Un estudio de Wageningen University & Research cuestiona la idea de que la agricultura neerlandesa “alimenta al mundo” cuando se consideran tierra, piensos, calorías y proteínas.
Redactor: Valentina Ríos
Editor: Eduardo Schmitz
Países Bajos es reconocido como una potencia agroexportadora. Sin embargo, cuando el análisis deja de mirar solo el valor económico de las exportaciones y considera el uso de tierra, la importación de alimentos, los piensos animales, las calorías y las proteínas, el resultado cambia de forma importante.
Investigadores de Wageningen University & Research, WUR, concluyeron en un estudio publicado en Nature Food que la contribución neerlandesa al suministro mundial de alimentos mediante exportaciones netas es mucho más limitada de lo que suele suponerse.
Exportaciones altas, importaciones también altas
El estudio desplaza el foco desde las exportaciones brutas hacia la contribución neta de Países Bajos al abastecimiento alimentario. Para ello, no analiza solo lo que el país vende al exterior, sino también los alimentos, piensos y superficie agrícola extranjera que utiliza mediante importaciones.
La agricultura neerlandesa utiliza alrededor de 1,6 millones de hectáreas dentro del país. Además, la producción, el consumo y las exportaciones actuales requieren unas 4,7 millones de hectáreas de tierra agrícola en el extranjero. Esa superficie externa se usa para producir alimentos y, sobre todo, alimento animal que Países Bajos importa.
Esta lectura introduce una diferencia importante en el debate sobre exportaciones agrícolas, porque el peso comercial de un país no siempre equivale a una contribución neta en calorías, proteínas o tierra disponible para alimentar a otras poblaciones.
El papel central de la ganadería
La ganadería ocupa un lugar clave en este balance. La importación de piensos permite sostener un alto número de animales y exportar productos de origen animal. Pero, cuando se evalúa el sistema desde la energía alimentaria y la proteína, Países Bajos importa más de lo que exporta.
Desde esa perspectiva, el país no aparece como exportador neto de energía alimentaria y proteínas, sino como importador. En un escenario sin comercio de piensos animales, las exportaciones de productos ganaderos caerían de forma clara, mientras que la dependencia de tierra agrícola externa disminuiría de manera marcada.
El trabajo muestra así que la posición exportadora actual está estrechamente vinculada con el uso de tierra fuera del territorio neerlandés. Esta relación también forma parte de discusiones más amplias sobre piensos industriales y ganadería, especialmente cuando se evalúan sus impactos productivos, ambientales y sociales.
¿Puede el país alimentar a su propia población?
Mediante un modelo agroecológico, los investigadores calcularon cuántas personas podría alimentar Países Bajos usando su propia tierra agrícola. El análisis incluyó la superficie necesaria para alimentos y piensos importados.
El resultado indica que el país podría producir la dieta actual de su población con su propia tierra, siempre que los productos que no pueden cultivarse en Países Bajos, o que solo pueden producirse de forma muy limitada, sean reemplazados por alternativas locales disponibles.
Pero esa autosuficiencia requeriría toda la tierra agrícola disponible. No quedaría margen para producir alimentos destinados a la exportación ni para otros objetivos sociales, como materiales biobasados sostenibles, bioenergía o más superficie para la naturaleza.
Dietas más vegetales liberarían superficie
El equipo también modeló varias dietas. Una alimentación basada en las guías neerlandesas Wheel of Five, una dieta vegana o una dieta LEAN eficiente en tierra requerirían menos superficie agrícola que la dieta actual.
En esos escenarios, Países Bajos podría producir alimentos para entre 10 y 18 millones de personas adicionales. Sin embargo, incluso en ese caso, no quedaría espacio para otros usos sociales relevantes, como ampliar áreas naturales, producir bioenergía o desarrollar materiales biobasados sostenibles.
El modelo mostró que la dieta LEAN es la que utiliza menos tierra. Se trata de una dieta mayoritariamente vegetal, aunque incluye pequeñas cantidades de productos animales como lácteos, pescado, huevos y carne. Esos productos provendrían principalmente de animales alimentados con pasto, residuos y subproductos que no pueden ser consumidos directamente por las personas.
Una discusión sobre seguridad alimentaria
El estudio no propone eliminar el comercio de alimentos. Los investigadores reconocen que el intercambio internacional puede ser útil, por ejemplo, para productos que no pueden cultivarse en Países Bajos, como café o cítricos.
La diferencia está en la interpretación del rol agrícola del país. El argumento de que Países Bajos “alimenta al mundo” se debilita cuando se observa la dependencia de importaciones y tierra externa. En lugar de exportaciones de alto volumen, los autores plantean que la fortaleza neerlandesa podría estar en material vegetal, conocimiento e innovaciones para ayudar a otros países a producir y consumir alimentos de forma más sostenible.
Esta mirada se conecta con debates sobre seguridad alimentaria, diversidad de cultivos y transformación de sistemas agroalimentarios más eficientes, inclusivos, resilientes y sostenibles.
Comercio, tierra y límites del modelo agrícola
El trabajo de WUR es una exploración basada en modelos. No evaluó las consecuencias económicas de distintas decisiones sobre agricultura, comercio y consumo, ni sus efectos sobre el bienestar social.
Sus resultados muestran lo que es posible desde la perspectiva del uso de la tierra, los flujos alimentarios y el valor nutricional. También señalan dónde encuentra límites la visión habitual de una agricultura neerlandesa capaz de sostener una gran contribución neta al suministro mundial de alimentos.
El estudio aporta una advertencia para otros países agroexportadores: medir el comercio solo en euros o dólares puede ocultar dependencias materiales relevantes. En el comercio agroalimentario actual también importan la tierra usada fuera del país, los flujos de proteína, la energía alimentaria, la alimentación animal y las exigencias ambientales de las cadenas de suministro, como ocurre en normas vinculadas con trazabilidad y deforestación.
Fuente(s) referenciales
Phys.org / Wageningen University & Research

