Ensayos de campo en India, liderados por la Universidad de Cambridge junto a Tilda y agricultores de arroz basmati, mostraron aumentos de rendimiento de entre 5% y 15%
Redactor: Javier Morales O.
Editor: Eduardo Schmitz
Ensayos realizados en campos arroceros del norte de India muestran que los biofertilizantes elaborados con hongos naturales del suelo pueden mejorar el crecimiento del arroz basmati y aumentar el rendimiento cuando se combinan con fertilizantes sintéticos. Los resultados, liderados por investigadores de la Universidad de Cambridge en alianza con la marca británica de arroz Tilda y productores basmati de India, apuntan a una ruta práctica para reducir la dependencia de insumos químicos sin sacrificar productividad.
El trabajo se desarrolló bajo condiciones reales de cultivo, no solo en laboratorio. Esa diferencia es importante porque permite observar cómo responden las plantas de arroz, los suelos y los agricultores ante una tecnología biológica aplicada en fincas comerciales. Los biofertilizantes evaluados contienen hongos micorrízicos arbusculares, microorganismos beneficiosos capaces de vivir dentro de las raíces y ampliar la capacidad de la planta para explorar el suelo y obtener nutrientes.
Hongos micorrízicos que trabajan desde la raíz
Los hongos micorrízicos arbusculares establecen una relación directa con las raíces de las plantas. Al colonizar el sistema radicular, extienden la zona de absorción y ayudan a captar nutrientes que la planta no siempre logra aprovechar por sí sola. En el caso del arroz basmati evaluado en India, esa interacción se tradujo en mayor desarrollo de raíces, mejor vigor del cultivo y aumentos de rendimiento.
Los resultados difundidos por Tilda indican que el arroz basmati cultivado con fertilizantes sintéticos y biofertilizantes obtuvo incrementos de entre 5% y 15% frente a parcelas manejadas solo con fertilizantes sintéticos. La doctora Emily Servante, investigadora del Crop Science Centre de la Universidad de Cambridge y científica principal del ensayo, destacó que todos los agricultores participantes observaron mayor rendimiento en los campos donde aplicaron biofertilizantes basados en micorrizas.
El uso de hongos como biofertilizantes forma parte de una tendencia agrícola más amplia. Estos productos buscan mejorar la nutrición de los cultivos mediante microorganismos, aunque también requieren evaluación técnica para evitar aplicaciones indiscriminadas. En esa línea, el debate sobre hongos aplicados al suelo como biofertilizantes muestra que el potencial agronómico debe ir acompañado de control, adaptación local y seguimiento ambiental.
Un ensayo vinculado al manejo del agua
Los ensayos se realizaron en fincas de arroz del norte de India que utilizan una técnica de riego conocida como humedecimiento y secado alternado, desarrollada por el Instituto Internacional de Investigación del Arroz. A diferencia del sistema tradicional de arrozales permanentemente inundados, esta práctica permite que el suelo se seque de forma intermitente antes de volver a inundarse.
La técnica usa un tubo simple insertado en el suelo para determinar el momento adecuado de reanudar el riego. Este manejo reduce el uso de agua y cambia las condiciones del suelo. Para los hongos micorrízicos arbusculares, los suelos más aireados y menos saturados pueden resultar favorables, lo que explicaría parte de su desempeño dentro de sistemas arroceros más sostenibles.
La relación entre arroz, fertilización y emisiones ya se ha convertido en un eje de investigación agrícola. Trabajos recientes sobre arroz con menos fertilizantes han señalado que mejorar la eficiencia del uso de nutrientes puede reducir pérdidas, disminuir impactos ambientales y mantener el rendimiento si se aplican tecnologías adecuadas.
Menos dependencia de fertilizantes sintéticos
El objetivo inmediato no es reemplazar de golpe los fertilizantes sintéticos, sino evaluar si los biofertilizantes pueden permitir una reducción gradual y segura de su uso. La Universidad de Cambridge y Tilda plantean ahora ampliar las pruebas para estudiar cómo se comportan los rendimientos cuando baja la dosis de fertilizantes químicos en sistemas que incorporan hongos micorrízicos.
La escala potencial es relevante. Tilda cuenta con más de 4.000 agricultores dentro de su red, y su programa de sostenibilidad de arroz basmati reúne 3.840 fincas. Esa estructura permitirá probar si los beneficios observados en los primeros ensayos pueden sostenerse en una red productiva más amplia.
El tema tiene una dimensión económica directa para los agricultores. Los fertilizantes son esenciales para la agricultura moderna, pero su producción demanda mucha energía y depende en gran medida del gas natural. Las tensiones geopolíticas, los precios de la energía y los problemas en las cadenas de suministro han demostrado que la dependencia de estos insumos puede elevar costos y vulnerabilidad productiva.
En arroz, la búsqueda de soluciones microbianas no se limita a los hongos. Investigaciones sobre bacterias del suelo capaces de reducir fertilizantes nitrogenados en arroz también apuntan a una agricultura donde los microorganismos ayudan a mejorar la nutrición vegetal y a disminuir el peso de los insumos sintéticos.
Emisiones agrícolas bajo la lupa
El cultivo de arroz tiene una relación compleja con las emisiones de gases de efecto invernadero. Los arrozales inundados emiten grandes cantidades de metano, mientras que el uso de fertilizantes sintéticos puede favorecer emisiones de óxido nitroso, otro gas de alto impacto climático. La fuente original señala que los fertilizantes sintéticos usados en agricultura generan emisiones de óxido nitroso y que este gas representa el 12% de todas las emisiones agrícolas.
Tilda ya había observado que la adopción del humedecimiento y secado alternado puede reducir las emisiones de metano alrededor de 45%. El menor uso de agua de riego también reduce emisiones relacionadas con energía en aproximadamente 25%. Sin embargo, las condiciones periódicamente más secas pueden estimular procesos microbianos del suelo que liberan óxido nitroso, compensando hasta 10% o 15% del ahorro de metano.
En ese punto aparece la importancia de los hongos micorrízicos. Si estos biofertilizantes logran mejorar la eficiencia nutricional del arroz y permiten reducir fertilizantes sintéticos sin afectar el rendimiento, podrían contribuir a equilibrar productividad, costos y emisiones. La transición hacia bioinsumos agrícolas responde precisamente a esa necesidad: usar microorganismos beneficiosos para estimular el crecimiento vegetal, mejorar la absorción de nutrientes y reducir presiones ambientales.
Una tecnología prometedora, todavía en evaluación
Los resultados son alentadores, pero corresponden a una etapa temprana. La propia doctora Servante señaló que el siguiente paso consiste en comprender cómo esta tecnología puede traducirse en menor uso de fertilizantes y menores emisiones a escala, manteniendo soluciones prácticas y sostenibles para los agricultores.
El desafío será confirmar si el aumento de rendimiento se mantiene en diferentes tipos de suelo, condiciones climáticas, manejos de agua y dosis de fertilización. También será necesario evaluar la estabilidad de los biofertilizantes, su costo, su disponibilidad comercial y su compatibilidad con las prácticas reales de los productores de arroz basmati.
Para India, donde el arroz basmati tiene peso económico, cultural y exportador, una herramienta que aumente rendimiento y reduzca insumos puede tener valor estratégico. Para la agricultura global, el ensayo refuerza una idea cada vez más clara: los microorganismos del suelo no son solo parte invisible del ecosistema, sino aliados potenciales para producir más con menos dependencia de fertilizantes sintéticos.
Referencias
Phys.org. Naturally occurring soil fungi could boost rice yields while reducing reliance on synthetic fertilizers. Publicado el 20 de mayo de 2026. https://phys.org/news/2026-05-naturally-soil-fungi-boost-rice.html
