Un estudio en EE. UU. revela que la aceptación del pan hecho con intermediate wheatgrass depende tanto del sabor como de la claridad en los beneficios ambientales
Redacción Mundo Agropecuario
En la búsqueda de alimentos que favorezcan la lucha contra el cambio climático, científicos han dedicado décadas a replantear qué tipos de cultivos podrían ofrecer ventajas ecológicas desde el campo. Sin embargo, una interrogante menos visible ha persistido a lo largo de ese proceso: ¿realmente querrán los consumidores incorporar a su dieta estos productos más sostenibles? Un estudio publicado en la revista Agricultural Economics abordó esta pregunta en el contexto del intermediate wheatgrass, un cereal perenne con potencial para reducir impactos ambientales si se incorpora a la producción alimentaria tradicional en Estados Unidos.
Los investigadores del estudio se propusieron no solo evaluar la sostenibilidad del cultivo, sino también la disposición de los consumidores a pagar un precio mayor por productos alimentarios elaborados con este grano, siempre que sus beneficios climáticos estuvieran claramente explicados y el sabor del producto fuese aceptable. Este enfoque amplía la mirada más allá de la producción agrícola y se centra en la percepción del consumidor, un factor crucial para la viabilidad comercial de alimentos alternativos y amigables con el medio ambiente.
El intermediate wheatgrass —más conocido comercialmente como Kernza— es uno de los cultivos sostenibles más estudiados en desarrollo. A diferencia de los cereales anuales tradicionales, esta planta permanece en el suelo durante varios años gracias a sus raíces profundas, lo que le permite contribuir a una mejor salud del suelo, menor erosión y reducción del escurrimiento de fertilizantes, aspectos claves en la agricultura climáticamente inteligente.
La prueba sensorial que abrió la puerta a la economía del sabor
Con el objetivo de analizar las preferencias del consumidor, el equipo reclutó a adultos en upstate New York, Estados Unidos, para participar en una cata experimental de panes artesanales. Se probaron cuatro tipos de panificados: uno tradicional de trigo integral, uno elaborado con espelta y dos versiones que incorporaban 15 % y 25 % de flour (harina) de intermediate wheatgrass mezclada con harina de trigo convencional. La dinámica incluyó no solo la degustación, sino también una subasta experimental, donde los participantes podían ofrecer precios por las distintas variedades de pan, reflejando así su disposición real a pagar.
El diseño del experimento fue clave para capturar una señal de mercado más realista: lejos de meras encuestas, los participantes expresaron sus preferencias a través de acciones económicas concretas. Antes de la prueba, los investigadores proporcionaron información sobre los beneficios ambientales potenciales de los panes hechos con intermediate wheatgrass, enfatizando su rol en la promoción de sistemas agrícolas más sustentables.
Sostenibilidad, sabor y valor percibido
Los resultados mostraron que los consumidores están dispuestos a pagar un precio superior por panes elaborados con intermediate wheatgrass cuando comprenden claramente los beneficios ambientales asociados a su producción, siempre y cuando el sabor sea atractivo. Esta doble condición —información sobre sostenibilidad y experiencia sensorial positiva— resultó determinante para que los participantes expresaran una preferencia económica favorable por los productos.
Este hallazgo plantea un punto fundamental para la adopción comercial de nuevos cultivos climáticamente amigables: no basta con que un producto sea ecológicamente superior, su valor ambiental debe comunicarse de forma comprensible y convincente, y la experiencia de consumo debe estar a la altura de las expectativas. En el caso del intermediate wheatgrass, estos resultados sugieren que los consumidores pueden valorar más un alimento sostenible, pero únicamente cuando perciben que la calidad organoléptica del producto no se sacrifica.
Implicaciones para productores y mercados
La tendencia hacia preferencias alimentarias más sostenibles viene siendo impulsada por un creciente interés en temas como el cambio climático, la conservación del suelo y la reducción de emisiones agrícolas. Los agricultores y productores que consideren integrar cultivos perennes como el intermediate wheatgrass en sus sistemas productivos podrían, según estos resultados, encontrar nuevas oportunidades de mercado para sus productos, siempre que se acompañe una estrategia efectiva de comunicación sobre los beneficios ambientales y sensoriales.
La disposición de los consumidores a pagar un mayor precio también podría incentivar a más agricultores en Estados Unidos a adoptar prácticas que promuevan sistemas agrícolas más sostenibles. Sin embargo, el éxito futuro de cultivos como el wheatgrass perenne dependerá tanto de su rendimiento y adaptación agronómica como de cómo se posicionan y perciben sus derivados en el mercado alimentario.
Un paso hacia dietas más sostenibles
Este estudio aporta una perspectiva valiosa para el sector agropecuario, ya que conecta dos esferas que a menudo se consideran por separado: la agronomía sostenible y el comportamiento del consumidor. Demuestra que el interés por alimentos con menor impacto climático puede traducirse en patrones reales de compra, siempre que el producto reúna condiciones de calidad sensorial y se comuniquen claramente sus ventajas ambientales.
Para los productores, transformadores y comercializadores, estos hallazgos ofrecen una hoja de ruta: la sostenibilidad puede tener un valor tangible para los consumidores, pero ese valor no es automático; debe expresarse tanto en la experiencia del producto como en la narrativa que lo acompaña.
Referencias
Identificación de la disposición de los consumidores a pagar más por alimentos sostenibles con beneficios climáticos claros, estudio sobre intermediate wheatgrass en Agricultural Economics, publicado en febrero de 2026.
