Investigadores de la Universidad de Sevilla (EE. UU.) y la Universidad Politécnica de Madrid (UPM) han demostrado que es posible cultivar tomates y generar energía solar simultáneamente, una estrategia clave para afrontar la escasez mundial de agua.
El estudio, realizado en Madrid y Sevilla durante la primavera de 2024, evaluó el uso de sistemas agrovoltaicos y riego deficitario controlado para optimizar los recursos hídricos en el cultivo de tomate. Los resultados muestran que, si bien usar menos agua reduce el volumen de la cosecha, el resultado global es un proceso más eficiente y sostenible.
Esta innovadora combinación busca reducir la demanda evaporativa de las plantas mediante la sombra que proporcionan los paneles fotovoltaicos, lo que permite un uso más eficiente de la tierra y el agua. La investigación comparó tres métodos de riego: un grupo de control con riego completo, un sistema de riego deficitario regulado (RDI) basado en el estado hídrico de la planta y un sistema agrovoltaico (AG) que aplicó la misma restricción hídrica bajo paneles solares. El estudio midió variables como el potencial hídrico foliar y el intercambio gaseoso para monitorear el estrés de la planta en diferentes etapas de crecimiento. Los resultados indican que, si bien la sombra de los paneles reduce la radiación disponible, el diseño del sistema permite mantener un desarrollo adecuado de la planta en la mayoría de las etapas del ciclo de cultivo.
Uno de los hallazgos más notables es que la estrategia de riego deficitario redujo el consumo de agua en aproximadamente un 50 % en comparación con el riego tradicional. Sin embargo, esta drástica reducción de agua provocó una disminución del rendimiento de alrededor del 20 % en el tratamiento de riego deficitario, atribuida principalmente a las severas condiciones de estrés hídrico durante la fase de maduración. A pesar de esta caída en la producción total de tomate, la productividad del agua de riego aumentó significativamente en los tratamientos de la variedad Sevilla, lo que demuestra que se puede obtener más fruta por cada gota de agua invertida.
Además, el éxito general del sistema agrovoltaico se validó mediante el Índice de Equivalencia de la Tierra (LER), que combina la eficiencia de la producción agrícola y eléctrica. Los valores obtenidos —1,54 en Madrid y 1,67 en Sevilla— confirman que la producción combinada es mucho más eficiente que cultivar tomates y generar energía en parcelas separadas. Esto implica que, si bien el rendimiento del tomate disminuye bajo los paneles, la rentabilidad y la sostenibilidad del sistema aumentan gracias a la generación de energía limpia en el mismo espacio.
En conclusión, el estudio destaca que la agrovoltaica es una herramienta prometedora para la agricultura del futuro, aunque requiere una gestión del riego más precisa para evitar un estrés excesivo. Los investigadores sugieren que la combinación de mediciones de plantas con sensores de humedad del suelo podría optimizar aún más estos sistemas. Este avance apunta al uso dual sostenible de la tierra, ofreciendo una solución viable a los desafíos del cambio climático y la transición energética.
Los resultados se publican en Agricultural Water Management .
Más información
Carlota Bernal-Basurco et al., Riego deficitario regulado basado en el estado hídrico de la planta y sistemas agrivoltaicos como posibles mejoras en la gestión de los recursos hídricos en tomate, Agricultural Water Management (2026). DOI: 10.1016/j.agwat.2026.110281
