Recomendaciones para la formulación de planes de desarrollo acuícola para países latino-caribeños


Germán Robaina G.

Biólogo marino piscicultor, PhD. Candidate – Exconsultor FAO,

robainag@gmail.comn



I.- GENERALIDADES

El cultivo o cría de peces es una práctica muy antigua, desarrollada como una estrategia para estabilizar la oferta de alimentos.

Se estima que las primeras referencias sobre esta actividad provienen de China, hace unos cuatro mil años, mientras que la integración de cría de peces en estanques y la producción de arroz aparece documentada en China desde A.D. 25 – 220.

Recientes informes recomiendan el desarrollo de las prácticas acuícolas frente a una clara crisis alimentaria global, ya que más del 80 por ciento de los recursos pesqueros mundiales se encuentra ya agotados o sobreexplotados, con la consecuente disminución de numerosos cardúmenes de peces salvajes que no podrán satisfacer las necesidades de una expansiva población, estimando FAO que la producción acuícola mundial deberá aumentar en más de un 50 por ciento, para mantener el actual nivel de consumo.

Así que, aunque la producción acuícola se ha venido incrementado a escala global -especialmente con especies de alto valor comercial- se hacen necesarios esfuerzos y estrategia que ayuden a su masificación, intensificación y optimización.

En la actualidad la acuicultura representa entre el 48 y 60 % del total de productos pesqueros mundiales según se tome en cuenta o no la producción de algas, y numerosos países disfrutan de los beneficios que esta actividad genera en cuanto a producción de alimento, empleos, divisas, desarrollo e independencia, y para muchos especialistas la acuicultura se convertirá en la principal proveeduría de proteína animal a escala global.

Varios niveles y sistemas acuícolas han surgido enfocados hacia la cría de peces, moluscos, crustáceos y macroalgas en ambientes marinos, salobres y dulceacuícolas (supervivencia, rural, extensivo, intermedio, intensivo y superintensivo o industrial, pero para su correcto desarrollo y sostenibilidad en el tiempo, se deberán tomar previsiones para que esta sea ambientalmente limpia, técnicamente apropiada, económica y socialmente aceptable, ingenierilmente segura, biológicamente viable y legalmente factible.

Entre los principales justificativos para apoyar el desarrollo de actividades acuícolas en nuestros países destacan:

II.- CONSIDERANDOS:

  • La Acuicultura es la ciencia o técnica destinada a la producción masiva de organismos acuáticos para consumo humano, forraje, ornato o materia prima para la industria, en condiciones ambientales controladas por el hombre.
  • La FAO afirma que ningún otro tipo de producción animal terrestre puede generar tantas toneladas de biomasa por unidad de superficie como el cultivo de algunos recursos (peces) en sistemas intensivos controlados.
  • El Banco Mundial sostiene que aun con la crisis alimentaria actual, una quinta parte de toda la biomasa extraída de los océanos se utilizan para fabricar harinas y/o aceite de pescado, y no para el consumo directo del hombre.
  • Al igual que la avicultura, la ganadería y la porcicultura, la acuicultura es una actividad generadora de gran cantidad de proteína de alta calidad para el consumo humano para el mercado nacional y/o para su exportación.
  • Nutricionistas de renombre mundial recomiendan el consumo de pescado dos o tres veces por semana con raciones promedio de 150 gr c/u, lo que lleva la demanda per cápita de productos pesqueros a unos 21,6 Kg/Hab/año (179,3 millones de kg/año)
  • Se considera a la acuicultura como la actividad que más puede aportar a la producción de alimentos de origen pesquero tanto marinos como dulce acuícolas, a partir del cultivo controlado de peces, crustáceos, moluscos y muchos otros.
  • La mayoría de los países latino-caribeños poseen -en alguna medida-condiciones geográficas y climatológicas favorables para el desarrollo de actividades acuícolas en alguna de sus modalidades, sin embargo, aunque la actividad es un excelente soporte de producción de alimentos, generación de empleos, desarrollo y divisas, salvo algunas notorias excepciones (Chile, Ecuador y Brasil), es una actividad marginalmente aprovechada en la mayoría de los países de la región.
  • Aunque muchos de nuestros países poseen un elevado potencial para el desarrollo de actividades acuícolas en alguna de sus modalidades, gracias a la presencia de un clima adecuado, gran cantidad de áreas costeras y continentales disponibles, demanda en los mercados nacionales e internacionales de los productos pesqueros generados, instituciones vinculadas a la actividad, infraestructura acuícola disponible, canales públicos y privados de distribución, disponibilidad de tecnologías ambientalmente amigables, especies de elevado potencial y demanda, así como técnicos nacionales debidamente capacitados e inversionistas interesados en desarrollar actividades acuícolas, sus legislaciones distan mucho de favorecer a la actividad.
  • En gran medida, los tropiezos y fracasos obtenidos en la acuicultura regional provienen de la falta de experiencia y experticia predominante en las instituciones rectoras, del bajo clientelismo político que la actividad representa, de la ineficiencia que ha predominado en su promoción, la exagerada oposición en el campo ambiental, la desvirtuación de la normativa vigente, y la desvinculación entre la academia y la realidad del sector, entre muchas otras.
  • Aunque muchos conocedores consideran que debe priorizarse el alcance social, comercial y/o ecológico de la actividad, ninguno de ellos tiene por qué excluir al otro, y los tres son herramientas factibles de utilizar para promover el desarrollo armónico de nuestros países. Los requerimientos, usuarios finales, productos a obtener, mercados a cubrir y volumen de biomasa factible de producir son totalmente distintos y ameritan estrategias y acciones diferentes para su fomento, desarrollo y consolidación. Planes de desarrollo acuícola que contemplen los tres grandes objetivos deben considerarse
  • En la mayoría de nuestros países las diferentes iniciativas realizadas para el fomento y desarrollo de actividades acuícolas han sufrido los constantes, reiterados y exagerados embates de desconocedores del tema, estableciendo exigencias que por lo general superan las establecidas para otras actividades que poseen mayor efecto negativo sobre el medio ambiente.
  • En lo que a producción masiva y sostenida se refiere, solo la actividad acuícola intensiva de alcance comercial puede generar la biomasa que nuestros países requieren para cubrir sus requerimientos alimentarios y nutricionales, cumpliendo además con los estándares de calidad que exigen los mercados internacionales.
  • Finalmente, existen en nuestros países numerosos y variados diagnósticos que demuestran la potencialidad y viabilidad de la actividad acuícola que no han sido tomados en cuenta por las diferentes instancias encargadas de su fomento.

III.- SITUACIÓN OBJETIVO

Por todo lo anterior, se hace indispensable que la acuicultura latino-caribeña se consolide como una actividad exitosa, generando una significativa cantidad de biomasa para consumo interno, y coadyuvando significativamente en la oferta permanente y programada de productos pesqueros frescos y/o con valor agregado, a precios competitivos y en óptimas condiciones de calidad, inocuidad, trazabilidad y sostenibilidad.

Para ello se requieren programas, proyectos, estrategias y acciones que permitan incrementar interanualmente la producción acuícola actual de cada uno de nuestros países, hasta alcanzar su pleno autoabastecimiento, el consumo per cápita promedio regional estimado por FAO, promoviendo y facilitando el desarrollo de una industria generadora de empleos, desarrollo y adecuada trazabilidad, a precios competitivos, satisfaciendo los requerimientos alimenticios y nutricionales de la población, generando a mediano plazo excedente que permitan abrir líneas de comercialización hacia los mercados internacionales con la correspondiente generación de divisas, garantizando el más estricto apego a la preservación del agua y el ambiente circunvecino de las explotaciones.

Todo esto se puede lograr lo menos traumáticamente posible y sin dilación, mediante la formulación y desarrollo de proyectos estratégicos que debidamente coordinados, fomenten el desarrollo de las diferentes modalidades de la actividad acuícola (subsistencia, extensiva, intermedia, intensiva, repoblamiento) por parte de los entes rectores de cada país, al permitir y facilitar que numerosos productores se incorporen a su desarrollo, se incremente la productividad de la unidades agropecuarias ya existentes, se incorporen y transfieran nuevas y adecuadas alternativas integrales de producción que permitan disminuir los costos operativos, garantizar una adecuada producción y rentabilidad financiera, garantizándose el apego a la protección del medio ambiente.

Al contar con un marco legal y una filosofía idónea, el sector privado incurrirá en la mayor parte de los costos de inversión, quedándole al sector público normar y flexibilizar adecuadamente las normativas, eliminando restricciones exageradas,  fomentándola, gerenciándola, y de ser posible, bajo un proceso de readscripción institucional y funcional, poner a tono la red de instalaciones acuícolas que existen a lo largo y ancho de los diferentes países de la región que se caracterizan por su baja o nula eficiencia y productividad.

Un plan ordenado de acción que permita la sincronización de las distintas actividades a desarrollar es el único medio de lograr la participación ordenada, impidiendo la duplicación de esfuerzos y optimizando el aprovechamiento de los recursos existentes, por lo que la acción de los gobiernos nacionales, regionales y estadales jugaría papel fundamental, y de ellos dependerá en gran medida la solución de los múltiples obstáculos que existen en la actualidad.

Solo el diseño e implementación de un plan integral destinado al fomento de la producción acuícola regional, que con adecuados criterios se responsabilice por el verdadero fomento de las distintas actividades requeridas para el cultivo acuícola, el procesamiento de la biomasa generada y su distribución a nivel nacional y/o para su exportación, incluyendo en ello financiamiento, asesoría, equipos, insumo, distribución, etc.), puede hacer esto realidad.

IV.- OBJETIVOS ESPECÍFICOS

  • Fomentar el desarrollo de actividades de producción acuícola a diferentes escalas de producción según la realidad y requerimientos de cada país (subsistencia, extensiva, intermedia y/o industrial) de manera armónica y sustentable, aprovechando racionalmente los diferentes ambientes y recursos naturales disponibles.
    • Promover el adecuado aprovechamiento de las diferentes especies disponibles en cada país con potencial y tecnología disponible para producir biomasa de origen acuático, tanto para su consumo humano directo, alimentación animal y/o para su transformación industrial. 
    • Proponer y promover la adecuación de la normativa legal vigente en cada uno de los países de la región, adecuándola a los modelos de producción, ecosistemas y las especies factibles de utilizar hacia el logro de las metas planteadas.
    • Fomentar la reorganización del sector acuícola nacional mediante adecuadas prácticas de asociatividad y producción agrupadas según la especie cultivada y/o la actividad conexa desarrollada.
    • Incrementar la oferta de alimentos de buena calidad y precio accesible al consumidor, aumentando paulatinamente el consumo per cápita nacional hasta alcanzar el promedio estimado por FAO para la región.
    • Sin descuidar la cobertura del mercado nacional, diversificar la presencia de productos de origen acuícola nacionales en los mercados internacionales, a partir de especies de elevado precio en esos mercados.
    • Favorecer la transferencia de las tecnologías de producción acuícola existentes (ingeniería, reingeniería y/o adaptación de tecnologías) entre los diferentes países de la región, diseñando y transfiriendo adecuados protocolos y pautas de manejo para su uso sostenible, con paquetes de éxito comprobado que faciliten el logro de los objetivos propuestos al menor costo y tiempo posible.

Entendemos que cada uno de nuestros países poseen su propio potencial basado en las diferentes leyes, especies, ambientes y capacidades, por lo que se hace muy difícil ofrecer generalidades, sin embargo, se recomiendan como condicionantes los principios rectores y estrategias señaladas por FAO (2011) para todos los programas, proyectos, lineamientos y acciones propuestos, incluyendo un principio de integralidad.

V.- PRINCIPIOS RECTORES

  1. Fortalecimiento Institucional.
  2. Apoyo financiero.
  3. Estímulos fiscales y tarifarios.
  4. Corresponsabilidad Institucional.
  5.  Fundamentación objetiva.
  6.        Responsabilidad ambiental.
  7. Sanidad acuícola.
  8. Tecnología e información actualizada y comprobada.
  9.       Organización y asociatividad del sector.
  10.       Mejora económica.
  11. Responsabilidad social.
  12.       Integralidad de los desarrollos.

VI.- ESTRATEGIAS BÁSICAS

  1. – Aprovechamiento de las ventajas competitivas y comparativas del país.
  2. – Generar un entorno productivo adecuado.
  3. – Modificación del modelo de negocio.
  4. – Diversificación de la oferta explotable.
  5. – Estimular la producción acuícola nacional.
  6. – Adecuada gestión y aprovechamiento de los diferentes espacios utilizados.
  7. – Promoción de estrategias de acuicultura multitrófica y economía circular.

        VII.- PROGRAMAS ESTRATÉGICOS PROPUESTOS

Los planes estratégicos por desarrollar deberán contemplar todo el conjunto de programas, proyectos, acciones, lineamientos, recomendaciones, ajustes y modificaciones que se requieran para la consolidación del sector en cada país, y poder garantizar el adecuado desarrollo de cada uno de los subsectores productivos que esta incluye.

Todo ello lo proponemos a partir de la implementación cuatro (4) Programas Estratégicos.

  1. Ampliar las alternativas de producción acuícola nacional, diversificando la oferta explotable y exportable de especies, ambientes y modalidades de cultivo para la generación de biomasa alimentaria para el consumo interno, su uso como materia prima y/o para su exportación.
    1. Fomentar las actividades conexas y de servicios indispensables para el adecuado desarrollo del sector acuícola nacional (sanidad, alimentos, alevines, comercialización, transformación, etc.).
    1. Promover las actividades de investigación orientada y capacitación que la actividad acuícola nacional requiere para su consolidación al menor tiempo posible, fomentando la vinculación del sector académico con el sector productivo y de actividades conexas.
    1. Fortalecer y promover la reestructuración del sector acuícola nacional, actualizando y armonizando la normativa de los diferentes entes vinculados con su desarrollo, y actuando sobre todo el proceso productivo y sobre toda la cadena de comercialización acuícola.

          VIII.- PROYECTOS ESTRATÉGICOS PROPUESTOS

  Lo propuesto hasta este momento constituye un marco paraguas de referencia para tratar de facilitar un camino común en el que diferentes entes rectores de la actividad acuícola de los países latino-caribeños consigan una guía para favorecer la formulación de un plan rector de la actividad, y/o su actualización.

 Los proyectos estratégicos por diseñar deberán ajustarse a la realidad, especies, instalaciones y legislación existentes en cada país.

En términos generales se proponen diez (10) proyectos estratégicos referenciales para el logro de los objetivos propuestos. El nivel de desarrollo acuícola actual de cada uno de nuestros países, las diferentes especies y los modelos de producción seleccionados o en desarrollo, obligarán a personalizar, modificar, ampliar o sustituir estas propuestas.

1.- Diseñar, formular e implementar estrategias integrales para el fomento del cultivo de las especies de elevado potencial acuícola existentes en cada uno de nuestros países que posean un ciclo de producción cerrado (macroalgas, truchas, cachamas, tilapias, peces marinos y ornamentales, camarones peneidos y paleomonidos, ostras, pectínidos, mejillones, etc.) a diferentes niveles de producción (extensivo, intermedio y/o intensivo), en mono o policultivo, que coadyuven en el logro de una producción acuícola acorde con la potencialidad de cada país y la demanda en los mercados nacionales e internacionales.

Grupos interdisciplinarios de especialistas especialmente conformados al efecto deberán identificar, diseñar y proponer los principales lineamientos, estrategias y acciones a seguir para cada especie o Cuadro de texto: Página13 grupo de especies tomando en cuenta todos los aspectos bióticos y abióticos involucrados en su aprovechamiento y los lineamientos preestablecidos.

2.- Evaluar la factibilidad y conveniencia o no (riesgo/beneficio) de permitir la introducción justificada y el cultivo regulado de especies exóticas de alto potencial productivo en al área acuícola, con paquetes tecnológicos conocidos, como alternativa para potenciar la producción de biomasa de origen pesquero para el consumo interno y/o su exportación sin poner en riesgo la biodiversidad nacional.

Este tema puede ser de relevante importancia, aunque no exclusivo, para el cultivo de moluscos y el desarrollo de la maricultura marina a partir de ejemplares triploides que impiden su diseminación en los ambientes naturales, y para el desarrollo de la denominada acuicultura multitrófica integrada (AMTI).

Al igual que en el proyecto anterior, un grupo interdisciplinario de expertos interdisciplinarios de adecuada experticia, experiencia y reconocimiento profesional en el tema deberán identificar, diseñar y proponer los principales lineamientos, estrategias y acciones a seguir para cada especie o grupo de especies, tomando en cuenta todos los aspectos bióticos y abióticos involucrados en su aprovechamiento y los lineamientos preestablecidos en esta propuesta de Plan.

3.- Promover la conformación de una red de Centros Acuícolas Pilotos como centros de fomento, capacitación, generación y/o suministro de insumos, tecnología y servicios para la actividad acuícola, en aquellas regiones de la geografía nacional de elevado potencial, disponibilidad de recursos hídricos y voluntad política evidente, vinculados a las diferentes instancias de desarrollo nacional que funcionen como instancias de fomento, regulación, asistencia y supervisión de la producción acuícola bajo los lineamientos del ente rector nacional.

Cada Centro Acuícola Piloto tendría entre sus funciones identificar las áreas aptas para el desarrollo acuícola (A.A.A.) así como identificar la (s) especie (s) más recomendada (s) para el desarrollo de actividades de producción acuícola en cada la zona del país, y en concordancia con el ente rector nacional, colaborará en el diseño y desarrollo de las acciones pertinentes para promover, regular, asistir y supervisar la actividad en su área de competencia.

4.- Promover la conformación de una red de Granjas Acuícolas Municipales, provinciales o estadales, dedicadas a la generación de la biomasa requerida para los estratos sociales de bajos recursos, desarrollados en la jurisdicción de cada municipio o provincia con potencialidad acuícola, bajo supervisión del ente rector correspondiente y las correspondientes gobernaciones de estado o provincia.

Esta iniciativa, además de autosustentable, es más económica y productiva que la acuicultura de subsistencia a fondo perdido, coadyuvando además en la generación de empleos, desarrollo y generación de alimento pesquero a escala local.

La factibilidad de dimensionar cada una de las granjas a los requerimientos poblacionales de cada municipio, evita la sobredimensión de los diseños y costos de construcción y funcionamiento.

5.- Promover la conformación una red de Granjas Acuícolas Comerciales (privadas) dedicadas a la generación masiva de biomasa para satisfacer el mercado nacional no subvencionado, y la exportación de biomasa pesquera de elevado valor sin descuidar los requerimientos nacionales. Cada una de estas redes estaría vinculada a los Centros Acuícolas Pilotos y laborando con las especies de mayor potencial productivo de cada región.

6.- Fomentar y facilitar el desarrollo de la actividad acuícola en la franja marina costera de cada uno de nuestros países mediante la figura de Concesiones Marino – Costeras debidamente tipificadas y reglamentadas, de acuerdo con los estándares regulatorios existentes a nivel mundial a efectos de garantizar la máxima protección ambiental de dicha franja y su entorno natural dedicada al cultivo de peces, moluscos, crustáceos, macroalgas, etc. promoviendo en lo posible la denominada acuicultura multitrófica integrada (AMTI).

7.- Fomentar y reglamentar la figura de Concesión Acuícola Continental en aguas o con aguas de los embalses nacionales de adecuado potencial y características, debidamente tipificadas y reguladas, de acuerdo con los estándares regulatorios existentes a nivel mundial a efectos de garantizar la máxima protección ambiental de los embalses y su entorno natural.

Las granjas piscícolas flotantes se destinarían fundamentalmente para el aprovechamiento de las especies autóctonas de elevado potencial, respetando la biodiversidad de cada embalse, mientras que para el aprovechamiento piscícola de especies exóticas presentes en determinado país (tilapia, panga, truchas, etc.) se promoverá el desarrollo de granjas costaneras en los embalses de mayor potencial a efectos de garantizar el respeto a la biodiversidad de cada embalse evitando el escape de ejemplares cultivados al medio ambiente.

8.- Financiamiento público-privado de Programas de Investigación Orientada hacia temas de medular importancia para el desarrollo y consolidación de los cultivos acuícolas nacionales, la domesticación y explotación de especies autóctonas, la adaptación de tecnologías, la reingeniería, la producción masiva de alevines, la genética, la nutrición, la alimentación y la sanidad acuícola, entre otras. Líneas de investigación y desarrollo serán identificadas por los grupos interdisciplinarios de especialistas descritos en los primeros proyectos estratégicos.

  9.- Formulación, reactivación, adecuación y/o actualización de un “Programa Nacional de Capacitación en Acuicultura” que permitan la adecuada capacitación y formación a los diferentes niveles (obrero, técnica, profesional) requeridos por el sector acuícola, ampliando, actualizando y armonizando la oferta, llenando los vacíos que se detecten a los diferentes niveles formativos e incluyendo los diferentes aspectos que conlleva un desarrollo acuícola integral.

10.- Revisión y adecuación de la normativa legal vigente en cada uno de nuestros países en lo que a materia acuícola se refiere, incluyendo la jerarquización de la actividad acuícola, reorganización institucional, y reglamentación para garantizar la correcta aplicación de leyes y reglamentos por parte de los diferentes funcionarios e instancias involucradas en su regulación, a fin de centralizarla, actualizarla, armonizarla, simplificarla y aligerarla, unificando criterios y llenando los vacíos, enfrentamientos y contradicciones.

El diseño e implementación de las denominadas Regiones Acuícolas, bajo supervisión y coordinación de los correspondientes entes rectores de la actividad y las Corporaciones de Desarrollo Regional cuando estas existan, se propone como estrategia para optimizar la gestión de los funcionarios, maximizando su efectividad, y minimizando sus costos.

Todo ello solo será posible si se cuenta con una Ley de Acuicultura formulada y conceptualizada de común acuerdo entre los diferentes entes vinculados con el desarrollo de la actividad, teniendo como principal punto de vista y objetivo la generación de biomasa pesquera garantizando la salud de los ecosistemas involucrados.

El diseño e implementación de convenios o asociaciones trasnacionales en la materia que faciliten la estandarización de leyes y el intercambio de protocolos y estrategias de interés común no resulta idea descabellada.

Citas: Plan Nacional de Desarrollo de la Acuicultura de Paraguay. FAO 2011 https://faolex.fao.org/docs/pdf/par146594.pdf


Germán Robaina es colaborador destacado de Mundo Agropecuario

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