Por cada semana de calor por encima de los 35 grados, los productores españoles de patata pierden 10.000 kg por hectárea


En la región española de la patata, situada en la cuenca del río Lima, las previsiones de cosecha distan mucho de ser halagüeñas


Las olas de calor que se han observado en España durante este verano han afectado significativamente a la producción del cultivo. Se espera que la cosecha de patata baje, y la variedad que es especialmente demandada por la industria ha rendido un poco, escribe el portal www.campogalego.es.

“Este es un año muy difícil por las altas temperaturas y poca agua para riego, lo que dificulta la campaña y se espera una baja en los rendimientos”, dijo Amador Díaz Peñín, agricultor y presidente de la Asociación Regional de Productores de Papa.

Estimaciones del Instituto de Desarrollo Económico de Orense (Inorde), provincia también dedicada a la producción de papa en la Cuenca Lima, confirman una caída en los rendimientos.

“Cada semana cuando la temperatura superaba los 35 grados, se perdían unos 10.000 kg de producto por hectárea”, calculó Servando Álvarez, director del Centro de Desarrollo Agropecuario Inorde.

“Cuando una planta de patata se expone a temperaturas superiores a los 30 grados, el ciclo vegetativo se ralentiza y no se reanuda hasta que baja esa temperatura. Así, al calor de casi 20 días consecutivos a esas temperaturas, las plantas solo conservaron la rama verde, pero no sacaron tubérculos, y se quedaron pequeños”, explica Álvarez.

En los últimos años, los productores de patata han cambiado de la variedad Kennebec a la variedad Agria, utilizada principalmente para patatas fritas. En condiciones de calor y sequía, el Agria de raza holandesa ha sufrido mucho más que el Kennebeck, y es probable que los rendimientos de Agria estén por debajo de los 35.000 kg por hectárea en lugar de los 50.000 esperados, estimó Álvarez.

Mientras tanto, según Kennebeck, aunque la variedad se cultiva en áreas más pequeñas, los rendimientos se mantienen normales y son similares a los de otros años.

Además de las altas temperaturas, la actual campaña de patata en España está marcada por un aumento de los costes de producción. Así, los abonos, que la temporada pasada costaban unos 30 céntimos el kilo, han llegado este año a 1 euro.

“En esta campaña los costos de producción han aumentado cerca de un 40%, tanto de insumos como de fertilizante o combustible”, dijo Amador Díaz, productor de papa.

Ahora, antes de la campaña de cosecha y comercialización, los productores esperan que se logren precios adecuados. “Veamos si los precios compensan la inversión”, dice Díaz. Recordó que cada céntimo de euro que se suma a la venta de patatas es muy importante, ya que esas mínimas fluctuaciones determinan si el cultivo será económicamente sostenible.

Los agricultores de la región Lima esperan la prometida mejora en el sistema de riego, que agregará 4.000 hectáreas para la producción agrícola y diversificará la rotación de cultivos.

(Fuente: www.campogalego.es.



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