Estar cerca de un bosque no garantiza más polinizadores: un nuevo estudio desafía una idea extendida en la agricultura

La calidad del hábitat, la diversidad floral y el manejo productivo pesan más que la simple distancia al ecosistema natural


Redacción Mundo Agropecuario

Durante años se asumió que los campos próximos a bosques, montes nativos u otros ecosistemas naturales recibían más visitas de polinizadores y, por lo tanto, tenían mejores rendimientos en cultivos dependientes de la polinización. Sin embargo, un estudio difundido por Phys.org cuestiona esta idea: la proximidad a un hábitat natural no necesariamente hace que las parcelas agrícolas sean más atractivas para abejas, abejorros y otros insectos polinizadores.

Este hallazgo tiene implicaciones directas para agricultores, técnicos y responsables de políticas públicas, ya que sugiere que la presencia de polinizadores depende de un conjunto de factores más complejos que la mera cercanía a un bosque o reserva natural.

Un mito agrícola bajo revisión

El razonamiento tradicional parte de la lógica de que, si los polinizadores habitan o se refugian en bosques, cualquier cultivo cercano debería beneficiarse automáticamente. Pero los datos del estudio muestran que esta suposición no siempre se cumple. La distancia al bosque, por sí sola, no determina la presencia o abundancia de polinizadores.

Los investigadores encontraron que algunos campos próximos a áreas naturales recibían muy pocas visitas, mientras que otros ubicados más lejos del bosque presentaban una actividad polinizadora considerablemente mayor. Esta variabilidad revela que el comportamiento de los polinizadores responde a condiciones específicas del entorno agrícola y no exclusivamente a la ubicación geográfica.

Qué factores influyen realmente en la atracción de polinizadores

El estudio señala que los polinizadores evalúan múltiples elementos antes de visitar una parcela. Entre los más importantes se encuentran:

Disponibilidad y diversidad de flores dentro del cultivo y en sus bordes.
Presencia de refugios seguros libres de disturbio.
Ausencia de pesticidas o uso de insumos compatibles con la vida de los polinizadores.
Estructura del paisaje circundante, no solo su distancia al bosque.

Estos factores determinan si un campo se convierte en un recurso atractivo o en un ambiente hostil. La cercanía a un bosque puede ofrecer ventajas, pero no es suficiente para compensar prácticas agrícolas que reduzcan el valor del hábitat.

La calidad del hábitat dentro del propio campo es determinante

Uno de los hallazgos más relevantes es que los polinizadores parecen priorizar la calidad del hábitat dentro de la misma explotación agrícola. La disponibilidad de flores y la diversidad vegetal desempeñan un papel crucial en su decisión de visitar un área. Si el cultivo carece de recursos florales complementarios o se encuentra rodeado de bordes empobrecidos, la distancia al bosque pasa a ser irrelevante.

Asimismo, el uso intensivo de agroquímicos, la falta de franjas florales y la eliminación de vegetación nativa aledaña reducen la capacidad del campo de atraer polinizadores, incluso si está a pocos metros de un hábitat natural.

Este enfoque hace hincapié en que la gestión del cultivo es tan importante como las condiciones del paisaje.

Implicaciones para los agricultores: qué puede hacerse realmente

Los resultados del estudio ofrecen varias recomendaciones prácticas para mejorar la visita de polinizadores sin depender exclusivamente de la cercanía a ecosistemas naturales:

Incorporar bordes florales o corredores biológicos.
Mantener vegetación nativa en zonas marginales.
Evitar o sustituir pesticidas de alto impacto en abejas.
Favorecer prácticas de manejo que mantengan refugios y microhábitats.

Estas estrategias aumentan la diversidad de recursos y mejoran la habitabilidad del entorno agrícola, lo que incrementa la presencia de polinizadores independientemente de la distancia al bosque.

El paisaje agrícola moderno: una red de decisiones humanas

La investigación destaca que los paisajes agrícolas actuales son mosaicos complejos donde cada decisión de manejo afecta la disponibilidad de alimento y refugio para los polinizadores. Incluso bosques y reservas naturales cercanas pueden estar fragmentadas o alteradas, lo que dificulta el movimiento de los insectos hacia los campos.

De esta manera, la restauración de hábitats dentro del propio sistema agrícola se convierte en una estrategia tan efectiva —o incluso más— que depender de la proximidad a ambientes naturales.

Hacia una visión más integral de la polinización

El estudio invita a replantear la relación entre agricultura y naturaleza. No basta con que un cultivo esté cerca de un bosque para asegurar una buena polinización. Se requiere un enfoque integral que integre prácticas agronómicas sostenibles, conservación del paisaje y gestión de biodiversidad dentro de los propios sistemas productivos.

Al comprender que la atracción de polinizadores depende de múltiples factores, los agricultores pueden adoptar tácticas más precisas y efectivas, contribuyendo al mismo tiempo a la productividad y a la salud del ecosistema.


Referencias

Phys.org. “Distance from natural habitat doesn’t always predict pollination on farmland”. https://phys.org/news/2025-12-distance-natural-habitat-doesnt-pollination.html



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