China recurre a la bioingeniería de algas para convertir el desierto en suelo cultivable


Cianobacterias y costras biológicas como nueva herramienta frente a la desertificación


Redacción Mundo Agropecuario

La lucha contra la desertificación se ha convertido en uno de los mayores desafíos para la agricultura y la seguridad alimentaria global. En este contexto, China está desarrollando una estrategia innovadora basada en la bioingeniería de algas y cianobacterias para transformar superficies áridas en suelos capaces de sostener cultivos. Según el artículo original, esta tecnología permite crear costras biológicas que estabilizan el terreno, retienen humedad y aportan nutrientes esenciales, abriendo la puerta a la recuperación productiva de miles de hectáreas de desierto.

El enfoque se apoya en organismos microscópicos fotosintéticos que, de forma natural, colonizan ambientes extremos. Los investigadores chinos han logrado potenciar estas capacidades mediante técnicas de laboratorio y aplicaciones controladas en campo, con resultados que apuntan a una mejora sustancial de la fertilidad del suelo en zonas donde antes la agricultura era inviable.

Qué son las costras biológicas y por qué son clave

Las costras biológicas del suelo son comunidades vivas formadas por cianobacterias, algas, hongos y otros microorganismos que se desarrollan en la superficie terrestre, especialmente en regiones áridas y semiáridas. De acuerdo con el artículo, estas costras actúan como una capa protectora que reduce la erosión, mejora la retención de agua y favorece la acumulación de materia orgánica.

En los desiertos chinos, los científicos han identificado que las cianobacterias desempeñan un papel central. Estos microorganismos secretan sustancias pegajosas que unen las partículas de arena, creando una estructura más compacta y estable. Con el tiempo, esta base facilita la incorporación de otros organismos y el desarrollo de un suelo más complejo, capaz de sostener plantas.

Bioingeniería aplicada a la restauración de suelos

El avance descrito en el artículo radica en el uso de bioingeniería para acelerar procesos que, en la naturaleza, pueden tardar décadas. Los investigadores han seleccionado cepas de algas y cianobacterias especialmente resistentes al calor, la sequía y la radiación solar, optimizando su capacidad para colonizar suelos desnudos.

Estas cepas se cultivan y posteriormente se aplican sobre superficies desérticas, donde comienzan a formar costras biológicas en un plazo mucho más corto que el natural. Según la información original, este método permite transformar rápidamente terrenos degradados en superficies con mayor estabilidad física y mejores condiciones para la vida vegetal.

De suelo estéril a tierra fértil

Uno de los aspectos más relevantes del proyecto es su impacto directo sobre la fertilidad del suelo. El artículo explica que las cianobacterias utilizadas son capaces de fijar nitrógeno atmosférico, incorporándolo al suelo en formas aprovechables por las plantas. Este proceso es fundamental en entornos donde los nutrientes son escasos o inexistentes.

Además, la estructura creada por las costras biológicas mejora la infiltración del agua de lluvia y reduce su evaporación, un factor crítico en regiones áridas. Con el tiempo, estas condiciones permiten la germinación de plantas y el establecimiento de cultivos experimentales, demostrando que el desierto puede iniciar una transición hacia un sistema agrícola funcional.

Aplicaciones agrícolas y alcance del proyecto

El artículo señala que el objetivo de esta tecnología no es únicamente ecológico, sino también productivo. Convertir áreas desérticas en tierra cultivable podría aliviar la presión sobre suelos agrícolas intensamente explotados y contribuir a la estabilidad alimentaria del país.

Los ensayos realizados muestran que, tras la formación de las costras biológicas, es posible introducir vegetación adaptada, iniciando un proceso gradual de restauración agrícola. Aunque no se trata de una solución inmediata para cultivos intensivos a gran escala, los resultados indican un potencial significativo para sistemas agrícolas extensivos y de bajo impacto en regiones áridas.

Un enfoque frente a la desertificación creciente

China enfrenta desde hace décadas el avance de la desertificación, especialmente en zonas del norte y noroeste del país. El artículo contextualiza esta investigación como parte de un esfuerzo más amplio por frenar la degradación del suelo y recuperar tierras improductivas.

La aplicación de bioingeniería con algas y cianobacterias se presenta como una alternativa complementaria a otras medidas, como la reforestación o las barreras físicas contra la erosión. Su ventaja principal radica en su bajo consumo de recursos y en su adaptación a condiciones extremas donde otras soluciones fracasan.

Ciencia, innovación y límites del método

El artículo original deja claro que, aunque los resultados son prometedores, la tecnología aún se encuentra en fase de desarrollo y evaluación. La eficacia de las costras biológicas puede variar según el tipo de suelo, el clima y las condiciones locales, por lo que los investigadores continúan ajustando los métodos de aplicación.

Asimismo, el uso de organismos vivos en la restauración de ecosistemas exige un control riguroso para evitar desequilibrios ecológicos. Por ello, los equipos científicos trabajan con cepas específicas y monitorean de forma constante su comportamiento en el entorno natural.

Un modelo con proyección global

Más allá del contexto chino, el artículo sugiere que esta estrategia podría servir de referencia para otros países afectados por la desertificación. Grandes regiones áridas del planeta comparten problemas similares de degradación del suelo, pérdida de productividad agrícola y escasez de agua.

La experiencia china demuestra que la combinación de conocimiento científico, bioingeniería y gestión ambiental puede abrir nuevas vías para la recuperación de tierras degradadas. Aunque cada territorio presenta particularidades, el principio de utilizar cianobacterias y algas para regenerar suelos podría adaptarse a distintos escenarios climáticos.

El desierto como frontera agrícola del futuro

La transformación de desiertos en suelos productivos ha sido durante décadas una aspiración compleja y costosa. Tal como expone el artículo, la creación de costras biológicas mediante bioingeniería ofrece una vía distinta, basada en procesos naturales acelerados y controlados.

Si los resultados continúan siendo positivos, esta tecnología podría redefinir la forma en que se aborda la restauración de suelos y la expansión agrícola en regiones áridas. El trabajo con cianobacterias no solo amplía las fronteras de la ciencia aplicada, sino que también plantea una nueva visión del desierto: no como un espacio perdido, sino como un territorio con potencial productivo latente.

Referencias

https://www.elconfidencial.com/tecnologia/novaceno/2026-01-04/china-bioingenieria-algas-desierto-cultivable_4277670



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