La planta de Innovafeed en Nesle transforma subproductos agrícolas mediante mosca soldado negra y aprovecha el calor residual de una central de biomasa
Redactor: Raúl Méndez C.
Editor: Karem Díaz S.
Una planta industrial situada en Nesle, en el departamento francés de Somme, cría alrededor de 360 millones de larvas para producir ingredientes destinados a la alimentación animal. La instalación pertenece a Innovafeed, empresa especializada en la reproducción y transformación de mosca soldado negra a gran escala.
La producción se dirige principalmente a piensos para acuicultura y ganadería, así como a alimentos para mascotas. Aunque algunas especies de insectos cuentan con autorizaciones específicas para consumo humano en la Unión Europea, las larvas procesadas en esta instalación no se crían actualmente para alimentar personas.
El complejo es presentado como la mayor granja de insectos del mundo por su escala de operación. Innovafeed asegura que su capacidad industrial supera ampliamente a la de otros productores del sector y que el aumento de volumen le ha permitido reducir los costos de fabricación.
Larvas de mosca soldado negra convertidas en proteína
La especie criada es la mosca soldado negra, Hermetia illucens, cuyas larvas crecen rápidamente al consumir materias orgánicas adecuadas. Una vez alcanzado el punto previsto dentro del ciclo productivo, los insectos se procesan para obtener ingredientes ricos en proteína y aceite.
Estos componentes pueden incorporarse a formulaciones para peces, animales de granja y mascotas. La utilización de larvas como materia prima ya se investiga en diferentes sistemas pecuarios: en España, por ejemplo, un proyecto desarrolla ingredientes para lechones a partir de mosca soldado negra alimentada con alperujo.
Innovafeed informó en junio de 2026 que su planta de Nesle había producido más de 15.000 toneladas de proteína y aceite de insectos durante los tres años anteriores. En ese periodo, el volumen de producción se multiplicó por diez y los costos de fabricación se redujeron a una séptima parte, según las cifras comunicadas por la propia empresa.
El cofundador y director ejecutivo de la compañía, Clément Ray, sostuvo que Innovafeed ha conseguido dominar esta tecnología a una escala que no había sido alcanzada por otros operadores. La competitividad real de sus ingredientes dependerá, no obstante, de su precio, desempeño nutricional y capacidad para sustituir materias primas tradicionales en las dietas animales.
Subproductos de trigo alimentan la instalación
Una de las claves del modelo industrial es la ubicación de la granja junto a una fábrica de almidón. Desde esa planta llegan salvado de trigo y vinaza, dos corrientes secundarias del procesamiento agroindustrial que se mezclan para preparar el alimento suministrado a las larvas.
La proximidad evita transportar grandes volúmenes de materia prima a largas distancias y permite aprovechar materiales que ya existen en la zona. Las larvas convierten esa mezcla en biomasa, de la cual se extraen posteriormente la fracción proteica y los aceites.
El sistema se relaciona con otras iniciativas que emplean insectos para valorizar residuos. En Uganda, larvas de mosca soldado negra procesan desechos procedentes de mercados alimentarios y generan productos aprovechables tanto en alimentación animal como en fertilización.
La capacidad de esta especie para consumir materia orgánica no implica que pueda recibir cualquier residuo sin control. La composición y trazabilidad del sustrato determinan la seguridad del ingrediente final, por lo que la producción de piensos está sometida a requisitos sanitarios y regulatorios.
El calor residual cubre el 60 % de la energía
La instalación también se encuentra cerca de una central eléctrica de biomasa. El calor residual de esa planta se recupera y se transporta mediante tuberías hasta los edificios donde se desarrollan las larvas, que necesitan condiciones cálidas y húmedas.
De acuerdo con Innovafeed, esta energía recuperada cubre aproximadamente el 60 % de las necesidades de la fábrica de insectos. El porcentaje restante procede de fuentes renovables, según la información divulgada por la compañía.
La cercanía entre la planta de almidón, la central de biomasa y la granja crea un sistema de simbiosis industrial: una instalación suministra subproductos alimentarios y otra aporta calor que, de otro modo, podría disiparse. Esta integración es uno de los elementos con los que la empresa busca reducir los costos y la huella ambiental del proceso.
El balance definitivo debe considerar toda la cadena, incluidos el acondicionamiento del sustrato, la crianza, el procesamiento, el secado y el transporte. Producir una materia prima a partir de subproductos ofrece una ventaja potencial, pero su impacto debe compararse con los ingredientes que realmente sustituye.
Una alternativa a la soja y la harina de pescado
La proteína de insectos compite principalmente con fuentes convencionales como la harina de pescado y la soja. Su uso puede diversificar las formulaciones y reducir la dependencia de materias primas importadas, siempre que aporte una composición nutricional adecuada y resulte económicamente viable.
El debate es especialmente relevante en Europa, donde la búsqueda de alternativas sostenibles a la soja utilizada en los piensos incluye insectos, microorganismos y otros ingredientes obtenidos mediante cadenas productivas regionales.
La acuicultura constituye uno de los mercados prioritarios debido a su demanda de proteínas y aceites. La incorporación de insectos en alimentos para peces ya forma parte de las estrategias empresariales orientadas a disminuir la presión sobre los recursos marinos utilizados en los piensos.
Sin embargo, la sustitución no siempre puede realizarse en proporciones ilimitadas. Cada especie animal, etapa productiva y formulación necesita ensayos que determinen digestibilidad, aceptación, rendimiento, efectos sanitarios y calidad del producto obtenido.
Los residuos de la cría también pueden fertilizar cultivos
La crianza industrial genera excrementos, restos de sustrato y mudas de las larvas. Este material, conocido habitualmente como frass, puede procesarse para obtener fertilizantes y enmiendas, creando una segunda línea de aprovechamiento agrícola.
En Alemania, un fertilizante elaborado con residuos de mosca soldado negra ingresó en la agricultura ecológica, ejemplo de cómo la producción de insectos puede vincular la fabricación de piensos con el manejo de nutrientes para los cultivos.
El valor agronómico de estos materiales depende de su contenido de nutrientes, estabilidad, inocuidad y autorización. No todos los residuos de una granja de insectos pueden aplicarse directamente al suelo sin tratamiento o controles previos.
El reto de consolidar un mercado industrial
La producción europea de insectos ha atraído inversiones importantes, pero también enfrenta costos elevados, demanda todavía limitada y dificultades para competir con ingredientes consolidados. Alcanzar una gran escala no garantiza por sí solo la rentabilidad si los compradores no incorporan cantidades suficientes en sus formulaciones.
Innovafeed obtuvo 51 millones de euros de financiación en 2026 para reforzar su etapa de expansión comercial y optimizar la planta de Nesle. La empresa concentró allí sus operaciones industriales y situó a la acuicultura y al mercado de mascotas entre sus prioridades.
China también ha incluido las proteínas alternativas y la producción de insectos entre sus áreas industriales de interés hacia 2030. Una expansión de la capacidad asiática podría aumentar la competencia, acelerar el desarrollo tecnológico y ejercer presión sobre los precios internacionales de estos ingredientes.
Para ganaderos y fabricantes de piensos, el resultado relevante será la relación entre precio, disponibilidad y respuesta productiva. La granja francesa demuestra que es posible criar larvas y transformarlas de manera continua a escala industrial; la siguiente prueba será consolidar una demanda capaz de sostener ese volumen.
Fuentes referenciales:
El HuffPost España
Innovafeed


