El país alcanzó 60,297 toneladas en 2025, se mantiene entre los principales productores mundiales y Agricultura impulsa acciones para reducir riesgos sobre los polinizadores
Redactor: Javier Morales O.
Editor: Karem Díaz S.
México cerró 2025 con una producción nacional de miel de 60,297 toneladas, una cifra que confirma el peso de la apicultura dentro del campo mexicano y coloca al país en el décimo lugar mundial entre 115 naciones productoras. El dato fue difundido por la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural en el marco del Día Mundial de las Abejas, una fecha que volvió a poner en primer plano la relación directa entre producción alimentaria, conservación de polinizadores y economía rural.
El volumen alcanzado en 2025 representa un crecimiento de 5% frente a las 57,430 toneladas registradas en 2024. La comparación con años anteriores también muestra una recuperación sostenida: en 2020 se extrajeron 54,122 toneladas, de acuerdo con la Dirección General del Servicio de Información Agroalimentaria y Pesquera. En cinco años, el avance fue de casi 6 mil toneladas, un resultado relevante para una actividad que involucra a más de 47 mil productores en todo el territorio nacional.
La apicultura mexicana gana peso dentro del campo
La miel mexicana no es solo un producto alimentario. Detrás de cada tonelada existe una red de productores, colmenas, territorios florales y cadenas de comercialización que conectan a comunidades rurales con mercados nacionales e internacionales. La Secretaría de Agricultura destacó que la actividad apícola sostiene una diversidad de productos derivados de la colmena, entre ellos polen, jalea real, propóleo, veneno de aguijón y cera de abejas.
Estos productos tienen aplicaciones en industrias como la alimentaria, cosmética y ecológica, lo que amplía el valor económico de la apicultura más allá de la venta directa de miel. En ese contexto, el fortalecimiento del sector depende tanto de la productividad de las colmenas como de la salud de los ecosistemas donde trabajan los polinizadores. La relación entre abejas silvestres y producción de alimentos vuelve a mostrar que la polinización no es un servicio secundario, sino una base silenciosa de la agricultura.
Un país con amplia diversidad de abejas
El Atlas Nacional de las Abejas y Derivados Apícolas del INEGI registra 45 tipos de abejas productoras de miel en México. Esa diversidad forma parte del patrimonio productivo y ambiental del país, pero también exige políticas específicas de conservación, capacitación y manejo sanitario. No todas las regiones enfrentan los mismos riesgos ni cuentan con las mismas condiciones florales, por lo que la protección de las abejas requiere acciones adaptadas al territorio.
La importancia de los polinizadores en México no se limita a la miel. En distintas regiones, su disminución puede afectar cultivos, biodiversidad y actividades agrícolas dependientes de la reproducción de plantas. La reciente preocupación por la pérdida de polinizadores en México confirma que la apicultura debe observarse como parte de una red más amplia de seguridad alimentaria, conservación y economía rural.
Escuelas de Campo para mejorar el manejo apícola
Entre las acciones impulsadas por Agricultura se encuentran las Escuelas de Campo, conocidas como ECAs, que funcionan como espacios de capacitación para productores. A través de estas herramientas se promueven prácticas agroecológicas, monitoreo preventivo de plagas y enfermedades, así como tecnologías orientadas a mejorar la obtención de miel y otros productos apícolas.
Este enfoque busca que los apicultores puedan responder de forma temprana a problemas sanitarios, ambientales o productivos. En una actividad tan sensible a la disponibilidad de flores, al clima y al uso de sustancias agrícolas en zonas cercanas, la capacitación técnica se convierte en un elemento clave para sostener la producción sin comprometer la salud de las colonias.
Plaguicidas, intoxicaciones y coexistencia productiva
Uno de los puntos centrales de la estrategia oficial es la campaña para fomentar la coexistencia entre agricultura y apicultura mediante el buen uso de plaguicidas. La iniciativa se desarrolla en coordinación con la Agencia Alemana de Cooperación al Desarrollo, GIZ, dentro del proyecto POLILAC, con el objetivo de proteger a los insectos polinizadores.
Las oficinas de representación de Chiapas y Quintana Roo ya pusieron en marcha medidas orientadas a reducir los casos de intoxicación en abejas. En paralelo, Agricultura trabaja con la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales, Semarnat, en un protocolo de prevención que busca convertirse en guía nacional para evitar afectaciones a los polinizadores, incluida la abeja Apis mellifera.
La preocupación no es menor. Diversos estudios han señalado que el uso inadecuado de pesticidas puede afectar la supervivencia, reproducción y comportamiento de distintas especies de abejas. Por eso, herramientas como las zonas de amortiguamiento para polinizadores y el manejo responsable de aplicaciones agrícolas se vuelven cada vez más importantes para evitar conflictos entre producción de cultivos y actividad apícola.
Senasica y sanidad de las colonias
Las campañas zoosanitarias del Servicio Nacional de Sanidad, Inocuidad y Calidad Agroalimentaria, Senasica, complementan las acciones de prevención al atender plagas y enfermedades que amenazan la supervivencia de las colonias. La sanidad apícola es una condición indispensable para mantener la producción de miel, pero también para preservar el papel de las abejas como polinizadoras.
En los sistemas productivos actuales, la salud de las colmenas puede verse afectada por enfermedades, parásitos, intoxicaciones, estrés ambiental y pérdida de recursos florales. De allí que la protección de las abejas no pueda depender de una sola medida. Requiere vigilancia sanitaria, capacitación, coordinación institucional y una relación más ordenada entre agricultores y apicultores.
El llamado internacional por el Día Mundial de las Abejas
La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura conmemoró este año el Día Mundial de las Abejas bajo el lema “Juntos con las abejas, por las personas y el planeta. Una asociación que nos sostiene a todos”. El mensaje busca recordar que las abejas no solo producen miel, sino que sostienen procesos esenciales para la alimentación, la biodiversidad y la vida rural.
La FAO llamó también a la población urbana a contribuir con acciones concretas, como crear jardines, balcones y terrazas amigables con los polinizadores, además de apoyar a los apicultores locales mediante la compra de productos derivados de la colmena. Estas medidas, aunque parezcan pequeñas, ayudan a construir entornos más favorables para insectos que dependen de flores, refugios y menor exposición a riesgos químicos.
El crecimiento de la producción mexicana de miel en 2025 muestra una señal positiva para el sector, pero también deja una advertencia clara: la productividad apícola solo será sostenible si avanza junto con la protección de las abejas. En ese equilibrio se juega parte del futuro de la apicultura mexicana, de sus productores y de los ecosistemas que hacen posible la polinización.
Referencias
Infobae. Producción de miel en México superó las 60 mil toneladas en 2025: Agricultura impulsa acciones para preservar a las abejas. Publicado el 20 de mayo de 2026. https://www.infobae.com/mexico/2026/05/20/produccion-de-miel-en-mexico-supero-las-60-mil-toneladas-en-2025-agricultura-impulsa-acciones-para-preservar-a-las-abejas/
