Bunge expandió la producción de camelina, colza y cártamo en más de 1.000 lotes distribuidos en ocho provincias argentinas
Redactor: Santiago Duarte
Editor: Eduardo Schmitz
La empresa Bunge alcanzó las 90.000 hectáreas sembradas con camelina, colza y cártamo en Argentina, una expansión que le permitió triplicar la producción vinculada a estos cultivos respecto a la campaña anterior. El crecimiento se desarrolló en más de 1.000 lotes distribuidos en ocho provincias del país dentro de su programa de agricultura regenerativa orientado a materias primas para biocombustibles.
La compañía viene impulsando estos cultivos como parte de una estrategia vinculada a combustibles sostenibles y reducción de emisiones en cadenas energéticas internacionales. El desarrollo productivo permitió ampliar la superficie agrícola destinada a oleaginosas alternativas utilizadas para producir biocombustibles de segunda generación.
Cómo se expandieron los supercultivos en Argentina
El crecimiento de la superficie sembrada estuvo impulsado principalmente por la incorporación de camelina, colza y cártamo en distintas regiones productivas argentinas. Bunge logró extender el programa a más de 1.000 lotes agrícolas distribuidos en ocho provincias, ampliando considerablemente la escala alcanzada durante campañas anteriores.
La empresa explicó que estos cultivos se integran a esquemas de rotación agrícola y permiten generar materias primas destinadas a nuevos mercados energéticos, especialmente vinculados con combustibles sostenibles para aviación y otras industrias.
La camelina se convirtió en uno de los cultivos con mayor expansión dentro del programa debido al interés internacional por su aceite vegetal y su utilización en procesos industriales orientados a energías renovables.
El vínculo con los biocombustibles sostenibles
Parte de la producción obtenida por Bunge tiene como destino mercados europeos relacionados con biocombustibles de segunda generación. La compañía trabaja sobre cadenas de suministro que buscan reducir emisiones mediante materias primas agrícolas específicas.
La expansión de estos cultivos también forma parte de estrategias empresariales relacionadas con agricultura regenerativa, una modalidad que intenta combinar producción agrícola con prácticas de manejo orientadas a sostenibilidad y eficiencia en el uso de recursos.
El crecimiento de la superficie sembrada permitió además incrementar la disponibilidad de aceites vegetales alternativos utilizados por industrias energéticas internacionales.
Qué representa este crecimiento para el agro argentino
La expansión de camelina, colza y cártamo muestra cómo ciertos cultivos alternativos comienzan a ganar mayor espacio dentro de la agricultura argentina, especialmente en esquemas asociados a energías renovables y biocombustibles.
Las 90.000 hectáreas alcanzadas por Bunge representan uno de los desarrollos más importantes registrados recientemente en Argentina para este tipo de cultivos destinados a cadenas energéticas sostenibles.
El programa también consolidó una red agrícola distribuida en múltiples regiones del país, integrando productores y sistemas de rotación enfocados en abastecer una demanda internacional creciente de materias primas para combustibles sostenibles.
Referencias
