ya está avanzando en distintas regiones agrícolas argentinas.
La humedad disponible en los primeros centímetros del suelo es determinante para lograr una germinación uniforme y un establecimiento adecuado de las plantas.
Cuando la siembra se realiza sobre suelos excesivamente secos, pueden producirse emergencias desiguales, retrasos en el desarrollo y pérdidas de plantas que afectan la densidad final del cultivo.
Las precipitaciones recientes permiten mejorar las condiciones de implantación en los lotes que habían perdido humedad durante septiembre.
Sin embargo, el beneficio depende de que el agua pueda infiltrarse adecuadamente y de que los suelos conserven condiciones apropiadas para el tránsito de la maquinaria agrícola.
En parcelas donde las lluvias fueron excesivas, los productores pueden necesitar esperar a que disminuya la humedad superficial antes de continuar las labores.
La recuperación de las reservas hídricas también ofrece mejores perspectivas para el desarrollo inicial del maíz, aunque todavía será necesario contar con nuevas precipitaciones durante las etapas de mayor demanda de agua.
La disponibilidad hídrica debe acompañarse de una nutrición adecuada. En un análisis anterior, Mundo Agropecuario examinó la importancia de ajustar la fertilización del maíz argentino para aprovechar su potencial de rendimiento, especialmente cuando los perfiles del suelo presentan buenas reservas de agua.
La combinación de humedad, fertilidad, genética y manejo agronómico determinará qué proporción del potencial productivo podrá convertirse finalmente en grano cosechado.
Las lluvias también preparan el terreno para la soja
El nuevo escenario hídrico beneficia además la planificación de la campaña de soja, cuya siembra se aproxima en diferentes sectores de la región pampeana.
La oleaginosa necesita condiciones adecuadas de humedad para iniciar la germinación y establecer una población uniforme de plantas.
Las lluvias de octubre contribuyen a recuperar las reservas superficiales y pueden favorecer la preparación de los lotes destinados a la siembra de primera.
También resultan relevantes para los sistemas de doble cultivo, en los que la soja se implanta después de la cosecha de trigo.
En estos sistemas, el balance hídrico debe considerar tanto el consumo de agua del cereal de invierno como las necesidades del cultivo posterior.
Una recarga oportuna puede mejorar las condiciones iniciales, pero el rendimiento final de la soja dependerá especialmente de la disponibilidad de humedad durante la floración, la formación de vainas y el llenado de granos.
La perspectiva climática favorable no elimina la necesidad de evaluar las condiciones particulares de cada establecimiento.
El Niño se fortalece y aumenta la atención sobre las lluvias
El episodio de precipitaciones se produce mientras el fenómeno El Niño continúa intensificándose en el océano Pacífico ecuatorial.
El Centro de Predicción Climática (CPC) de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) informó en su actualización de octubre que el sistema océano-atmósfera muestra señales de fortalecimiento.
El organismo señaló la persistencia de anomalías positivas importantes en las temperaturas superficiales del Pacífico ecuatorial, con valores superiores a 4 °C respecto de lo habitual en algunos sectores orientales.
También indicó que existe la posibilidad de que El Niño alcance una intensidad fuerte o muy fuerte durante el período comprendido entre enero y marzo de 2027.
El fenómeno forma parte de la variabilidad natural del sistema climático y está relacionado con cambios en las temperaturas del océano Pacífico tropical y en la circulación atmosférica.
Durante los episodios de El Niño, algunas regiones de América del Sur presentan una mayor probabilidad de precipitaciones superiores a los valores normales, aunque los efectos no son uniformes.
En Argentina, las condiciones asociadas con El Niño pueden favorecer la disponibilidad de agua en importantes zonas agrícolas, especialmente cuando las precipitaciones coinciden con las etapas sensibles de los cultivos.
Esta posibilidad ya había sido examinada por Mundo Agropecuario en su cobertura sobre las oportunidades productivas que El Niño puede ofrecer a la agricultura y la ganadería argentinas.
Sin embargo, la presencia del fenómeno no garantiza lluvias abundantes en todas las localidades ni permite atribuir automáticamente cada tormenta a su influencia.
La distribución de las precipitaciones también depende de sistemas meteorológicos regionales, frentes, circulación de humedad y otros factores atmosféricos.
La humedad del suelo vuelve a ser decisiva para la campaña 2026/27
El aumento de las precipitaciones modifica las perspectivas de una campaña que había comenzado con expectativas favorables, pero que posteriormente sufrió restricciones hídricas en varias zonas.
Durante septiembre, la reducción de las lluvias había generado preocupación por el trigo y había condicionado las decisiones de siembra de maíz.
El regreso del agua permite recuperar parte de la confianza productiva, aunque todavía existen diferencias importantes entre regiones.
Los suelos agrícolas funcionan como reservorios de humedad, pero su capacidad de almacenamiento depende de la textura, la profundidad, la estructura y el contenido de materia orgánica.
Una precipitación abundante no necesariamente se traduce en una recarga equivalente del perfil. Parte del agua puede perderse por escorrentía, evaporación o drenaje, especialmente cuando las condiciones del suelo limitan la infiltración.
Por esta razón, las decisiones de manejo deben basarse en mediciones y observaciones del estado hídrico real de los lotes.
En regiones donde la producción depende principalmente de las lluvias, la elección de cultivos y fechas de siembra constituye una herramienta importante para reducir la exposición a períodos secos.
Investigaciones del Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria han mostrado la importancia de adaptar las decisiones productivas a la disponibilidad de agua. Mundo Agropecuario abordó este enfoque en un artículo sobre la adaptación de los cultivos de verano a las condiciones hídricas de los sistemas de secano argentinos.
La experiencia demuestra que una perspectiva climática favorable debe complementarse con un seguimiento continuo de la humedad del suelo y de las condiciones meteorológicas locales.
Las enfermedades del trigo siguen siendo un riesgo pese a la recuperación
La mejora de las condiciones hídricas no elimina otros factores que pueden afectar el rendimiento del trigo.
Los técnicos consultados por la Bolsa de Comercio de Rosario advierten que la evolución sanitaria será especialmente importante durante las próximas semanas.
Entre las preocupaciones figura la fusariosis de la espiga, una enfermedad que puede afectar el trigo cuando coinciden condiciones favorables de humedad y temperatura durante la floración.
El desarrollo de esta enfermedad depende de múltiples factores, entre ellos la presencia del patógeno, la susceptibilidad varietal y las condiciones meteorológicas durante las etapas críticas.
Las lluvias también pueden favorecer determinadas enfermedades foliares, especialmente cuando aumentan la humedad ambiental y el tiempo durante el cual las hojas permanecen mojadas.
En Pergamino y Rojas, por ejemplo, los técnicos han señalado la presencia de mancha amarilla entre los factores que contribuyen a limitar las expectativas de rendimiento.
La vigilancia sanitaria resulta fundamental para evitar que las mejoras obtenidas por una mayor disponibilidad de agua se vean parcialmente neutralizadas por enfermedades.
El seguimiento de los lotes debe considerar la etapa del cultivo, las condiciones meteorológicas previstas y los umbrales técnicos correspondientes antes de adoptar medidas de control.
Los productores esperan que las precipitaciones mantengan su continuidad
Las lluvias de comienzos de octubre representan una mejora importante para la región núcleo argentina, pero su efecto sobre la campaña dependerá de la continuidad y distribución de las precipitaciones.
En trigo, el agua recibida permite sostener mejores perspectivas de rendimiento y reducir parte del estrés acumulado durante septiembre.
En maíz, la recuperación de la humedad favorece la implantación y el desarrollo inicial, mientras que para la soja constituye una oportunidad de comenzar la campaña con mejores condiciones.
El fortalecimiento de El Niño aumenta la atención sobre la evolución climática de los próximos meses, aunque las decisiones productivas deberán seguir apoyándose en pronósticos regionales y observaciones de campo.
La Bolsa de Comercio de Rosario considera que las precipitaciones recientes pueden representar un punto de inflexión después de semanas de escasez de agua.
Los rendimientos definitivos, sin embargo, dependerán de que las condiciones favorables se mantengan durante las etapas restantes del ciclo agrícola y de que los productores puedan controlar adecuadamente los riesgos sanitarios y agronómicos.
Fuentes referenciales:
Infocampo — Comenzó la influencia de El Niño: trigo y maíz toman fuerza tras fuertes lluvias en el centro del país
Bolsa de Comercio de Rosario — Guía Estratégica para el Agro
NOAA — Centro de Predicción Climática, diagnóstico y perspectivas del fenómeno El Niño


