Investigadores de la Universidad de Arkansas identifican en Arkansas cómo la mezcla de cultivares con distintas tasas de molienda reduce el rendimiento de grano entero
Redactor: Javier Morales O.
Editor: Karem Díaz S.
La calidad del arroz después de la molienda se está convirtiendo en un factor cada vez más decisivo para los productores, los molinos y las empresas alimentarias. En Arkansas, una investigación desarrollada por el Arkansas Rice Processing Program ha puesto el foco en un problema concreto: la caída del rendimiento de arroz entero, conocido como head rice yield, es decir, el peso total de los granos que permanecen intactos después del proceso de molienda.
El trabajo fue realizado por investigadores de la Arkansas Agricultural Experiment Station, brazo de investigación de la University of Arkansas Division of Agriculture, en cooperación con la corporación alimentaria Mars y varios agricultores arroceros de Arkansas. Durante los últimos dos años, el equipo analizó por qué el rendimiento de grano entero puede disminuir aun cuando el rendimiento por acre en el campo ha seguido aumentando, especialmente con la adopción de híbridos.
Griffiths Atungulu, ingeniero agrícola, profesor de ciencia de los alimentos y director del Rice Processing Program de la estación experimental, identificó como causa principal la mezcla de cultivares con tasas de molienda diferentes. Atungulu también forma parte del Dale Bumpers College of Agricultural, Food and Life Sciences de la Universidad de Arkansas, desde donde se trabaja en la conexión entre investigación agrícola, procesamiento industrial y calidad final del alimento.
Un problema que aparece después de la cosecha
La investigación muestra que un mayor volumen de arroz cosechado no siempre se traduce en más arroz entero disponible después de la molienda. La razón está en que las variedades de arroz no responden igual dentro del molino. Algunas se muelen con mayor rapidez y otras requieren más tiempo. Cuando esas variedades se mezclan sin control, una parte del grano puede quedar sometida a una molienda excesiva, lo que aumenta la rotura de los granos y reduce el rendimiento final.
Atungulu explicó que las tasas de molienda no son estáticas. Cambian con la aparición de nuevas variedades desarrolladas para mejorar el rendimiento agronómico o la adaptación ambiental. En esas diferencias influyen características como el grosor de la capa de salvado, rasgos de la cáscara y la resistencia natural de los granos a romperse durante el procesamiento.
Para obtener datos representativos de las dos principales zonas arroceras de Arkansas, la investigación incluyó las variedades más populares cultivadas en el estado. Los ensayos se realizaron en parcelas del Rice Research and Extension Center, ubicado en Stuttgart, y del Northeast Rice Research and Extension Center, en Harrisburg, ambos vinculados a la Division of Agriculture.
La mezcla de cultivares cambia el resultado económico
El punto central del hallazgo es práctico: cuando se mezclan cultivares que no se comportan igual en el molino, el rendimiento de arroz entero puede caer. Esa reducción afecta directamente el ingreso del productor y también la calidad que reciben las empresas que utilizan arroz como ingrediente en productos alimentarios.
La relación causa y resultado es clara: la mezcla de variedades con diferentes ritmos de molienda puede provocar sobremolienda en los cultivares más sensibles; esa sobremolienda genera más granos quebrados; y la mayor proporción de granos quebrados reduce el peso final de arroz entero. En términos económicos, el problema no está solo en producir más en el campo, sino en conservar la integridad del grano hasta el final del proceso industrial.
Uno de los datos más relevantes del trabajo es que una sobremolienda de apenas 0,1 puntos porcentuales en el contenido de lípidos superficiales, indicador utilizado para medir el grado de molienda, puede ocurrir en cuestión de segundos y causar una caída cercana al 2% en el rendimiento de arroz entero. Para molinos y agricultores, ese margen resulta significativo porque pequeñas diferencias técnicas pueden traducirse en pérdidas acumuladas durante el procesamiento.
Por esa razón, Atungulu plantea la necesidad de prestar más atención a la preservación de identidad de los cultivares. Esto implica evitar, cuando sea posible, que lleguen al molino lotes mezclados de variedades con comportamientos muy distintos. La recomendación no elimina las dificultades operativas que pueden presentarse cuando varias variedades ingresan simultáneamente a una planta, pero sí subraya que conocer la tasa de molienda de cada cultivar permite tomar decisiones más precisas.
La humedad de cosecha también influye
Además de la mezcla de cultivares, la investigación relaciona el rendimiento de arroz entero con el contenido de humedad del grano al momento de la cosecha. Atungulu indicó que, en general, cuanto menor es la humedad de cosecha, menor tiende a ser el rendimiento de grano entero.
La explicación está en lo que ocurre en el campo cuando el arroz permanece demasiado tiempo antes de ser cosechado. El grano absorbe humedad, la libera y vuelve a absorberla en ciclos repetidos. Ese proceso favorece la aparición de fisuras internas que luego se expresan durante la molienda como granos quebrados.
El trabajo indica que este efecto se observa tanto en las variedades de grano largo como en las de grano medio más comunes en Arkansas. Los agricultores suelen cosechar arroz cuando el contenido de humedad alcanza alrededor del 20%. Algunos productores también almacenan el grano en silos y comienzan el secado hasta un rango óptimo cercano al 12,5%, con el objetivo de evitar el desarrollo de mohos y conservar mejor la estructura del grano.
El Arkansas Rice Processing Program ha desarrollado directrices para sistemas de secado en finca dentro de silos, considerando las condiciones climáticas y la humedad inicial del arroz. Esa línea de trabajo conecta la cosecha, el almacenamiento y la molienda como partes de una misma cadena de calidad.
La industria alimentaria necesita arroz más consistente
La investigación también tiene implicaciones para las empresas que emplean arroz en alimentos procesados. Las compañías necesitan parámetros estables para mantener operaciones consistentes, y esas propiedades dependen en parte de la composición química del grano y del grado de molienda.
Atungulu explicó que al profundizar demasiado en el endospermo se pierde funcionalidad. Esa parte del grano influye en cómo el arroz se cocina, absorbe humedad, se rehidrata y desarrolla viscosidad. El endospermo representa cerca del 70% del peso del grano y está compuesto principalmente por almidón, la fracción que se convierte en arroz blanco.
Kaushik Luthra, profesor asistente del Departamento de Ingeniería Biológica y Agrícola y extensionista en el Northeast Rice Research and Extension Center, ha participado en los estudios tanto en su función actual como en su etapa previa como investigador posdoctoral junto a Atungulu. Su trabajo se centra en trasladar estos resultados a estrategias aplicables por agricultores y socios industriales.
Luthra destacó que las diferencias entre cultivares pueden impactar de forma significativa el rendimiento de arroz entero y que la mezcla de variedades debe tratarse como un factor crítico. También valoró la participación de empresas de uso final, como Mars, en la búsqueda de soluciones para mejorar la calidad y la rentabilidad del arroz.
Abhay Markande, científico principal y gerente del programa de arroz de Mars Food and Nutrition, sostuvo que esta colaboración muestra cómo la investigación de una universidad pública agrícola y la participación de la industria pueden impulsar cambios duraderos en la producción y desempeño del arroz. Para la empresa, el trabajo está generando impactos medibles al mostrar cómo las condiciones de cosecha y la variedad influyen en el rendimiento de grano entero y en el comportamiento del arroz para usos alimentarios.
Evaluar de forma continua para no perder valor
Parte de la investigación sobre la mezcla de variedades coincidió con financiamiento del Arkansas Rice Research and Promotion Board, orientado a atender preocupaciones sobre los rendimientos de molienda, que incluyen tanto el peso de granos enteros como el de granos quebrados después del procesamiento.
Atungulu y Luthra presentarán hallazgos relacionados en la Rice Processing Program Industry Alliance Meeting, prevista para el 19 de mayo en el Don Tyson Center for Agricultural Sciences, en Fayetteville. El objetivo es reforzar el puente entre investigación, productores e industria alimentaria, en un momento en que la calidad molinera del arroz exige más seguimiento técnico.
El mensaje para el sector arrocero de Arkansas es directo: no basta con mirar el rendimiento agrícola por acre. La rentabilidad también depende de cómo cada cultivar responde al molino, de si las variedades se mezclan o se preservan por identidad, y de cómo se maneja la humedad desde la cosecha hasta el secado. En esa cadena, segundos de sobremolienda o pequeñas diferencias de humedad pueden modificar el resultado final que recibe el productor y la calidad que llega a la industria.
Referencias
Phys.org. Rice processing research points to evolving milling rates as quality factor.
https://phys.org/news/2026-04-rice-evolving-milling-quality-factor.html
