Cómo pueden los cacaocultores adaptarse al cambio climático en Ghana


Un estudio de la Universidad de Göttingen revela cuándo la agroforestería protege al cacao frente a la falta de lluvias


Redacción Mundo Agropecuario

El cambio climático está poniendo bajo presión a la agricultura de África subsahariana, donde la mayoría de los productores dependen casi por completo de la lluvia para sacar adelante sus cultivos. En este contexto, un nuevo estudio liderado por investigadores de la Universidad de Göttingen y del Joint Research Center de la Comisión Europea analiza cómo los agricultores de cacao en Ghana pueden adaptarse mejor a un clima cada vez más variable y seco.

La investigación se centra en una práctica clave: la agroforestería, es decir, el cultivo de cacao bajo árboles de sombra. Los autores muestran que este sistema puede ayudar a los productores a soportar periodos de menores precipitaciones, pero también advierten que sus beneficios dependen de manera crítica del clima local y no son iguales en todas las zonas cacaoteras del país.

Un estudio con datos de campo y mediciones por satélite

El trabajo, publicado en la revista Agricultural Systems y encabezado por la investigadora Marlene Yu Lilin Wätzold, combina encuestas realizadas a 365 hogares productores de cacao en Ghana con registros de lluvia obtenidos mediante satélites para 44 aldeas en cinco grandes regiones cacaoteras del país. Los datos abarcan dos campañas clave, 2019 y 2022, lo que permitió comparar cómo se comportan los rendimientos del cacao en años con menos lluvia en fincas que usan y no usan agroforestería.

El análisis confirma que la reducción de lluvias disminuye la producción de cultivos de cacao en general. Sin embargo, los agricultores que combinan cacao con árboles de sombra pierden menos rendimiento cuando las precipitaciones caen, al menos en determinadas zonas. Es decir, el sistema agroforestal actúa como una especie de amortiguador frente a la sequía, pero ese efecto protector tiene límites claros que el estudio se encarga de precisar.

La agroforestería funciona, pero solo en las regiones más húmedas

Al separar los datos por zonas climáticas, el estudio revela un patrón nítido. En las regiones más húmedas de Ghana, donde el clima sigue siendo relativamente favorable para el cacao, las fincas con árboles de sombra sufren menores pérdidas de rendimiento cuando llueve menos. Allí, la copa de los árboles ayuda a reducir el estrés hídrico, modera la temperatura y mejora el microclima alrededor de los cacaoteros.

Sin embargo, en las regiones más secas el resultado es muy diferente. La investigación muestra que, en esos paisajes donde el agua ya es escasa, la agroforestería no aporta ventajas significativas en términos de producción durante los periodos de baja lluvia. De hecho, los árboles de sombra pueden entrar en competencia directa con el cacao por la humedad del suelo, hasta el punto de contrarrestar el beneficio esperado frente a la falta de agua.

Competencia por el agua y elección de especies de sombra

El estudio ofrece ejemplos concretos para ilustrar este problema. En las zonas más secas es habitual que los agricultores planten, como árboles de sombra, especies frutales con raíces poco profundas y altas necesidades de agua, como el aguacate. Según los investigadores, estas especies pueden intensificar la competencia hídrica con los cacaoteros, extrayendo agua de las mismas capas del suelo que el cultivo principal necesita para mantener su producción.

La primera autora, Marlene Wätzold, subraya que los efectos positivos de la agroforestería solo se materializan cuando el clima local y la combinación de especies son los adecuados. La elección de las especies de sombra deja de ser un detalle técnico para convertirse en una decisión estratégica. De ello depende que los árboles ayuden a los cacaoteros a soportar el estrés climático o, por el contrario, agraven el problema en entornos donde el agua ya es un recurso crítico.

Adaptación climática ajustada a cada territorio

A partir de estos resultados, el equipo de la Universidad de Göttingen insiste en que no existe una receta única de adaptación para todos los productores de cacao. La profesora Meike Wollni destaca que las políticas que impulsan la agroforestería como herramienta de adaptación al cambio climático deben tener en cuenta las condiciones locales de temperatura y lluvia, así como el tipo de árboles de sombra que se promueven en cada región.

Los autores señalan la necesidad de investigar con más detalle qué especies de sombra se adaptan mejor a cada zona climática, de manera que las fincas puedan aprovechar los beneficios de la cobertura arbórea sin generar una competencia excesiva por el agua. Esto implica trabajar con los propios agricultores, recoger su experiencia y combinarla con análisis científicos para diseñar sistemas agroforestales que sean realmente resilientes.

Cuando el cacao ya no es viable: la opción de cambiar de cultivo

El estudio también plantea un escenario más radical para ciertas regiones de Ghana y, por extensión, para otros territorios de África occidental. La investigadora Katharina Krumbiegel, del Joint Research Center, advierte que en algunas zonas las condiciones podrían volverse cada vez menos adecuadas para la producción de cacao. En esos casos, mantener el cultivo a toda costa podría no ser la mejor estrategia ni para los agricultores ni para el paisaje.

Para estas áreas, el equipo sugiere considerar una transición gradual hacia cultivos más tolerantes a la sequía, como el anacardo, que se adaptan mejor a escenarios de menor disponibilidad de agua. No se trata de una recomendación ligera: el cacao es un pilar económico y social en muchas comunidades rurales. Pero el estudio indica que, sin cambios, el aumento de las temperaturas y la alteración de las lluvias pueden erosionar la rentabilidad de las fincas y comprometer la estabilidad de miles de productores.

Lecciones para una adaptación agrícola más inteligente

Las conclusiones de esta investigación ofrecen lecciones claras para la adaptación de la agricultura al cambio climático en África subsahariana. La primera es que no basta con promover prácticas “sostenibles” de forma genérica. Para que la agroforestería funcione como herramienta de adaptación, debe diseñarse a partir de las condiciones concretas de cada territorio, de la combinación adecuada de especies y de un conocimiento preciso de cómo se distribuye el agua en el suelo.

La segunda lección es que la resiliencia de los agricultores no depende solo de una técnica, sino de un conjunto de decisiones sobre manejo del cacao, selección de cultivos, diseño de sistemas agroforestales y, en algunos casos, cambios en la orientación productiva de la finca. El trabajo de la Universidad de Göttingen y del Joint Research Center aporta evidencia sólida para orientar estas decisiones y recuerda que, frente a un clima más cálido y variable, la adaptación agrícola será tanto más efectiva cuanto más afinada esté a la realidad local de los productores.

Referencias

https://phys.org/news/2025-12-cocoa-farmers-climate.html
Marlene Yu Lilin Wätzold et al. Agroforestry as a climate change adaptation strategy: Evidence from Ghana’s cocoa sector. Agricultural Systems (2026). DOI: 10.1016/j.agsy.2025.104519
Universidad de Göttingen – Información sobre investigación en sistemas agrícolas y adaptación climática



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