La inteligencia artificial y los drones abren una nueva ruta para obtener trigo más resistente al clima


Un estudio en España propone una estrategia para seleccionar variedades de trigo duro capaces de soportar sequías y altas temperaturas sin sacrificar la productividad


Redactor: Javier Morales O.
Editor: Karem Díaz S.

Lograr que el trigo mantenga buenos rendimientos en un contexto de cambio climático, olas de calor y mayor irregularidad hídrica se ha convertido en uno de los grandes desafíos de la agricultura moderna. Una investigación liderada por la Universidad de Barcelona y el centro de investigación Agrotecnio plantea ahora una alternativa concreta: usar drones, sensores avanzados e inteligencia artificial para identificar de forma más rápida y precisa las variedades de trigo duro mejor preparadas para resistir condiciones ambientales cambiantes.

El valor de esta estrategia radica en que no se limita a buscar plantas con alta producción en una campaña determinada. El objetivo es encontrar materiales que también mantengan una estabilidad productiva cuando cambian las temperaturas, disminuye el agua disponible o se alteran las condiciones de cultivo. Esa combinación entre productividad y capacidad de adaptación es la que puede ayudar a garantizar cosechas más seguras en los próximos años.

La investigación analizó 64 variedades de trigo duro cultivadas bajo dos escenarios típicos del clima mediterráneo: parcelas con riego y parcelas de secano. El propósito fue observar qué genotipos lograban un mejor equilibrio entre rendimiento y estabilidad en ambientes con diferencias en disponibilidad de agua y temperatura.

Uno de los hallazgos más relevantes fue que las variedades más prometedoras no fueron necesariamente aquellas que mantuvieron el follaje verde durante más tiempo al final del ciclo. Por el contrario, los mejores materiales mostraron un crecimiento vigoroso en las primeras fases del cultivo y una maduración ligeramente más temprana, características que favorecen una mejor gestión de los recursos disponibles y reducen la exposición a periodos críticos de estrés climático.

En contraste, las líneas descartadas presentaron menor vigor inicial y prolongaron su verdor durante más tiempo, una condición que, según los resultados, no se tradujo automáticamente en mejores rendimientos. Este hallazgo resulta especialmente importante porque cuestiona algunos criterios tradicionales de selección visual que durante años se han usado en campo para valorar el comportamiento del trigo.

Para seguir la evolución de los cultivos durante toda la campaña, el equipo utilizó una combinación de sensores terrestres y drones equipados con cámaras RGB, multiespectrales y térmicas. Este sistema permitió captar información detallada del desarrollo del cultivo antes de la cosecha, desde el vigor inicial hasta la evolución del follaje y la respuesta de las plantas frente al ambiente.

El uso de esta tecnología aporta una ventaja práctica muy importante: reduce la necesidad de esperar al final del ciclo para evaluar resultados. En lugar de depender exclusivamente de la cosecha física para comparar materiales, los investigadores pudieron anticipar el desempeño de las variedades con base en datos recogidos durante el crecimiento. Esto acorta tiempos de análisis y disminuye costos en los programas de mejora genética.

Con toda la información generada, el equipo entrenó modelos de inteligencia artificial capaces de predecir con alta precisión tanto el rendimiento como la estabilidad productiva de cada variedad. Esto convierte a la IA en una herramienta de apoyo para la toma de decisiones en la selección de materiales más resilientes.

El estudio, publicado en la revista Plant Phenomics, fue desarrollado por los investigadores Jara Jauregui-Besó, José Luis Araus y Shawn Carlisle Kefauver, junto con especialistas del Instituto Tecnológico Agrario de Castilla y León (ITACyL) y del Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentaria (INIA-CSIC). El trabajo plantea que la agricultura del futuro necesitará sistemas de selección más inteligentes, capaces de anticiparse al impacto de la sequía y del calor extremo sobre los cultivos.

Desde una perspectiva productiva, esta metodología puede tener un impacto directo en los programas de mejoramiento de trigo en regiones expuestas a estrés hídrico, altas temperaturas y variabilidad climática. En vez de centrar la elección de semillas únicamente en el rendimiento potencial en condiciones ideales, la nueva estrategia permite priorizar materiales que respondan de forma más estable frente a escenarios complejos.

Para los productores, esto podría traducirse en una herramienta futura para reducir riesgos, mejorar la planificación y avanzar hacia sistemas agrícolas más sostenibles. En un cultivo tan estratégico como el trigo, la posibilidad de combinar tecnología de precisión con selección genética representa una vía concreta para fortalecer la seguridad alimentaria sin comprometer la eficiencia productiva.

Referencias

Phys.org: AI and drones can select the most resilient wheat — https://phys.org/news/2026-04-ai-drones-resilient-wheat.html



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