Salamanca (España) prueba la agricultura regenerativa para recuperar la fertilidad del suelo


El proyecto OH-FINE, con participación del IRNASA-CSIC y financiación europea, trabaja con agricultores para reducir costes, mejorar la biodiversidad y reconstruir suelos degradados mediante cubiertas vegetales, rotación de cultivos, menor laboreo y ganadería integrada


Redactor: Javier Morales O.
Editor: Karem Díaz S.

La agricultura regenerativa empieza a ganar terreno en Salamanca como una alternativa para recuperar la fertilidad del suelo, reducir costes de producción y dar viabilidad a explotaciones que llevan años presionadas por la pérdida de rentabilidad. En la Finca de Muñovela, investigadores y productores ensayan prácticas orientadas a reconstruir la vida del terreno, mejorar la gestión del agua y disminuir la dependencia de insumos externos.

El enfoque no se limita a evitar daños ambientales. Su objetivo central es restaurar la calidad del suelo para que el sistema productivo funcione con más biodiversidad, mayor riqueza biológica y mejor capacidad de sostener cultivos en el tiempo. Esa diferencia marca la distancia entre una agricultura que solo busca reducir impactos y otra que intenta reconstruir la fertilidad perdida.

En Salamanca, este proceso está vinculado al trabajo del IRNASA-CSIC y al proyecto europeo OH-FINE, Organic Farming Innovations Network Europe, coordinado en la zona por la técnica Raquel Arroyo. La iniciativa busca ofrecer a los agricultores conocimientos y herramientas para lograr una producción ecológica competitiva, con productores seleccionados en cinco países, entre ellos España.

Regenerar el suelo exige tiempo y manejo

José Luis Hernández Mulas, técnico I++i del IRNASA-CSIC, advierte que la regeneración del suelo es un proceso lento. La pérdida de tierra fértil no se revierte de una campaña a otra, especialmente en territorios donde durante años se han aplicado sistemas de manejo que reducen la materia orgánica, alteran la estructura del terreno o aumentan la dependencia de insumos.

El especialista recuerda que hace una década en España se estimaban pérdidas cercanas a 20 toneladas de suelo fértil por hectárea y año. También cita previsiones que apuntan a que, para 2050, la pérdida mundial de suelo fértil podría alcanzar una magnitud comparable a todo el suelo fértil de la India. En ese contexto, la agricultura regenerativa aparece como una respuesta práctica ante un problema que afecta producción, rentabilidad y seguridad alimentaria.

Las prácticas propuestas incluyen rotación de cultivos, uso de cubiertas vegetales, integración de ganado, reducción del laboreo profundo y estrategias para mejorar la gestión del agua. La meta es que el ecosistema productivo aproveche mejor sus propios recursos, reduzca entradas externas y recupere funciones naturales que sostienen la fertilidad.

La ganadería como parte del sistema regenerativo

Uno de los puntos centrales planteados por Hernández Mulas es el papel de la ganadería. La agricultura regenerativa, explica, se basa en el suelo y no únicamente en la producción inmediata. En los primeros años puede haber una caída de rendimiento, pero esa reducción puede compensarse con menor inversión en insumos y menor laboreo.

La presencia de animales aporta humedad, excrementos y microorganismos vinculados al rumen, elementos que ayudan a reconstruir la fertilidad del terreno. Por eso, el especialista sostiene que la agricultura regenerativa no puede entenderse completamente sin el uso del ganado, especialmente cuando se busca devolver materia orgánica y actividad biológica al suelo.

En zonas de grandes cultivos donde no hay animales, el proceso resulta más difícil. Sin aporte orgánico, la regeneración requiere alternativas como compost, estiércol producido en la propia explotación o esquemas de pastoreo rotacional. Esta relación entre agricultura y ganadería conecta con el debate más amplio sobre materia orgánica y vida del suelo, una base esencial para mejorar estructura, retención de agua y disponibilidad de nutrientes.

Cubiertas vegetales y menor laboreo

El uso de cubiertas vegetales es otro de los pilares del modelo. Además de reducir la dependencia de herbicidas, permite proteger el terreno frente al calor del verano y favorecer una mayor carga microbiana. Para muchos agricultores, disminuir el coste de los herbicidas es una necesidad económica directa, pero también una forma de recuperar fauna microbiana y funcionalidad del suelo.

Hernández Mulas también subraya la importancia de no voltear el terreno de forma profunda antes de cada siembra. El laboreo con vertedera expone al aire organismos que viven en condiciones anaerobias y puede destruir parte de la vida del suelo. En determinados casos puede realizarse un laboreo mínimo para incorporar materia seca de una cubierta, pero no como una práctica repetida que rompa de forma sistemática la estructura del terreno.

La reducción del laboreo se relaciona con otros problemas frecuentes de la agricultura intensiva, como la compactación del suelo, la pérdida de porosidad y la menor capacidad de las raíces para explorar agua y nutrientes. En sistemas regenerativos, la prioridad es conservar la estructura del suelo y aumentar su capacidad para sostener vida.

OH-FINE y la búsqueda de explotaciones más viables

El proyecto OH-FINE trabaja con agricultores en distintas situaciones productivas: algunos están en conversión a ecológico, otros mantienen agricultura convencional y otros ya operan bajo sistemas ecológicos. La experiencia de estos productores permite a los investigadores orientar el trabajo práctico, analizar cambios de manejo y evaluar mejoras relacionadas con comercialización, costes y resiliencia.

Raquel Arroyo explica que muchos profesionales llegan a estos modelos porque sienten que algo no funciona en su explotación y buscan una forma distinta de manejar el riesgo. Cuando se aplican insumos en una parcela, el gasto se adelanta antes de conocer el resultado final. Si llega un mal año climático, el agricultor asume buena parte de ese riesgo económico.

El paso a ecológico o regenerativo puede reducir rendimientos en algunos casos, pero también aporta mayor estabilidad y disminuye gastos. Las rotaciones ayudan al manejo de malas hierbas, la incorporación de materia orgánica aumenta la resiliencia del sistema y el suelo mejora su capacidad para retener agua y nutrientes. La Finca de Muñovela funciona como espacio de ensayo para probar técnicas que luego pueden trasladarse a los terrenos de los agricultores participantes.

Una plataforma con inteligencia artificial para tomar decisiones

OH-FINE también contempla la creación de una plataforma de ayuda a la toma de decisiones basada en inteligencia artificial. Esta herramienta se alimentará de bases de datos contrastadas procedentes de proyectos europeos y publicaciones científicas, con el objetivo de orientar mejor las prácticas agrícolas en contextos ecológicos y regenerativos.

La propuesta combina conocimiento de campo, investigación aplicada y herramientas digitales para responder a un desafío concreto: cómo mantener explotaciones viables cuando los costes suben, el clima añade incertidumbre y el suelo pierde capacidad productiva. En ese escenario, la degradación del suelo deja de ser un asunto ambiental abstracto y se convierte en una amenaza directa para la economía de las fincas.

El proyecto ha recibido fondos del Programa de Investigación e Innovación Horizonte Europa de la Unión Europea, bajo el convenio de subvención número 101183127, con apoyo del Secretariado de Educación, Investigación e Innovación Suiza, SERI, subvención número 24.00503. Su desarrollo en Salamanca muestra cómo la restauración del suelo puede pasar de la teoría a parcelas concretas, con agricultores que buscan reducir costes, recuperar fertilidad y sostener la producción en condiciones más inciertas.

Referencias

Salamanca24horas – Sanar la tierra para recuperar la fertilidad del suelo, la agricultura regenerativa que ya se aplica en Salamanca



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