El proyecto busca reducir a futuro la presión sobre poblaciones silvestres amenazadas, aunque el costo de producción sigue siendo más alto que el de las anguilas capturadas en la naturaleza
Redactor: Javier Morales O.
Editor: Karem Díaz S.
Japón comenzará a vender anguilas criadas completamente en cautiverio en tiendas del país, en una operación presentada como un primer paso comercial de alcance mundial. La medida puede abrir una nueva etapa para la acuicultura de una especie muy apreciada en la gastronomía japonesa, pero también presionada por la pesca, la degradación de hábitats y otros factores vinculados a la actividad humana.
Las anguilas son un alimento popular en Japón y en otras zonas de Asia. En el mercado japonés, la anguila, conocida como unagi, se consume tradicionalmente asada a la parrilla y cubierta con una salsa dulce y espesa. Esa demanda ha sostenido durante años una cadena de pesca, cría y comercialización que depende en buena medida de ejemplares capturados en etapas tempranas de vida.
Una especie difícil de criar desde el huevo
La reproducción de anguilas en cautiverio ha sido uno de los grandes desafíos de la acuicultura. A diferencia de otras especies cultivadas, las anguilas han mostrado una fuerte resistencia a reproducirse en condiciones controladas sin intervención técnica. Investigadores japoneses lograron criar anguilas japonesas a partir de huevos en laboratorio en 2010, pero el costo inicial era demasiado alto para pensar en una llegada real al mercado.
Desde entonces, el trabajo se concentró en reducir el costo de producción de las angulas nacidas en cautiverio. Yasutaka Okamoto, funcionario de la agencia pesquera japonesa encargado de la promoción de la acuicultura, explicó que el costo por una anguila bebé bajó de más de un millón de yenes en las primeras etapas del proyecto a unos 1.800 yenes, equivalentes a unos 11 dólares.
La reducción es importante, aunque el precio todavía sigue siendo entre tres y cuatro veces más alto que el de una anguila bebé silvestre. Aun así, las autoridades japonesas consideran que llegó el momento de probar la reacción del mercado. El avance se suma a otros debates sobre cómo la acuicultura puede beneficiar al medio ambiente cuando se aplica con criterios de conservación, restauración o reducción de presión sobre poblaciones silvestres.
Venta inicial en Tokio y tiendas en línea
La primera venta comercial se realizará con anguilas kabayaki elaboradas a partir de ejemplares completamente criados en cautiverio. El producto estará disponible desde el 29 de mayo en una tienda departamental de Tokio y en otros puntos de venta, incluidas tiendas en línea dentro de Japón.
La empresa Yamada Suisan, dedicada a la cría de anguilas y responsable de la venta, calificó la operación como un paso muy significativo hacia la futura comercialización de anguila totalmente cultivada. Dos anguilas kabayaki se venderán por unos 9.000 yenes, alrededor de 57 dólares, un precio comparable al de productos alimentarios de alta gama.
La entrada al mercado no significa todavía una sustitución masiva de la pesca silvestre. El proyecto funciona más bien como una prueba comercial para medir aceptación, ajustar costos y observar si el consumidor japonés está dispuesto a pagar por un producto cultivado íntegramente bajo control técnico.
Presión sobre poblaciones silvestres
Las poblaciones de anguilas disminuyen en distintas regiones del mundo. Entre los factores señalados por científicos figuran la contaminación de cursos de agua, la destrucción de humedales, las represas hidroeléctricas y la pesca. La anguila japonesa y la anguila americana figuran como especies en peligro dentro de la clasificación de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, mientras que la anguila europea está considerada en peligro crítico.
La presión comercial sobre especies acuáticas vulnerables plantea una pregunta central para la producción de alimentos: cómo abastecer mercados con fuerte demanda sin profundizar el deterioro de las poblaciones naturales. En ese punto, la acuicultura puede ser parte de la respuesta, aunque no de forma automática. Su impacto depende del origen de los animales, el alimento utilizado, las condiciones de cría, el manejo sanitario y la relación con los ecosistemas.
La discusión se conecta con la necesidad de producir más alimentos acuáticos sin aumentar la sobrepesca. En análisis recientes sobre si existen suficientes peces para alimentar al mundo de forma sostenible, una de las líneas de trabajo ha sido diversificar la oferta mediante productos cultivados, alternativas vegetales y sistemas que alivien la presión sobre la pesca convencional.
Gobierno, universidades y sector privado
El proyecto japonés reunió a investigadores gubernamentales, universidades y empresas privadas. Esa combinación fue necesaria porque la reproducción completa de anguilas exige avances técnicos acumulados, infraestructura especializada y una estrategia de mercado capaz de sostener costos todavía elevados.
El caso también muestra cómo la mejora genética, la reproducción controlada y la innovación en alimentación pueden modificar el futuro de la producción acuícola. La experiencia acumulada en otras especies, como la cría selectiva aplicada a la acuicultura sostenible, ha demostrado que la productividad puede mejorar cuando los programas de cultivo combinan selección, nutrición y reducción de impactos ambientales.
En el caso de la anguila japonesa, el principal reto sigue siendo económico. El costo de producir ejemplares desde huevos en laboratorio debe bajar aún más para competir con la captura de juveniles silvestres. Pero el salto comercial indica que la tecnología dejó de ser solo experimental y empieza a probarse frente al consumidor.
La alimentación acuícola también entra en el debate
La sostenibilidad de la acuicultura no depende únicamente de criar animales en cautiverio. También importa qué comen esos animales y de dónde provienen los ingredientes usados en sus dietas. En muchas especies cultivadas, la dependencia de harina de pescado procedente de capturas silvestres ha sido señalada como un problema ambiental y económico.
Por eso ganan espacio investigaciones sobre fuentes alternativas de proteína. Estudios sobre proteína microbiana para alimentación acuícola han mostrado que los residuos del procesamiento de soja pueden convertirse en un ingrediente útil para reducir la dependencia de harina de pescado en determinadas especies de cultivo.
En la anguila, el desafío comercial y biológico es particular, pero la lógica general es similar: si la cría controlada logra escalar con costos aceptables, buena sanidad y menor presión sobre poblaciones silvestres, puede convertirse en una herramienta para equilibrar tradición gastronómica, comercio y conservación.
Un primer paso, no una solución completa
La venta de anguilas criadas completamente en cautiverio representa un hito para Japón, pero aún no resuelve por sí sola la situación de las poblaciones silvestres. El precio sigue siendo alto, la escala inicial es limitada y la demanda japonesa de unagi continúa siendo fuerte.
El valor del anuncio está en abrir una vía concreta para reducir, en el futuro, la dependencia de juveniles capturados en la naturaleza. Si la tecnología logra abaratarse y expandirse, el cultivo completo de anguilas podría transformar una cadena productiva que durante décadas ha dependido de una especie difícil de reproducir y cada vez más vulnerable.
Fuentes
Phys.org. Japan to sell eels bred in captivity in ‘world first’. Publicado el 20 de mayo de 2026.
