El proyecto previsto en Maranchón, Guadalajara, afecta a una zona clave para una de las aves esteparias más amenazadas de Europa
Redactor: Javier Morales O.
Editor: Eduardo Schmitz
Un proyecto de cinco granjas avícolas en el término municipal de Maranchón, en la provincia española de Guadalajara, ha encendido una nueva polémica entre desarrollo agropecuario, planificación territorial y conservación de especies amenazadas. El área afectada forma parte de uno de los enclaves donde todavía sobrevive la alondra ricotí, un ave esteparia cuya presencia europea se concentra prácticamente en España y que, de acuerdo con los científicos, podría desaparecer en las próximas dos décadas si no se aplican medidas eficaces de recuperación.
El conflicto se produce en una zona especialmente sensible: las Parameras de Maranchón, Hoz del Mesa y Aragoncillo, espacios incluidos dentro de una Zona de Especial Protección para las Aves. Allí, la posible instalación de explotaciones avícolas intensivas ha generado preocupación porque el territorio funciona como hábitat de la alondra ricotí y de otras aves ligadas a paisajes abiertos, secos y poco alterados.
Una especie al límite en el campo español
La alondra ricotí, conocida científicamente como Chersophilus duponti, es una de las aves esteparias más amenazadas del continente europeo. Su supervivencia depende de ambientes abiertos, parameras y estepas arbustivas, ecosistemas que han sido transformados durante décadas por cambios de uso del suelo, intensificación agrícola, abandono del pastoreo tradicional e infraestructuras que fragmentan el territorio.
El caso vuelve a poner sobre la mesa la relación entre agricultura moderna y biodiversidad, especialmente cuando los proyectos productivos se ubican en zonas con especies catalogadas o con poblaciones ya muy reducidas. La preocupación no se limita a la presencia física de nuevas instalaciones, sino también al ruido, al tránsito, a la actividad humana asociada y a la pérdida de continuidad entre áreas de reproducción.
Los datos científicos disponibles describen una situación crítica. La especie está declarada oficialmente en peligro de extinción en España desde 2023. Además, los estudios de viabilidad citados por organizaciones científicas y conservacionistas han advertido de una probabilidad de extinción muy elevada en los próximos 20 años si no se activan planes de recuperación adecuados.
El proyecto avícola y la presión sobre una ZEPA
Las cinco granjas previstas en Maranchón se ubicarían dentro de un entorno protegido por su valor para las aves. Esa condición convierte el proyecto en un caso especialmente delicado, porque las Zonas de Especial Protección para las Aves tienen como objetivo conservar hábitats relevantes para especies vulnerables, amenazadas o de interés comunitario.
La Plataforma para la Defensa del Valle y Hoces del Mesa ha denunciado que el proyecto entra en contradicción con la filosofía del futuro plan de recuperación de la alondra ricotí en Castilla-La Mancha. Ese plan inició su trámite en el gobierno regional y busca responder al declive de una especie que necesita territorios amplios, conectados y con baja perturbación.
La controversia también recuerda que las granjas avícolas industriales pueden generar debates ambientales complejos cuando su ubicación coincide con ecosistemas vulnerables. En este caso, el centro de la discusión no es solo la producción de carne o huevos, sino la compatibilidad entre una instalación intensiva y la protección de una de las últimas poblaciones europeas de la alondra ricotí.
Fragmentación, pérdida de hábitat y riesgo acumulado
La alondra ricotí no depende de cualquier paisaje rural. Necesita espacios abiertos, vegetación baja y condiciones de tranquilidad que permitan su comportamiento reproductivo. Por eso, la fragmentación del hábitat puede ser tan dañina como la pérdida directa de superficie. Cuando una población queda aislada, disminuyen sus posibilidades de reproducción, intercambio genético y recuperación natural.
Las amenazas que enfrenta la especie incluyen la transformación de estepas en cultivos, las repoblaciones forestales, el abandono del pastoreo extensivo de ovino, la expansión de infraestructuras energéticas, los proyectos mineros, las roturaciones ilegales y la instalación de macrogranjas. En conjunto, estas presiones reducen los territorios disponibles y empujan a las poblaciones hacia núcleos cada vez más pequeños.
El debate conecta con una preocupación más amplia: la pérdida de biodiversidad en paisajes agrarios no siempre ocurre de forma brusca, sino mediante una suma de decisiones territoriales que, por separado, pueden parecer manejables, pero que acumuladas deterioran la capacidad de supervivencia de especies sensibles.
España como último refugio europeo
España tiene una responsabilidad particular porque es el último enclave europeo donde la alondra ricotí mantiene poblaciones significativas. Los censos recientes han mostrado que los ejemplares se concentran principalmente en Aragón, Castilla y León y Castilla-La Mancha, con una distribución muy localizada en pocas provincias.
Ese patrón aumenta la vulnerabilidad de la especie. Cuando una población depende de pocos territorios, cualquier intervención en áreas críticas puede tener consecuencias desproporcionadas. Guadalajara aparece dentro de ese mapa como una provincia relevante, lo que explica la preocupación por el proyecto planteado en Maranchón.
La situación se asemeja a otros conflictos de conservación en los que especies locales, polinizadores o aves dependen de hábitats específicos. En España, la incorporación de especies autóctonas a listas de amenaza ha reforzado el debate sobre cómo producir, urbanizar o instalar infraestructuras sin empujar al límite a poblaciones ya debilitadas.
Producción agropecuaria y conservación territorial
El caso de Maranchón no plantea una discusión simple entre actividad económica y naturaleza. La producción avícola forma parte del sistema alimentario y puede tener relevancia económica para los territorios rurales. Sin embargo, su localización, escala y evaluación ambiental resultan determinantes cuando se proyecta dentro o cerca de áreas protegidas.
La clave está en la coherencia entre los planes de recuperación de especies amenazadas y las autorizaciones de nuevos proyectos. Si una administración reconoce que una especie necesita protección urgente, pero al mismo tiempo permite intervenciones en zonas críticas para esa misma especie, la política de conservación pierde eficacia práctica.
La alondra ricotí se ha convertido así en un símbolo de un problema mayor: cómo ordenar el territorio rural cuando coinciden necesidades productivas, intereses empresariales, protección ambiental y obligaciones legales sobre especies en peligro. En Maranchón, esa tensión se expresa en un ave pequeña, discreta y difícil de observar, pero decisiva para medir la salud de las estepas ibéricas.
Referencias
El Periódico. Polémica por un proyecto de granjas avícolas en una de las últimas áreas de la alondra ricotí. 12 de mayo de 2026. https://www.elperiodico.com/es/medio-ambiente/20260512/polemica-proyecto-granjas-avicolas-ultimas-130127026
