Cultivos trampa para controlar los chinches que afectan a los avellanos en el Camp de Tarragona


Estos insectos hacen que las avellanas caigan antes de tiempo, las deforman y provocan la aparición de manchas blancas en el grano, algo que, según el año y la localidad, puede comportar pérdidas de hasta el 30%

Garbanzo, sorgo o esparceta son algunas de las especies que se siembran cerca de las plantaciones con el objetivo de atraer a los chinches, para que así, se queden y no lleguen a los avellanos

Los primeros resultados apuntan que puede ser una buena estrategia para combatir la plaga, a la cual no es fácil hacerle frente por la falta de productos fitosanitarios permitidos y el movimiento y la dispersión de los insectos



Constantí, 29 de agosto de 2022.

Dos de los chinches que afectan el grano de la avellana son Palomena prasina y Nezara viridula, conocidos con el mismo nombre de chinche verde. Son insectos chupadores que pican el fruto y, si lo hacen en los primeros estadios de desarrollo, provocan su caída prematura o avellanas deformadas; si lo hacen en los últimos estadios, provocan afecciones como, por ejemplo, manchas blancas en el grano. Esto provoca pérdidas en la cosecha que pueden llegar a ser del 30% según el año, la finca y la variedad, y también repercute en la calidad de la avellana. La falta de productos fitosanitarios permitidos para combatir la plaga y el movimiento y la dispersión de los chinches, dificultan encontrar una solución. Desde el año pasado, investigadores del Instituto de Investigación y Tecnología Agroalimentarias (IRTA) Mas Bové (El Morell, Tarragona) evalúan la eficacia de sembrar, cerca de las plantaciones de avellano, cultivos trampa para estos insectos, como el garbanzo, la esparceta o el sorgo. El objetivo es que sean suficientemente atrayentes como para que los chinches se queden para alimentarse, refugiarse o aparearse, y no vayan a los avellanos. «Así, no haría falta tratar los árboles, sino estos cultivos trampa», apunta Mercè Rovira, investigadora del programa Fruticultura del IRTA.

Los cultivos trampa se han sembrado en la finca experimental del IRTA Mas Bové y en cinco fincas comerciales de avellano del Camp de Tarragona. El estudio de la presencia de los chinches se lleva a cabo desde el mes de mayo, que es cuando salen de la hibernación, hasta octubre, que es cuando vuelven a hibernar. Una vez a la semana, se aspiran los cultivos trampa y se golpean las ramas de los avellanos – es lo que se conoce como frappage – para saber cuántos individuos hay en un sitio y en otro. «El año pasado encontramos ninfas en los cultivos trampa, y es una muy buena señal que nos demuestra que los cultivos trampa podrían ser una solución para controlar los chinches», explica Rovira. Sobre los resultados de este año, señala que se han encontrado ninfas y adultos en la esparceta y adultos en el sorgo. Paralelamente, «se ha iniciado un estudio para identificar qué plantes atraen más los chinches, en función de su ciclo», apunta la investigadora. Este estudio consiste en colocar los chinches (ninfas y adultos) obtenidos por frappage en las plantas de los cultivos trampa sembradas en tiestos para observar en cuales se quedan y con qué fin – alimentarse, refugiarse y/o aparearse.

El estudio de las manchas blancas en el grano de la avellana se inició con un proyecto en los años 2004-2006 del IRTA con el apoyo de la Cooperativa COSELVA que llegó a la conclusión que las ocasionaban insectos chupadores. En los últimos años se han llevado a cabo diferentes estudios con los técnicos de sanidad vegetal de los Servicios Territoriales de Tarragona del Departamento de Acción Climática, Alimentación y Agenda Rural (DACC), y técnicos de las Agrupaciones de Defensa Vegetal (ADV), que han permitido definir las dinámicas poblacionales de los insectos, reproducir el ciclo biológico en cautividad, y demostrar los efectos de los chinches sobre el fruto de la avellana, entre otros.

Comunicado de prensa