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Clima y conflictos elevan 5,8 % los precios mundiales de alimentos

Publicado el 05/10/2026 ·

La FAO registró en septiembre nuevas subidas en cereales, azúcar y aceites vegetales, mientras las perturbaciones del mar Negro y el estrecho de Ormuz aumentan la presión sobre el comercio agrícola.


Redacción: Redacción Mundo Agropecuario
Editor: Karem Díaz S.

Los precios internacionales de los alimentos volvieron a subir en septiembre de 2026 bajo una combinación de riesgos climáticos, dificultades logísticas y tensiones geopolíticas que están afectando algunos de los principales productos agrícolas comercializados en el mundo. El Índice de Precios de los Alimentos de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) alcanzó un promedio de 136,0 puntos, un 1,5 % más que en agosto y un 5,8 % por encima del nivel registrado un año antes.

El movimiento estuvo concentrado especialmente en productos de origen vegetal. Cereales, aceites vegetales y azúcar registraron aumentos mensuales, mientras el índice de la carne descendió y el correspondiente a los productos lácteos permaneció prácticamente estable. La evolución confirma que el mercado agrícola internacional vuelve a incorporar una importante prima de riesgo vinculada tanto al clima como a la capacidad efectiva de transportar alimentos e insumos entre las regiones productoras y consumidoras.

Los cereales encabezan la presión sobre los mercados agrícolas

El Índice de Precios de los Cereales de la FAO alcanzó 122,8 puntos en septiembre, un incremento de 5,1 % frente a agosto y de 17,2 % respecto al mismo mes de 2025. El trigo y el maíz estuvieron entre los productos que más contribuyeron al movimiento, en un escenario que combina problemas de transporte, incertidumbre productiva y condiciones meteorológicas adversas.

Los precios internacionales del trigo aumentaron 6,3 % durante el mes. Entre los factores señalados por la FAO aparecen las limitaciones logísticas en la región del mar Negro y la preocupación por condiciones secas en zonas de América del Norte antes de las siembras. El comportamiento prolonga un periodo de elevada sensibilidad del mercado, en el que el clima y las dificultades logísticas ya habían impulsado las cotizaciones del trigo y el maíz durante meses anteriores.

El maíz registró una subida de 5,6 %, relacionada con las preocupaciones sobre los rendimientos en Estados Unidos, una menor disponibilidad exportable de Brasil y las perturbaciones comerciales en el mar Negro. La incertidumbre sobre el transporte a través del estrecho de Ormuz añadió además presión sobre productos agrícolas vinculados a la fabricación de biocombustibles.

La situación muestra que la disponibilidad física de grano no constituye por sí sola una garantía de estabilidad. Una cosecha puede existir en los países productores, pero cualquier dificultad para trasladarla hasta los puertos, embarcarla o transportarla hacia los mercados consumidores reduce temporalmente la oferta comercial efectiva y modifica las decisiones de compradores y vendedores.

El estrecho de Ormuz conecta energía, fertilizantes y alimentos

La FAO advierte sobre la combinación de perturbaciones en el estrecho de Ormuz y el mar Negro con choques climáticos. Máximo Torero, economista jefe de la organización, señaló que estas presiones están alcanzando simultáneamente a la energía, el transporte y productos alimentarios fundamentales, con el riesgo de trasladarse posteriormente a los consumidores si persisten.

Para el sector agropecuario, el componente energético tiene especial relevancia. Combustibles, transporte marítimo y producción de fertilizantes forman parte de una misma cadena de costos. Las alteraciones en rutas estratégicas pueden encarecer no solo el movimiento de cosechas, sino también los insumos necesarios para producirlas.

El problema ya ha colocado a los fertilizantes en el centro de la presión geopolítica sobre la agricultura. El estrecho de Ormuz resulta particularmente sensible por su relación con los mercados de energía y con el comercio de materias primas e insumos utilizados en la fabricación de fertilizantes.

La vulnerabilidad adquiere mayor importancia en países que dependen fuertemente de importaciones. Un incremento simultáneo de los precios de alimentos, combustibles, fertilizantes y fletes puede elevar los costos de producción agrícola y aumentar posteriormente el valor de los productos que llegan a los mercados.

Azúcar y aceites vegetales también registran aumentos

El azúcar protagonizó otra de las subidas destacadas de septiembre. Sus precios aumentaron 6,1 % respecto a agosto ante expectativas de una oferta mundial más ajustada durante la campaña 2026/27. Entre los factores observados se encuentran perspectivas de menor producción en Tailandia, precipitaciones inferiores a lo normal en zonas productoras de India, fuertes lluvias en el centro-sur de Brasil y una reducción del área cultivada con remolacha azucarera en la Unión Europea.

Los aceites vegetales también avanzaron. El índice correspondiente de la FAO se situó en 198,6 puntos, un 0,9 % por encima de agosto y 18,3 % sobre el nivel registrado un año antes. La subida estuvo impulsada principalmente por el aceite de palma, cuyos precios respondieron a una fuerte demanda internacional y a las preocupaciones por los efectos del tiempo seco sobre la producción del sudeste asiático.

En sentido contrario, las cotizaciones del aceite de girasol disminuyeron ante expectativas de suministros abundantes procedentes de la región del mar Negro, aunque las dificultades logísticas y las limitaciones de capacidad exportadora por rutas alternativas moderaron el descenso.

El Niño añade incertidumbre a la producción agrícola

El componente climático puede mantener la volatilidad durante los próximos meses. Las perspectivas productivas de varios cultivos están condicionadas por cambios en las precipitaciones, sequías regionales y el fortalecimiento de El Niño, cuya influencia puede ser muy diferente entre países y sistemas agrícolas.

La exposición es especialmente importante para cultivos básicos. Mundo Agropecuario ha analizado cómo un episodio severo de El Niño puede amenazar arroz, maíz y trigo al modificar las lluvias y las temperaturas en importantes regiones productoras. Una reducción simultánea de rendimientos en varios países exportadores puede amplificar rápidamente los movimientos de los mercados internacionales.

El arroz merece particular atención. El índice internacional de precios de este cereal calculado por la FAO aumentó 1,4 % en septiembre, con mayores cotizaciones de las variedades índica ante preocupaciones meteorológicas y una disponibilidad estacional más ajustada.

Los costos agrícolas pueden amplificar el impacto

La evolución de los alimentos no puede separarse de los costos que enfrentan los productores. El aumento de energía, transporte y fertilizantes puede modificar decisiones de siembra, niveles de fertilización y márgenes productivos, especialmente en explotaciones con alta dependencia de insumos comprados.

Esta relación ya se observa en el mercado internacional de nutrientes agrícolas, donde el encarecimiento de los fertilizantes amenaza con aumentar la vulnerabilidad de la producción de alimentos. Los fertilizantes nitrogenados son especialmente sensibles a los costos energéticos debido a la importancia del gas natural en su fabricación.

El efecto puede desarrollarse en varias etapas. Primero aumentan energía, fletes o fertilizantes; posteriormente se elevan los costos por hectárea y, dependiendo de las condiciones del mercado, una parte de esa presión puede trasladarse hacia los precios agrícolas. Si además aparecen problemas climáticos que reducen rendimientos, el margen disponible para absorber los mayores costos disminuye.

Carne y lácteos se apartan de la tendencia alcista

No todos los grupos incluidos en el índice de la FAO aumentaron durante septiembre. Los precios internacionales de la carne retrocedieron 1,1 %, principalmente por menores cotizaciones de carne de cerdo y aves de corral en un contexto de abundante disponibilidad exportable.

La carne bovina presentó un comportamiento diferente en algunos mercados. Las cotizaciones de exportación de Brasil aumentaron ante una mayor demanda importadora de Estados Unidos, mientras los precios internacionales de la carne ovina permanecieron prácticamente estables.

Los productos lácteos mostraron una variación mínima. La disminución de los precios del queso compensó ligeramente los incrementos registrados en la leche en polvo, mientras las cotizaciones de la mantequilla experimentaron pocos cambios.

Los precios siguen por debajo del máximo de 2022

A pesar del nuevo incremento, el índice general de la FAO continúa por debajo del máximo alcanzado en marzo de 2022. Los 136,0 puntos registrados en septiembre se sitúan 15,1 % por debajo de aquel récord, aunque el aumento interanual de 5,8 % confirma un cambio importante respecto a los niveles observados doce meses atrás.

La principal señal para el mercado agropecuario es la coincidencia de varios factores capaces de reforzarse mutuamente: clima adverso en zonas productoras, problemas de transporte en corredores estratégicos, costos energéticos elevados y presión sobre insumos agrícolas. Para productores, importadores y países dependientes del comercio exterior, la evolución de las próximas campañas estará condicionada no solo por el volumen de las cosechas, sino también por la capacidad de trasladarlas hacia los mercados a costos competitivos.

Fuentes referenciales:
Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO)
FAO Food Price Index
IPS – Inter Press Service