El cambio climático y las actividades humanas están provocando la desaparición de humedales a un ritmo alarmante.

Pero ¿podrían las plantas de tratamiento de aguas residuales ser la solución para las aves que dependen de estos hábitats cada vez más reducidos? Una nueva investigación realizada en Egipto por la Universidad e Investigación de Wageningen arroja luz sorprendente sobre el papel que estas instalaciones desempeñan en la naturaleza.
Cada otoño y primavera, millones de aves recorren miles de kilómetros entre sus zonas de reproducción en Europa y sus lugares de invernada en África. En el camino, los humedales (pantanos, estanques y lagos) sirven como lugares cruciales para descansar y alimentarse. Pero hay un problema: a nivel mundial, estos humedales están desapareciendo rápidamente. Tan solo en el último siglo, más de la mitad de ellos han desaparecido.
En Egipto, donde la sequedad del paisaje y la alta densidad de población ofrecen pocas fuentes naturales de agua, la situación es aún más crítica. Esto llevó a los científicos Khaled Noby y Marc Naguib a preguntarse: ¿podrían las plantas de tratamiento de aguas residuales (PTAR) servir como humedales alternativos?
Noby, Naguib y sus colegas estudiaron 25 plantas de tratamiento de aguas residuales a lo largo del Nilo, un corredor migratorio clave para las aves. Compararon cuatro tipos diferentes de plantas de tratamiento de aguas residuales, desde sistemas básicos con cuencas de agua abiertas hasta instalaciones de alta tecnología donde se reutiliza cada gota de agua.
Más tecnología, menos pájaros
Los resultados fueron sorprendentes. Las plantas de tratamiento más antiguas y menos avanzadas, especialmente aquellas con aguas abiertas y estanques de desbordamiento sin control, atrajeron significativamente más especies de aves que los sistemas más eficientes, donde el agua se recicla completamente y no quedan estanques.

¿La razón? Naguib explica: «Las aguas abiertas atraen a las aves. En plantas de tratamiento más sencillas, el exceso de agua suele formar pequeños estanques donde proliferan algas y pequeñas criaturas como el plancton, lo que constituye una fuente esencial de alimento para muchas especies de aves. Estas áreas también ofrecen lugares de descanso cruciales para las aves migratorias».
En cambio, en las plantas de tratamiento de aguas residuales más avanzadas —donde se reutiliza toda el agua y no se conserva agua superficial— se observaron muchas menos aves. Las únicas especies presentes fueron las típicas de entornos urbanos, como gorriones comunes y lavanderas.
Una elección difícil: ¿Agua limpia o biodiversidad?
“Esta investigación pone de relieve un gran dilema”, afirma Noby, director ejecutivo de Conservación de la Naturaleza en Egipto y doctorando en la WUR. “El agua escasea en Egipto, y las tecnologías modernas de purificación ayudan a reciclar la mayor cantidad posible para la agricultura y el suministro de agua potable. Pero esto se produce a costa de hábitats vitales para las aves”.
Los científicos señalan un conflicto entre dos Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) clave:
- ODS 6: Agua limpia y saneamiento: el objetivo de utilizar el agua de la manera más eficiente posible.
- ODS 15: Vida de ecosistemas terrestres – Protección de los ecosistemas y la biodiversidad.
¿Cómo podemos ahorrar agua sin dañar la biodiversidad?
Encontrar un punto medio inteligente
Afortunadamente, esto no tiene por qué ser una decisión excluyente. Los investigadores sugieren que los responsables políticos consideren la naturaleza al diseñar nuevas plantas de tratamiento de aguas residuales. Las posibles soluciones incluyen:
- Mantener algunas cuencas de agua abiertas en áreas sensibles para que las aves tengan lugares donde descansar y alimentarse.
- Permitir que la vegetación natural crezca alrededor de las instalaciones de tratamiento, creando refugio para diferentes especies de aves.
- Monitorear periódicamente la calidad del agua para evitar que las cuencas se conviertan en peligrosas “trampas ecológicas” llenas de agua contaminada.
En un mundo donde las necesidades humanas y la naturaleza suelen chocar, este estudio demuestra que existen soluciones inteligentes. El tratamiento de aguas residuales y la conservación no tienen por qué ser opuestos si diseñamos sistemas considerando ambos.
