La OIV alerta sobre los desafíos de producción mientras el sector busca adaptarse
Redacción Mundo Agropecuario
La Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV) ha publicado sus primeras estimaciones para la campaña vitivinícola 2025/26, y aunque los datos muestran una ligera recuperación respecto al complicado 2024, la producción global sigue muy por debajo de los niveles históricos. El informe, destacado inicialmente por OK Diario, confirma que el impacto del clima inestable continúa siendo determinante en los viñedos del mundo, dejando como resultado la segunda peor cosecha de los últimos cinco años.
Según la OIV, la producción mundial oscilará entre 228 y 235 millones de hectolitros, con una previsión media de 232 millones. Esta cifra, aunque superior a la del año anterior, refleja una tendencia preocupante: los vaivenes climáticos están afectando de manera sostenida a la viticultura global, presionando tanto a productores como a mercados.
Un 2024 marcado por extremos climáticos
El año 2024 fue especialmente difícil para las regiones vitivinícolas debido a una combinación de heladas tardías, olas de calor, tormentas intensas y períodos de sequía prolongada. Este conjunto de eventos extremos redujo drásticamente el rendimiento de los viñedos en países tradicionalmente fuertes como Francia, Italia y España, que son responsables de buena parte del vino producido a nivel mundial.
Las lluvias irregulares y los episodios de frío inesperado afectaron el ciclo vegetativo de las uvas, reduciendo su sanidad y mermando la cantidad de racimos. Para muchos viticultores, fue una campaña que evidenció la necesidad de replantear estrategias de manejo agrícola ante escenarios climáticos cada vez más impredecibles.
Aunque la campaña 2025/26 muestra indicios de recuperación, los niveles siguen lejos de las cifras promedio anteriores a 2020, cuando la producción mundial solía situarse en torno a los 260 millones de hectolitros.
Diferencias regionales: quiénes pierden y quiénes se mantienen
Aunque el clima ha afectado a gran parte del planeta, su impacto varía notablemente según la región. En Europa occidental —especialmente en el Mediterráneo— las condiciones adversas han persistido, debilitando la productividad de los viñedos tradicionales.
Por otro lado, algunas regiones de América del Sur, como Chile y Argentina, han logrado mantener niveles más estables, aunque también han registrado episodios de heladas y calor extremo. En Estados Unidos, la producción podría mostrar un ligero repunte, pero continua bajo la amenaza de incendios forestales y variaciones bruscas de temperatura.
En conjunto, el mapa vitivinícola mundial refleja un escenario desigual, donde cada región adapta sus métodos según las presiones climáticas locales.
El desafío de adaptar la viticultura al cambio climático
El informe de la OIV subraya que el sector vitivinícola está experimentando transformaciones aceleradas. Las bodegas y viticultores están invirtiendo en:
- Nuevas técnicas de riego y manejo de suelo para conservar humedad.
- Variedades más resistentes al calor y a la sequía.
- Tecnología de precisión, como sensores y monitoreo satelital.
- Prácticas regenerativas para mejorar la salud del viñedo.
El objetivo no es solo mantener la productividad, sino asegurar la calidad del vino, un aspecto directamente relacionado con el clima, el suelo y el manejo agrícola.
La OIV advierte que el retraso en la adaptación podría agravar las pérdidas económicas y poner en riesgo la sostenibilidad de miles de pequeñas bodegas familiares.
¿Qué significa para los consumidores?
Una menor disponibilidad de vino a nivel global podría traducirse en aumentos de precios en ciertos segmentos, especialmente en vinos de alta gama o procedentes de regiones muy afectadas. Además, la variabilidad climática puede generar diferencias notables entre añadas, algo que los enólogos ya están aprendiendo a gestionar para mantener estándares de calidad.
Los consumidores podrían ver una mayor presencia de vinos de regiones emergentes, así como un incremento en la oferta de variedades adaptadas al calor, que están ganando terreno en mercados internacionales.
Mirando hacia el futuro
Aunque la previsión de 232 millones de hectolitros no es la peor cifra reciente, sí confirma una tendencia global donde el clima está redefiniendo la producción vitícola. La campaña 2025/26 será recordada como un punto de inflexión, donde la recuperación fue insuficiente para compensar los impactos acumulados de los últimos años.
El sector vitivinícola enfrenta el reto de acelerar la innovación y fortalecer la resiliencia de sus cultivos. El vino es parte esencial de la cultura gastronómica global, y su futuro depende de la capacidad de adaptación de viticultores, científicos y responsables de políticas agrícolas.
Referencias
OK Diario – Reportaje sobre las estimaciones de producción mundial de vino para la campaña 2025/26 publicadas por la OIV.
Referencias internas y notas informativas mencionadas en el artículo original de OK Diario.
