El trigo frente al futuro climático: nuevas evidencias sobre cómo gestiona el agua en condiciones extremas

El cultivo prioriza la pérdida de agua para proteger su supervivencia, revelan investigadores de la Universidad de Sheffield


Las características de ahorro de agua, comúnmente asociadas con el aumento de la concentración atmosférica de CO₂, se ven disminuidas cuando el trigo se expone a olas de calor con alto déficit de presión de vapor (VPD). Crédito: New Phytologist (2025). DOI: 10.1111/nph.70722

Redacción Mundo Agropecuario

El trigo, uno de los pilares de la seguridad alimentaria global, podría enfrentar un desafío inesperado ante el avance del cambio climático: durante episodios de calor extremo y estrés hídrico, la planta parece priorizar la pérdida de agua antes que activar mecanismos de cierre estomático más conservadores. Esa es la principal conclusión de una nueva investigación de la Universidad de Sheffield, publicada en New Phytologist, que aporta información clave para comprender cómo responderán los cultivos a los escenarios climáticos del futuro.

Liderado por los científicos Robert Caine y Holly Croft del School of Biosciences, el estudio muestra que, lejos de reducir la transpiración en momentos críticos, el trigo mantiene sus estomas relativamente abiertos, lo que genera una mayor evaporación. Este comportamiento puede perjudicar la productividad en condiciones extremas, pero también podría ofrecer pistas para desarrollar variedades mejor adaptadas.

El comportamiento del trigo bajo estrés climático es más complejo de lo que se creía

La investigación señala que, en situaciones de calor extremo y sequía combinada, el trigo tiende a mantener los estomas abiertos. Estos diminutos poros de las hojas son los responsables tanto de permitir el ingreso de dióxido de carbono, necesario para la fotosíntesis, como de regular la salida de vapor de agua.

A diferencia de otros cultivos que restringen rápidamente el flujo de vapor para evitar la deshidratación, el trigo mostró una tendencia a priorizar procesos metabólicos incluso a costa de un mayor consumo hídrico. Este patrón podría explicar por qué en diversos países productores se observan reducciones abruptas de rendimiento en años de olas de calor o sequías prolongadas.

Los investigadores destacan que este comportamiento no es un “error” evolutivo, sino una estrategia fisiológica que funcionó durante miles de años en climas menos agresivos.

Implicaciones para la agricultura global y la seguridad alimentaria

El trigo es responsable de aproximadamente el 20 % de las calorías consumidas en el mundo. Por esa razón, cualquier variación en su respuesta fisiológica ante el calentamiento global es de enorme importancia para los agricultores y para la planificación de políticas alimentarias.

Si el cultivo continúa perdiendo grandes cantidades de agua bajo eventos climáticos extremos, los riesgos podrían aumentar en regiones donde el abastecimiento hídrico ya es crítico. Países como India, Pakistán, Australia o varias naciones mediterráneas podrían enfrentar temporadas de mayor volatilidad productiva.

Al mismo tiempo, esta nueva evidencia científica abre la puerta a estrategias de manejo más refinadas. Adaptar el riego, ajustar las fechas de siembra o seleccionar variedades con mecanismos estomáticos más eficientes serán claves para sostener la estabilidad agrícola en los próximos años.

Selección genética: una vía prometedora para mejorar la resiliencia del trigo

Uno de los puntos que más destacan los investigadores es la posibilidad de incorporar este conocimiento en los programas de mejoramiento genético. Entender cómo y cuándo el trigo prioriza la transpiración puede permitir identificar genes asociados al control estomático y al uso eficiente del agua.

En los últimos años, los fitomejoradores han avanzado en el desarrollo de variedades más resistentes al calor, pero la nueva investigación sugiere que se necesitará ir un paso más allá para garantizar un balance óptimo entre productividad y resiliencia. Seleccionar líneas que mantengan la fotosíntesis sin perder tanta humedad será esencial para enfrentar las condiciones proyectadas hacia 2050.

Un llamado a integrar ciencia climática y manejo agronómico

El trabajo de la Universidad de Sheffield se suma a un creciente número de investigaciones que muestran cómo el cambio climático está alterando no solo la productividad del trigo, sino también su fisiología. Las plantas se enfrentan a un escenario donde las temperaturas extremas, la radiación intensa y la irregularidad de las lluvias redefinen sus prioridades metabólicas.

Para los agricultores, este conocimiento brinda una oportunidad valiosa: ajustar el manejo para minimizar pérdidas y aprovechar los avances de la biotecnología y el mejoramiento vegetal. Para los gobiernos y las organizaciones agrícolas, resalta la urgencia de invertir en investigación aplicada y en sistemas de alerta climática que apoyen la toma de decisiones en el campo.

El trigo ha acompañado a la humanidad por más de diez mil años. La pregunta ahora es si podremos acompañarlo a él en su proceso de adaptación a un planeta que cambia más rápido que nunca. La ciencia parece decir que sí, siempre que se integren datos, innovación y estrategias agrícolas inteligentes.

Referencias

Phys.org. “Wheat crops prioritize water loss during extreme future climate conditions.”
New Phytologist (publicación del estudio).
Universidad de Sheffield, School of Biosciences (equipo de investigación).



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