Una auditoría del organismo europeo cuestionó las diferencias entre los planes estratégicos nacionales de la Política Agraria Común y alertó sobre posibles desequilibrios en la distribución del gasto agrícola de la Unión Europea
Redactor: Javier Morales O.
Editor: Eduardo Schmitz
El Tribunal de Cuentas Europeo concluyó que la nueva Política Agraria Común (PAC) podría provocar desigualdades entre los países miembros debido a las diferencias existentes entre los planes estratégicos nacionales aprobados por cada Estado de la Unión Europea. La auditoría advirtió que esas divergencias pueden afectar la coherencia del gasto agrícola comunitario y alejar parte de los recursos de las prioridades generales establecidas por Bruselas.
El informe del organismo europeo coincidió con las críticas que distintos sectores agrícolas venían planteando desde la entrada en vigor del nuevo modelo de la PAC, especialmente por la flexibilidad otorgada a cada país para diseñar sus propios programas de aplicación.
La auditoría detectó diferencias entre los planes nacionales
El Tribunal de Cuentas Europeo analizó cómo fueron elaborados y aprobados los planes estratégicos de la PAC presentados por los Estados miembros. La revisión detectó diferencias importantes entre países tanto en objetivos como en mecanismos de aplicación y distribución de fondos.
Los auditores señalaron que la Comisión Europea aprobó planes con enfoques muy distintos pese a que todos debían responder a prioridades comunes de la Unión Europea relacionadas con sostenibilidad, transición ecológica, competitividad y apoyo al sector rural.
La auditoría sostuvo que esas diferencias “podrían menoscabar la adaptación del gasto a las prioridades de la UE”, al permitir interpretaciones nacionales demasiado amplias sobre el destino y funcionamiento de las ayudas agrícolas.
Agricultores cuestionan los efectos de la nueva PAC
Las observaciones del Tribunal de Cuentas Europeo reforzaron las críticas planteadas por agricultores y organizaciones agrarias de distintos países europeos, que venían alertando sobre posibles desequilibrios competitivos derivados de la aplicación desigual de las normas.
Uno de los principales cuestionamientos apunta a que algunos Estados miembros podrían otorgar mayores ventajas o flexibilidades a sus productores mientras otros aplican exigencias ambientales o administrativas más estrictas, generando diferencias en costos y competitividad dentro del mercado común europeo.
El nuevo sistema de la PAC otorgó más autonomía a los gobiernos nacionales para definir parte de sus políticas agrarias internas mediante planes estratégicos propios, una decisión que buscaba adaptar las ayudas a las necesidades de cada territorio, pero que ahora también genera preocupación por la falta de uniformidad.
La Comisión Europea quedó bajo observación
La auditoría también puso el foco sobre el papel de la Comisión Europea durante el proceso de aprobación de los planes estratégicos nacionales. El Tribunal de Cuentas consideró que Bruselas no siempre justificó de forma suficientemente clara algunas decisiones tomadas durante la validación de los programas presentados por los Estados miembros.
El informe indicó además que los indicadores utilizados para medir resultados y cumplimiento de objetivos todavía presentan limitaciones importantes para evaluar el impacto real de la nueva PAC sobre el sector agrícola europeo.
La revisión del organismo europeo reavivó el debate sobre el equilibrio entre flexibilidad nacional y coherencia comunitaria dentro de la principal política de apoyo al agro en Europa, en momentos donde varios países mantienen tensiones por los costos regulatorios y las exigencias ambientales aplicadas al sector.
Referencias
El Debate – Campo y Caza
