Dos cultivares de cacao amazónico muestran mayor resistencia a la escoba de bruja y mejor rendimiento


Un estudio publicado en Scientific Reports identificó clones capaces de producir más en suelos pobres y bajo presión del hongo Moniliophthora perniciosa en la Amazonía brasileña


Redactor: Javier Morales O.
Editor: Karem Díaz S.

La producción de cacao en la Amazonía brasileña podría contar con una nueva herramienta frente a una de sus enfermedades más difíciles: la escoba de bruja. Un estudio publicado en Scientific Reports identificó dos cultivares de cacao con desempeño superior en suelos pobres en minerales y bajo ataque del hongo Moniliophthora perniciosa, responsable de una enfermedad que devastó plantaciones en el sur del estado de Bahía en la década de 1990 y que todavía afecta a la industria chocolatera amazónica.

La investigación fue realizada en la Estación Experimental Frederico Afonso, de la Comisión Ejecutiva del Plan de la Lavoura Cacaueira, CEPLAC, en el estado de Rondônia. Allí se evaluaron 25 cultivares de cacao y se identificaron dos clones, EEOP 63 y EEOP 65, con mejor combinación de productividad, equilibrio nutricional y tolerancia a la escoba de bruja en condiciones climáticas amazónicas.

Una enfermedad fúngica con fuerte impacto productivo

La escoba de bruja es causada por el hongo Moniliophthora perniciosa. En ambientes cálidos, húmedos y con lluvias intensas, como los de la Amazonía, el patógeno encuentra condiciones favorables para desarrollarse. La enfermedad puede deformar brotes, afectar mazorcas, reducir la productividad y aumentar la dependencia de fungicidas si no existen materiales vegetales adaptados.

El problema no es nuevo para los productores brasileños. En los años noventa, la enfermedad golpeó con fuerza al cacao del sur de Bahía y transformó la estructura productiva de una región históricamente vinculada al cultivo. Por eso, cualquier avance en resistencia genética y manejo nutricional tiene valor estratégico para productores, investigadores y empresas chocolateras.

La búsqueda de materiales más resistentes ya forma parte de una línea amplia de investigación agrícola. En cacao, trabajos recientes sobre genética y cruzamiento para obtener plantas resistentes a enfermedades muestran que el mejoramiento vegetal sigue siendo una herramienta clave para reducir pérdidas y sostener la producción.

EEOP 63 y EEOP 65: productividad y tolerancia bajo estrés

Los clones EEOP 63 y EEOP 65 destacaron porque lograron mantener alta productividad de semillas, mejor balance nutricional y mayor tolerancia a la escoba de bruja frente a variedades más susceptibles. La producción aumentó hasta 32% en comparación con materiales con menor capacidad de respuesta bajo las mismas condiciones.

El estudio fue desarrollado por científicos de la Universidad Estatal Paulista, UNESP; la Empresa Brasileña de Investigación Agropecuaria, EMBRAPA, en Porto Velho; la Universidad Federal de Rondônia, UNIR, campus Rolim de Moura; y la Universidad Federal de Amazonas, UFAM, campus Humaitá.

Renato de Mello Prado, profesor de la Facultad de Ciencias Agrarias y Veterinarias de la UNESP en Jaboticabal y coordinador del trabajo, explicó que la estrategia más sostenible para el cacao amazónico combina mejoramiento genético y manejo nutricional. Como no es posible modificar el clima cálido y húmedo que favorece al hongo, la alternativa es plantar variedades adaptadas y fortalecerlas con una nutrición que asegure vigor y resistencia.

Nutrición equilibrada para reducir dependencia de agroquímicos

El estudio analizó el equilibrio de 17 nutrientes en muestras de suelo. Los investigadores identificaron deficiencia de boro y exceso de nitrógeno en la mayoría de las muestras. Ese punto es importante porque el balance nutricional ayuda a reducir la vulnerabilidad de las plantas frente a la escoba de bruja y permite mantener la capacidad productiva incluso bajo estrés.

Edilaine Istéfani Franklin Traspadini, investigadora posdoctoral de FAPESP, señaló que los suelos amazónicos están muy intemperizados y son naturalmente pobres en micronutrientes. En los clones evaluados, la deficiencia de boro apareció como una tendencia consistente, un dato relevante porque este micronutriente es esencial para la integridad de la pared celular y procesos reproductivos como el crecimiento del tubo polínico y el cuajado de frutos.

La nutrición balanceada también evita que la planta acumule nitrógeno no metabolizado, que puede generar compuestos aprovechables por el hongo. Esa relación entre nutrición y sanidad refuerza la importancia de manejar el suelo con precisión, una preocupación presente también en estudios sobre granos de cacao y condiciones del suelo, donde la calidad del ambiente edáfico influye directamente en la seguridad y el valor del cultivo.

Menos fungicidas y fertilizantes, pero con manejo técnico

El estudio no plantea abandonar el manejo agronómico, sino hacerlo más preciso. La combinación entre clones adaptados y fertilización equilibrada puede reducir la necesidad de fungicidas y fertilizantes, especialmente si los materiales genéticos mantienen productividad y resistencia al mismo tiempo.

El cacao enfrenta múltiples amenazas simultáneas: enfermedades fúngicas, suelos con desequilibrios minerales, aumento de temperaturas, lluvias irregulares y presión económica sobre los productores. Por eso, las soluciones deben integrar genética, nutrición, manejo del suelo y adaptación climática.

En esa misma dirección avanzan programas internacionales orientados a proteger café y cacao de sequías, plagas y enfermedades. La investigación sobre café y chocolate frente al cambio climático apunta a variedades más resilientes y con menor dependencia de insumos externos, una necesidad cada vez más urgente en cultivos tropicales.

La diversidad de clones como defensa productiva

Los investigadores subrayan que se necesitan estudios más amplios en la Amazonía para desarrollar nuevos clones que combinen tres características: eficiencia nutricional, alta productividad y resistencia a enfermedades. La diversidad clonal dentro de las fincas puede convertirse en una estrategia esencial para enfrentar los desafíos actuales del cultivo de cacao.

Plantar un solo material genético puede aumentar la vulnerabilidad si aparece una enfermedad, una sequía o un desequilibrio del suelo. En cambio, contar con diferentes clones adaptados permite distribuir riesgos y dar al productor más opciones para responder a condiciones variables.

La identificación de árboles o cultivares destacados ya ha mostrado resultados en otros países productores. En Ecuador, por ejemplo, investigaciones sobre árboles de cacao con rendimiento y tolerancia a enfermedades han reforzado el valor de seleccionar materiales superiores dentro de bancos de germoplasma y plantaciones comerciales.

Una ruta para el cacao amazónico

El avance brasileño deja una señal práctica: la resistencia a la escoba de bruja no depende de un solo rasgo aislado. La tolerancia puede estar modulada por la genética del cultivar, su capacidad productiva bajo estrés y el equilibrio nutricional que recibe en el suelo.

Para los productores amazónicos, los clones EEOP 63 y EEOP 65 representan materiales prometedores, pero también una advertencia técnica: el rendimiento sostenible no se construye solo con nuevas variedades ni solo con fertilización. Requiere integrar ambos factores en sistemas de manejo capaces de reducir pérdidas, bajar presión de agroquímicos y sostener la productividad del cacao en una región donde el clima favorece naturalmente al hongo.

Fuente(s) referenciales

Phys.org. Amazonian cocoa has a new edge: Two standout cultivars could change how growers fight witches’ broom. Publicado el 19 de mayo de 2026.



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