La autorización de una nueva variedad modificada genéticamente reactivó el debate sobre el aumento de plaguicidas en el país y el modelo agroindustrial impulsado por la competitividad regional
Redactor: Santiago Duarte
Editor: Eduardo Schmitz
Bolivia aprobó recientemente una nueva variedad de soya transgénica, una decisión que volvió a poner en el centro del debate el creciente uso de agroquímicos dentro del modelo agroindustrial del país. El avance de los cultivos genéticamente modificados ocurre en un contexto donde la importación de plaguicidas se quintuplicó durante los últimos 20 años, de acuerdo con datos citados por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).
La medida fue respaldada por sectores agroindustriales que argumentan la necesidad de aumentar la competitividad frente a países vecinos como Brasil, Argentina y Paraguay, grandes productores regionales de soya transgénica. Sin embargo, organizaciones ambientales, científicos y productores críticos del modelo alertaron sobre el impacto ambiental y sanitario asociado al incremento sostenido del uso de pesticidas.
Qué implica la aprobación de la nueva soya transgénica
La nueva variedad autorizada en Bolivia fue diseñada para tolerar determinados herbicidas utilizados de forma intensiva en agricultura industrial. Este tipo de semillas modificadas genéticamente permite aplicar agroquímicos sobre amplias superficies cultivadas sin afectar directamente el desarrollo de la planta.
Los defensores de la medida sostienen que la tecnología ayuda a mejorar la productividad agrícola y facilita el control de malezas que afectan los rendimientos de la soya. El sector agroindustrial boliviano considera que la expansión de biotecnología agrícola resulta necesaria para competir con otros países sudamericanos que ya utilizan masivamente semillas transgénicas.
Sin embargo, críticos del modelo advirtieron que el uso creciente de semillas resistentes a herbicidas suele ir acompañado de un incremento progresivo en la aplicación de pesticidas y fertilizantes químicos.
El aumento del uso de plaguicidas en Bolivia
Los datos citados por FAO muestran que las importaciones de plaguicidas en Bolivia crecieron cinco veces en las últimas dos décadas. El aumento aparece relacionado con la expansión de monocultivos industriales, especialmente de soya, en regiones agrícolas del oriente boliviano.
Especialistas y organizaciones ambientales señalaron que el modelo agroexportador impulsó una dependencia creciente de agroquímicos para sostener la productividad de grandes extensiones cultivadas.
Las preocupaciones se centran tanto en el impacto ambiental como en los posibles efectos sobre salud humana. Entre los riesgos mencionados aparecen contaminación de suelos y agua, pérdida de biodiversidad y exposición de comunidades rurales a sustancias químicas utilizadas en fumigaciones agrícolas.
El debate sobre competitividad y sostenibilidad
Los agroindustriales bolivianos defienden la incorporación de nuevas variedades transgénicas argumentando que los productores locales enfrentan desventajas frente a competidores regionales que ya operan con tecnologías similares.
La expansión agrícola en Brasil, Argentina y Paraguay generó presión sobre el sector boliviano para aumentar rendimientos y reducir costos de producción. Los representantes del agronegocio sostienen que la biotecnología y los agroquímicos forman parte del paquete tecnológico necesario para mantener competitividad en mercados internacionales.
Del otro lado, organizaciones sociales y ambientales cuestionan que la búsqueda de productividad esté profundizando la dependencia química del sistema agrícola y acelerando procesos de degradación ambiental.
Qué ocurre en las regiones agrícolas bolivianas
La expansión de la frontera agrícola vinculada al cultivo de soya se concentra principalmente en Santa Cruz, el principal polo agroindustrial de Bolivia. En esa región, el avance de monocultivos y el uso intensivo de agroquímicos se volvió objeto de creciente discusión pública.
Algunos especialistas advirtieron que el aumento sostenido de pesticidas también puede generar resistencia en malezas y plagas, obligando posteriormente a utilizar dosis mayores o productos más potentes.
El debate alrededor de la nueva soya transgénica refleja una tensión cada vez más visible entre producción agroindustrial orientada a exportación y las preocupaciones ambientales asociadas al modelo agrícola intensivo basado en agroquímicos.
Referencias
El País América Futura — “Bolivia sella una agricultura plagada de agroquímicos tras la aprobación de nueva soya transgénica”
FAO — Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura
