Unagandes estima una producción nacional de entre 7,5 y 7,6 millones de litros diarios, pero las fallas eléctricas y las dificultades para conseguir gasoil condicionan su conservación y procesamiento.
Redacción: Redacción Mundo Agropecuario
Editor: Karem Díaz S.
La producción lechera de Venezuela enfrenta dificultades que van más allá de la actividad ganadera. Las interrupciones del suministro eléctrico y los problemas para conseguir combustible destinado a los generadores están condicionando la conservación, el transporte y la transformación de la leche. Según estimaciones de la Unión Agrícola y Ganadera de los Andes de Venezuela (Unagandes), aproximadamente el 80 % de la producción nacional termina destinado a la elaboración de queso.
Antonio Escalona, presidente de Unagandes, explicó en declaraciones difundidas el 19 de octubre de 2026 que el país produce entre 7,5 y 7,6 millones de litros diarios de leche, de acuerdo con cifras correspondientes a 2025 y los primeros siete meses de 2026. Sin embargo, una parte importante de esa producción debe comercializarse rápidamente debido a las dificultades para mantener la refrigeración en las explotaciones ganaderas.
El dirigente señaló que los cortes eléctricos pueden prolongarse hasta ocho horas, una situación especialmente delicada para los establecimientos que necesitan enfriar la leche inmediatamente después del ordeño. La disponibilidad limitada de gasoil también dificulta utilizar plantas eléctricas de respaldo.
Ocho de cada diez litros de leche se destinan a las queseras
La distribución estimada por Unagandes muestra una marcada concentración de la producción nacional en la industria quesera. Del volumen total, aproximadamente el 80 % se utiliza para fabricar queso, mientras que el 15 % llega a plantas pasteurizadoras y pulverizadoras.
El 5 % restante se destina a otros derivados lácteos, entre ellos suero, mantequilla, requesón, cremas y yogur.
Estas proporciones describen el destino estimado de la leche producida en Venezuela, pero no constituyen una estadística oficial consolidada. Escalona reconoció que numerosos pequeños productores y microproductores no mantienen registros formales de sus operaciones, por lo que parte de la actividad se calcula mediante estimaciones gremiales.
La fabricación de queso representa una alternativa comercial para los ganaderos que necesitan colocar rápidamente su producción. La transformación de la leche permite obtener alimentos con características de conservación diferentes a las de la materia prima líquida, aunque los quesos también requieren condiciones sanitarias y de almacenamiento apropiadas.
El peso económico de esta actividad también aparece reflejado en los recientes precios del queso y la leche en Venezuela. Los indicadores del Instituto Venezolano de la Leche y la Carne (INVELECAR), correspondientes al 7 de octubre, situaron el precio nacional de referencia del queso duro de vaca en 5,71 dólares por kilogramo.
En ese mismo reporte, la leche fría registró una referencia de 0,83 dólares por litro, frente a 0,73 dólares para la leche caliente. Aunque estas cotizaciones no permiten calcular directamente las pérdidas ocasionadas por los apagones, muestran que existen diferencias comerciales entre las modalidades de entrega de la materia prima.
Las fallas eléctricas afectan la conservación desde las fincas
Uno de los principales problemas identificados por los representantes ganaderos aparece inmediatamente después del ordeño. La leche cruda necesita condiciones adecuadas de higiene y enfriamiento para limitar el crecimiento de microorganismos y preservar su calidad durante el almacenamiento y el traslado.
Cuando el suministro eléctrico se interrumpe durante varias horas, los productores pueden perder la capacidad de mantener funcionando los tanques de refrigeración. Esta situación reduce el tiempo disponible para entregar la leche a compradores o establecimientos procesadores.
El problema se agrava cuando las explotaciones carecen de generadores eléctricos o no disponen del combustible necesario para utilizarlos.
Gómel José Sierra, vicepresidente de la Federación de Ganaderos de la Cuenca del Lago, en el estado Zulia, había advertido durante septiembre que algunos establecimientos enfrentaban dificultades para conservar la leche debido a los apagones. El representante gremial también mencionó casos de pérdidas de producto por la imposibilidad de mantener una refrigeración adecuada.
Estas dificultades forman parte de un problema más amplio que afecta a la industria alimentaria venezolana por las fallas eléctricas. Durante octubre, la Cámara Venezolana de la Industria de Alimentos (Cavidea) advirtió que las interrupciones obligan a las empresas procesadoras a depender de equipos auxiliares y combustibles para mantener sus operaciones.
En el caso de la ganadería lechera, la situación presenta una dificultad adicional: las vacas y búfalas continúan produciendo leche diariamente, independientemente de que exista electricidad disponible para conservarla.
La falta de gasoil limita las alternativas de los ganaderos
Los generadores eléctricos pueden permitir que los equipos de refrigeración continúen funcionando durante una interrupción del servicio. Sin embargo, su utilización depende de la disponibilidad de combustible, el mantenimiento de los equipos y la capacidad económica de cada explotación.
Escalona explicó que las dificultades para conseguir gasoil se suman a las interrupciones eléctricas y restringen las posibilidades de conservar la producción.
Ante estas circunstancias, los ganaderos pueden optar por entregar rápidamente la leche a las queseras, en lugar de mantenerla almacenada durante períodos prolongados sin garantías suficientes de refrigeración.
Esta decisión no significa necesariamente que todos los productores prefieran comercialmente la elaboración de queso frente a otros destinos industriales. La distribución también responde a las condiciones de infraestructura y a las posibilidades reales de conservación y transporte.
La situación adquiere especial importancia para los pequeños establecimientos, que pueden disponer de menos recursos para instalar equipos de respaldo o afrontar gastos adicionales de combustible.
Los Llanos y el occidente concentran importantes zonas lecheras
Unagandes identifica entre las principales regiones productoras de leche a los estados Apure, Guárico y Portuguesa, ubicados en los Llanos venezolanos, además de Zulia, la zona baja de Táchira y Mérida.
Estas regiones reúnen explotaciones ganaderas con características productivas y ambientales diferentes. Sin embargo, comparten la necesidad de disponer de infraestructura para ordeñar, conservar y transportar la leche hacia los centros de procesamiento y comercialización.
El funcionamiento de esa cadena depende de la coordinación entre productores, transportistas, queseras y establecimientos industriales.
Cuando se interrumpe la refrigeración, los productores deben actuar con rapidez para evitar el deterioro de la materia prima. La disponibilidad de compradores cercanos y las condiciones del transporte pueden influir en las alternativas comerciales de cada finca.
La importancia de la infraestructura de conservación también se observa en la comercialización de leche fría y caliente, cuyas diferencias de precio reflejan modalidades distintas de entrega al mercado. No obstante, la información disponible no permite determinar cuánto de esa diferencia responde específicamente a los costos eléctricos.
La ganadería bovina y bufalina sostienen la producción nacional
Las estimaciones presentadas por Escalona también permiten observar la composición de la actividad lechera venezolana.
El presidente de Unagandes indicó que la producción bovina aporta alrededor de cinco millones de litros diarios. Paralelamente, destacó el crecimiento de la ganadería bufalina, cuya participación ha adquirido importancia dentro del sector.
La leche de búfala presenta características composicionales diferentes a las de la leche bovina, especialmente por su mayor contenido de grasa, una propiedad valorada en determinadas elaboraciones queseras.
Sin embargo, las declaraciones disponibles no ofrecen una distribución nacional completa y detallada de los volúmenes producidos por ambas especies. Por tanto, no es posible establecer con precisión cuánto representa cada una dentro del total estimado de 7,5 a 7,6 millones de litros diarios.
La productividad de los rebaños también depende de las condiciones sanitarias. Una reciente investigación sobre anaplasmosis bovina en Venezuela identificó infecciones subclínicas en animales de pequeñas explotaciones de cuatro estados, lo que aporta información complementaria sobre los desafíos que enfrenta la actividad ganadera nacional.
Aunque ese estudio sanitario aborda un problema diferente de las interrupciones eléctricas, ambos muestran la diversidad de factores que intervienen en la producción pecuaria.
Las lluvias y sequías también condicionan la producción de leche
Además de las dificultades energéticas, Escalona señaló que las condiciones climáticas afectan la alimentación del ganado en distintas regiones venezolanas.
Los períodos de lluvias intensas y las temporadas de sequía pueden modificar la disponibilidad de pastizales, un recurso fundamental para numerosas explotaciones ganaderas.
La reducción de la oferta forrajera puede limitar la alimentación de los animales y afectar su desempeño productivo. El impacto depende de la intensidad del fenómeno, las condiciones de cada finca y la disponibilidad de recursos alimenticios complementarios.
De esta manera, los productores enfrentan simultáneamente desafíos relacionados con la alimentación del ganado y con la conservación de la leche obtenida.
Las declaraciones de Unagandes no incluyen una cuantificación nacional de las pérdidas de producción atribuibles a las condiciones climáticas ni a las fallas eléctricas. Tampoco permiten establecer cuántos litros se han descartado durante octubre por interrupciones de la refrigeración.
Un suministro eléctrico estable ampliaría las opciones industriales
Para Unagandes, mejorar la continuidad del servicio eléctrico permitiría modificar progresivamente las condiciones de procesamiento de la leche en Venezuela.
Una mayor estabilidad energética facilitaría el funcionamiento de los sistemas de refrigeración en las fincas y de las instalaciones industriales encargadas de transformar la materia prima.
Esto podría ampliar las posibilidades de destinar leche a procesos de pasteurización, pulverización y elaboración de otros derivados, siempre que también existan condiciones adecuadas de transporte, inversión y comercialización.
Escalona considera que Venezuela mantiene una capacidad ganadera importante para abastecer su mercado interno. No obstante, las cifras difundidas por el gremio deben interpretarse como estimaciones, debido a las limitaciones existentes en los registros de pequeños productores y operaciones locales.
El dato central de la información presentada en octubre es que aproximadamente ocho de cada diez litros de leche producidos en Venezuela se destinan a la fabricación de queso, de acuerdo con Unagandes. Las dificultades para mantener la cadena de frío, junto con la disponibilidad limitada de gasoil, forman parte de las condiciones que explican esta concentración.
Para los productores venezolanos, la estabilidad eléctrica no representa únicamente una necesidad de funcionamiento cotidiano. También influye en las alternativas disponibles para conservar, transformar y comercializar uno de los principales alimentos de origen pecuario del país.
Fuentes referenciales:
Visión Agropecuaria — Declaraciones de Antonio Escalona, presidente de Unagandes, 19 de octubre de 2026
EDairyNews — Producción lechera venezolana y dificultades de refrigeración, 20 de octubre de 2026


