La recolección ya moviliza a decenas de jornaleros en A Mariña lucense, donde la falta de lluvia redujo el tamaño y la cantidad de fruta destinada principalmente a fábricas de Asturias y el País Vasco
Redactor: Santiago Duarte
Editor: Eduardo Schmitz
La sequía del verano de 2026 está reduciendo la cosecha de manzana destinada a la elaboración de sidra en el norte de Galicia, España, donde decenas de jornaleros trabajan ya en fincas de Viveiro, Ourol, O Valadouro y Xove. La escasez de agua ha limitado el crecimiento de los frutos y provocado la caída anticipada de una parte de la producción, mientras la fruta aprovechable se prepara para su envío principalmente a fábricas de Asturias y el País Vasco.
La campaña refleja los efectos que la falta de precipitaciones ha dejado sobre diferentes producciones agrícolas gallegas. En los 30 días previos al inicio de la recogida, la estación meteorológica de Borreiros, situada en Galdo, Viveiro, había acumulado únicamente 24 litros por metro cuadrado, mientras que la estación de Penedo do Galo no había registrado precipitaciones.
El déficit hídrico también ha afectado otros cultivos de la comunidad. A finales de agosto, la sequía obligó a adelantar la cosecha de maíz en Galicia, con pérdidas estimadas alrededor del 30 % en el área de Barbanza y consecuencias directas para las reservas de alimento de las explotaciones ganaderas.
Menos manzanas y frutos de menor tamaño
La comercializadora Paco de Viveiro S.L., una empresa familiar dedicada desde hace más de seis décadas a la recogida y comercialización de manzana, inició la campaña el viernes 18 de septiembre con alrededor de 20 trabajadores. Su responsable, Iván Galdo, explicó que una parte importante de las manzanas cayó de los árboles y que la sequedad impidió que numerosos frutos alcanzaran el tamaño habitual.
Los primeros trabajos se concentran precisamente en recoger las manzanas que se encuentran en el suelo. Una vez terminada esa fase, los jornaleros continuarán con la fruta que permanece en los árboles. La fecha de inicio es similar a la de la campaña anterior por el grado de maduración alcanzado, aunque las condiciones de este verano han reducido el volumen disponible.
La respuesta de los manzanos frente a una disponibilidad limitada de agua puede variar considerablemente. Investigaciones recientes han comprobado que distintos portainjertos de manzano presentan respuestas diferentes ante la sequía, tanto en eficiencia en el uso del agua como en crecimiento y señales fisiológicas de estrés.
Ortegal registra daños más intensos en la producción
Las pérdidas no presentan la misma intensidad en todas las zonas productoras. En la comarca de Ortegal, al norte de la provincia de A Coruña, una parte importante de la cosecha se ha perdido y ya no reúne condiciones para su comercialización.
La situación es comparativamente mejor en A Mariña occidental, especialmente en áreas productoras de Viveiro —entre ellas Chavín, Galdo, San Pedro y Valcarría—, además de Xove, Ourol y Ferreira do Valadouro. También se ha conseguido conservar parte de la producción en la zona del Eume.
La escasez de agua era visible antes de comenzar la campaña. Las cuencas de los ríos Landro y Ouro, que abarcan varios de los municipios donde se cultivan estas manzanas, se encontraban en septiembre en fase de prealerta por escasez moderada de agua. Entre los municipios incluidos en esa situación figuraban Ourol, O Valadouro y Viveiro.
La experiencia de otras regiones productoras confirma la vulnerabilidad de los frutales cuando el estrés hídrico se intensifica. Ensayos realizados en España sobre el manejo de manzanos y otros frutales durante sequías severas han evaluado estrategias como el aclareo de frutos y la reducción de la copa para proteger los árboles bajo restricciones extremas de agua.
La manzana gallega abastece fábricas de sidra fuera de la comunidad
Una parte de la producción recogida en A Mariña mantiene desde hace décadas una relación comercial con la industria sidrera de otras comunidades españolas. Las manzanas adquiridas por la empresa de Viveiro se transportan hacia fábricas situadas en Asturias y en el entorno de San Sebastián, en el País Vasco.
La actividad tiene una larga trayectoria en la comarca. Francisco Galdo Goás comenzó a recoger y comercializar manzanas alrededor de 1960 y la empresa continúa actualmente bajo la gestión de sus nietos. Lo que comenzó con cargas transportadas en pequeños camiones se convirtió con el paso de las décadas en un canal estable entre productores gallegos y fabricantes de sidra.
Galicia también busca aumentar la transformación local de esta materia prima. En A Estrada, uno de los principales territorios productores, existen unas 120 hectáreas dedicadas a manzana ecológica para sidra, mientras las administraciones y productores promueven proyectos orientados a incrementar el valor añadido mediante sidrerías y otros productos derivados.
El descenso local de A Mariña se produce además en una campaña europea marcada por menores previsiones de producción. Las estimaciones difundidas en agosto situaron la cosecha de manzanas de la Unión Europea en unos 9,5 millones de toneladas para 2026, lo que supondría uno de los volúmenes más bajos de la última década.
La sequía se combina con la falta de relevo y las plagas
La escasez de agua no constituye el único desafío de los productores de la zona. La falta de relevo generacional está reduciendo el número de personas dispuestas a mantener las fincas familiares y cuidar los árboles, una situación especialmente visible en aldeas con población envejecida.
A este problema se suma la presencia de la avispa asiática o Vespa velutina, cuya expansión también afecta a los frutales y representa una presión adicional para las actividades agrícolas y apícolas. La coincidencia de factores climáticos, biológicos y demográficos dificulta mantener algunas parcelas productivas.
La apicultura gallega está experimentando igualmente las consecuencias del verano seco. En la comarca de Deza, el calor extremo y la sequía perjudicaron la floración y la producción de miel, en una campaña en la que los apicultores también afrontan la presión de la avispa asiática.
El precio de la manzana no compensa la menor disponibilidad
A pesar de la reducción de la cosecha en las zonas más afectadas, el precio pagado por kilogramo de manzana se mantiene en niveles similares a los de años anteriores, de acuerdo con los comercializadores locales. La menor disponibilidad de fruta, por tanto, no se ha traducido automáticamente en una subida del precio recibido.
Para las explotaciones y familias que conservan manzanos, la combinación de menor cantidad y frutos de tamaño reducido limita los ingresos potenciales de la campaña. La caída prematura obliga además a acelerar la recogida para separar la fruta aprovechable antes de que pierda las condiciones necesarias para su comercialización.
El episodio forma parte de una temporada agrícola europea caracterizada por fuertes contrastes climáticos. El calor y la sequía han provocado pérdidas en diferentes producciones agrícolas de Europa, con impactos sobre cereales, hortalizas, forrajes y explotaciones ganaderas en varios países.
En el caso de la manzana para sidra del norte gallego, el efecto ya se observa directamente en las fincas: árboles que han dejado caer parte de sus frutos, manzanas que no alcanzaron el tamaño esperado y cuadrillas que trabajan para recuperar la producción que todavía puede comercializarse. La magnitud final de la campaña dependerá del volumen que pueda recogerse en las próximas semanas y de la proporción de fruta que mantenga la calidad requerida por la industria sidrera.
Fuentes referenciales:
La Voz de Galicia


