El ADN revela que las cabras de Canarias descienden de los primeros pobladores que llegaron al archipiélago


Un estudio genético reconstruye la historia ganadera de las islas a partir de restos arqueológicos


Redacción Mundo Agropecuario

Un estudio reciente publicado en la revista científica iScience ha aportado nuevas claves sobre el origen y la evolución de las cabras que habitan actualmente en Canarias. Según informó el medio ElDiario.es, un equipo multidisciplinario analizó 52 genomas mitocondriales completos de cabras antiguas procedentes de yacimientos en todas las islas, incluyendo restos hallados en el islote de Lobos —ocupado temporalmente por los romanos—, en contextos indígenas y en enclaves posteriores a la conquista europea.

El objetivo fue reconstruir la historia genética de este animal clave para la subsistencia de las comunidades aborígenes. Los resultados revelan que las cabras canarias modernas mantienen una línea de ascendencia directa con los primeros grupos traídos por los pobladores originales del archipiélago, un hallazgo que refuerza la importancia del ganado caprino en la identidad cultural y la economía histórica de las islas.

Una especie fundamental para la vida en el archipiélago prehispánico

Antes de la llegada europea, los habitantes de las islas dependían en gran medida de las cabras, que proporcionaban leche, carne, pieles y otros recursos esenciales para la vida cotidiana. Su adaptabilidad a terrenos montañosos, áridos y volcánicos las convirtió en una especie ideal para un territorio donde el clima, la orografía y la disponibilidad de agua variaban intensamente.

El estudio genético confirma ahora que esas cabras, introducidas probablemente desde el norte de África —una hipótesis planteada desde hace décadas—, lograron establecer poblaciones estables en cada isla, dando lugar a variantes adaptadas a ecosistemas particulares. Esta diversidad local ha sido uno de los rasgos más destacados de la ganadería canaria hasta la actualidad.

El análisis genético: una ventana al pasado ganadero de Canarias

La investigación basada en ADN mitocondrial permitió comparar restos de cabras antiguas con ejemplares modernos, revelando patrones de continuidad y cambio a lo largo de milenios. Los expertos observaron que las poblaciones actuales conservan marcadores genéticos característicos de las cabras introducidas en los primeros asentamientos humanos del archipiélago.

El trabajo también detectó la existencia de múltiples linajes, lo que indica que la introducción de cabras no fue un evento único, sino un proceso prolongado en el tiempo. A través de diferentes oleadas de población o contactos interinsulares, las cabras se distribuyeron por todas las islas, integrándose en las prácticas económicas y culturales de cada comunidad indígena.

Los restos examinados —extraídos de cuevas funerarias, asentamientos y depósitos arqueológicos— aportaron una secuencia histórica sin precedentes que permite entender cómo estas poblaciones respondieron a cambios ambientales y a la llegada de nuevos grupos humanos.

¿Qué ocurrió tras la conquista europea?

Aunque la conquista castellana en el siglo XV transformó profundamente la organización social y económica de las islas, el estudio indica que las cabras nativas no fueron completamente reemplazadas por razas europeas. Por el contrario, los análisis muestran una persistencia notable de los linajes originales incluso en épocas posteriores, lo que sugiere que la población indígena de cabras mantuvo su protagonismo y se mezcló solo parcialmente con animales introducidos posteriormente.

Este dato refuerza la idea de que el ganado caprino prehispánico tenía características especialmente valiosas para la supervivencia en entornos difíciles, atributos que los colonizadores probablemente aprovecharon para consolidar la ganadería local.

Un legado que perdura en las cabras actuales

Las razas modernas de cabra canaria —incluyendo la Majorera, la Tinerfeña y la Palmera— conservan rasgos morfológicos y productivos asociados a sus antecesoras antiguas. Su resistencia, su capacidad de aprovechar vegetación escasa y su adaptación a climas secos son herencias directas de esas poblaciones primitivas.

El estudio aporta evidencias de que este ganado ha mantenido una continuidad genética significativa, convirtiéndolo en un recurso zoogenético de alto valor no solo para la ganadería local, sino potencialmente para programas internacionales de mejora en zonas áridas.

Ciencia, historia y conservación: una mirada conjunta al patrimonio caprino de Canarias

Los investigadores destacan que este tipo de estudios no solo permite reconstruir la historia ganadera de las islas, sino también orientar estrategias de conservación de recursos genéticos. En un contexto de cambio climático y presión sobre los sistemas agropecuarios, disponer de razas animales altamente adaptadas representa una ventaja estratégica para asegurar una producción sostenible.

Además, estos hallazgos fortalecen el vínculo entre la ciencia y el patrimonio cultural. La continuidad genética de las cabras canarias no es solo un dato académico: es un testimonio vivo de las sociedades indígenas que habitaron el archipiélago y de su profundo conocimiento de los ecosistemas insulares.


Referencias

ElDiario.es – «El ADN revela que las cabras que habitan en Canarias descienden de las que trajeron los primeros pobladores de las islas».
Estudio publicado en la revista científica iScience.



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