¿Qué es la fiebre aftosa que azota a Sudáfrica y Chipre?


En la actualidad, Sudáfrica atraviesa una grave crisis provocada por numerosos brotes de fiebre aftosa que han llevado al Gobierno a declarar la situación como desastre nacional.


Raúl Rivas González, Universidad de Salamanca


En Chipre, las autoridades acaban de decretar una estricta cuarentena tras la detección de varios brotes de la enfermedad; se han establecido rigurosos controles, además del sacrificio de miles de cabezas de ganado.

También conocida como glosopeda, la fiebre aftosa es una enfermedad infecciosa grave y altamente contagiosa causada por un virus de la familia Picornaviridae, del género Aphtovirus, que afecta a todas las especies de pezuña hendida, tanto domésticas como salvajes. Eso incluye vacas, ovejas, cerdos, cabras, venados, jabalíes y camellos. Aunque no es peligrosa para los humanos, tiene un tremendo potencial para causar enormes pérdidas económicas.

Los siete serotipos del virus (A, O, C, SAT1, SAT2, SAT3 y Asia I) no ofrecen inmunidad cruzada entre sí, lo cual es un problema añadido, porque significa que la infección o vacunación contra un serotipo no protege frente a los otros. Dentro de cada uno se distinguen diversos subtipos que pueden ser también inmunológicamente diferentes. Aunque todos los serotipos causan una enfermedad similar, puede haber diferencias en la especificidad del huésped y en la virulencia entre las cepas virales.

El pasado 13 de febrero, la Comisión Europea envió 500 000 dosis de vacuna contra uno de los serotipos (SAT1) a la República de Chipre con el fin de apoyar las actividades de vacunación en las zonas en las que el Gobierno no ejerce un control efectivo. Y en estos días, el Ministro de Agricultura de Sudáfrica, John Steenhuisen, ha recibido oficialmente el primer envío de un millón de vacunas que irán destinadas a intentar controlar el brote. El Gobierno sudafricano ha adoptado la política de “libre de fiebre aftosa con vacunación”, que exige inmunización masiva, control de movimientos y diagnósticos mejorados.

Así se extiende y actúa

Actualmente, esta patología está distribuida de forma endémica por amplias regiones de Asia, Sudamérica, Oriente Medio y África, lo que supone una amenaza para la Unión Europea. En España, su presencia o su sospecha son objeto de notificación obligatoria e inmediata a la autoridad competente, en línea con las normas establecidas por la Organización Mundial de Sanidad Animal (OMSA).

El último foco en territorio español fue detectado en una explotación de ganado bovino en la comarca de Talavera de la Reina (provincia de Toledo) en junio de 1986.

Los virus de la fiebre aftosa pueden estar presentes en todas las secreciones y excreciones de animales con infección aguda, incluido el aire espirado. En cuanto a la transmisión, generalmente se produce por contacto directo entre ejemplares infectados y susceptibles o, más raramente, por exposición indirecta de animales susceptibles a las excreciones y secreciones de ejemplares con infección aguda o a productos cárnicos crudos.

Tras la recuperación de la fase aguda de la infección, el virus desaparece, pero en ocasiones puede persistir en la orofaringe (la parte media de la garganta) de algunos rumiantes, e incluso de forma no replicativa en los ganglios linfáticos. Los animales en los que el virus persiste en la orofaringe pueden actuar como portadores e iniciar nuevos focos de la dolencia.

La enfermedad se caracteriza por fiebre, seguida de vesículas y erosiones en la lengua, encías, labios, espacio interdigital, glándulas mamarias y otras partes sin pelo de la piel. Esto provoca cojera y otras manifestaciones, como salivación excesiva, anorexia y muerte súbita en los animales jóvenes debido a lesiones en el músculo cardíaco.

Aunque la fiebre aftosa presenta una baja tasa de mortalidad en animales adultos, exhibe síntomas debilitantes como pérdida de peso, disminución de la producción de leche (hasta un 33 %), fallos reproductivos y pérdida de fuerza de tiro, lo que, en última instancia, reduce la productividad y genera pérdidas económicas. Entre las poblaciones susceptibles, la tasa de infección alcanza el 100 %, lo que significa que si el virus entra en un grupo de animales que nunca han estado expuestos y que no están vacunados, todos enfermarán.

En terneros lactantes jóvenes, la tasa de mortalidad es del 100 %, y los fallecimientos son atribuidos principalmente a problemas cardíacos.

Una grave amenaza ganadera

A nivel mundial, la fiebre aftosa supone una grave amenaza ganadera y causa pérdidas económicas que oscilan entre 6 500 y 21 000 millones de dólares (entre unos 5 500 y 17 800 millones de euros) anuales en áreas endémicas. Los países y zonas libres de la enfermedad también incurren en costos que superan los 1 500 millones de dólares (unos 1 300 millones de euros) al año.

Hoy, sigue siendo uno de los desafíos transfronterizos más importantes para la salud animal, porque restringe el comercio de animales y de productos derivados, y ocasiona importantes perturbaciones socioeconómicas. La compleja epidemiología de la fiebre aftosa, impulsada por diversos huéspedes, la rápida evolución del virus, la alta transmisibilidad y el mantenimiento subclínico en animales que no muestran signos externos de la enfermedad, configura las políticas comerciales internacionales y presenta obstáculos continuos para los esfuerzos efectivos de control y de erradicación.

Raúl Rivas González, Catedrático de Microbiología. Miembro de la Sociedad Española de Microbiología., Universidad de Salamanca

Este artículo fue publicado originalmente en The Conversation. Lea el original.



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