El riego excesivo no siempre es mortal: entender el daño y actuar a tiempo puede salvar la planta
Redacción Mundo Agropecuario
Entre los aficionados a la jardinería de interior existe un temor recurrente: el “terrible encharcamiento”, ese exceso de agua que deja el sustrato saturado y las raíces sin oxígeno. En numerosos foros se repite una recomendación drástica: si una planta se ha inundado, lo mejor es tirarla a la basura. Sin embargo, como explica el análisis publicado por AgroXXI, esta idea es exagerada. El encharcamiento no es una condena inevitable, sino un estrés severo del que muchas plantas pueden recuperarse si se actúa con rapidez y con las técnicas adecuadas.
La razón por la cual circulan tantos consejos alarmistas es sencilla: el exceso de agua es silencioso y traicionero. A diferencia de la sequía, que marchita la planta de manera visible y rápida, el encharcamiento destruye progresivamente el sistema radicular, la parte más importante y a la vez menos accesible para el ojo humano. La raíz muere por asfixia, se pudre y deja a la planta sin capacidad para absorber agua, nutrientes o sostenerse. Esto genera síntomas ambiguos que muchos interpretan erróneamente como falta de riego, perpetuando el problema.
Comprender por qué ocurre, cómo detectarlo y qué pasos seguir para salvar una planta puede marcar la diferencia entre perder un ejemplar o devolverlo a su crecimiento normal.
Por qué el encharcamiento es tan peligroso para las plantas de interior
Cuando el sustrato está saturado de agua, las raíces pierden acceso al oxígeno que necesitan para respirar. Este estado de anoxia provoca que los tejidos radiculares comiencen a morir de forma gradual. La pudrición avanza desde la raíz hacia el tallo, favorecida por patógenos como Phytophthora, Pythium y otras especies fúngicas que prosperan en ambientes húmedos.
Los síntomas suelen confundirse: hojas amarillas, tallos blandos, caída generalizada, falta de crecimiento e incluso marchitez. Lo paradójico es que la planta encharcada puede mostrar señales similares a una planta sedienta. Muchos cuidadores, al ver el aspecto mustio, vuelven a regar, agravando el daño.
El artículo de AgroXXI enfatiza que la clave está en actuar rápido. Cuanto más tiempo permanezcan las raíces bajo condiciones anaeróbicas, mayor será el avance de la pudrición y menor la posibilidad de recuperación. Pero si la intervención ocurre a tiempo, la planta puede sobrevivir y reconstruir nuevo tejido radicular.
Cómo detectar si una planta está realmente encharcada
Identificar el encharcamiento requiere observar tanto el sustrato como la estructura de la planta. Entre los signos más claros se encuentran:
Sustrato siempre húmedo, incluso varios días después del riego.
Aroma desagradable o “ácido” proveniente de la maceta.
Raíces oscuras, blandas o desprendidas al tacto.
Aparición de hongos superficiales o moho.
Hojas amarillas que caen con facilidad.
Muchos de estos indicadores aparecen cuando el daño ya está en marcha, por lo que conviene revisar la maceta con frecuencia y asegurarse de que los orificios de drenaje funcionen correctamente. Un error común es que el plato bajo la maceta retenga exceso de agua, creando condiciones favorables para el encharcamiento.
Qué hacer para salvar una planta afectada por exceso de riego
El primer paso es detener de inmediato el riego, retirar la planta de la maceta y evaluar las raíces. Las partes podridas deben eliminarse con herramientas limpias y desinfectadas. Luego, la planta debe colocarse en un sustrato nuevo, aireado y seco, idealmente en una mezcla con componentes como perlita, corteza u otros elementos que mejoran la oxigenación.
Es fundamental permitir que el sistema radicular respire antes de volver a regar. Durante los días siguientes, se recomienda ubicar la planta en un lugar luminoso pero sin sol directo, para reducir el estrés y favorecer la formación de nuevas raíces.
El análisis de AgroXXI señala que las plantas que aún conservan raíces blancas y firmes tienen una alta probabilidad de recuperación, siempre que el tratamiento se realice de inmediato. En cambio, si la pudrición ha alcanzado el cuello del tallo, las posibilidades disminuyen considerablemente.
Cómo evitar el encharcamiento en el futuro
La prevención es la herramienta más efectiva. Para ello, los expertos recomiendan:
Elegir macetas con drenaje adecuado.
Usar sustratos aireados y específicos para cada tipo de planta.
Evitar regar según calendario y hacerlo únicamente cuando el sustrato esté seco al tacto.
Retirar el exceso de agua del plato inferior de la maceta.
Comprender las necesidades hídricas de cada especie, ya que algunas toleran mejor la humedad que otras.
Muchos casos de encharcamiento se originan por buenas intenciones mal aplicadas: el deseo de mantener la planta hidratada provoca riegos frecuentes cuando lo más necesario es permitir que el sustrato se seque parcialmente.
Un problema serio, pero no definitivo
Aunque el encharcamiento puede provocar daños importantes y, en algunos casos, la pérdida de la planta, no debe considerarse una sentencia inmediata. El mensaje central del artículo ruso es claro: hay margen para actuar, siempre que se intervenga antes de que la pudrición avance demasiado.
La jardinería de interior implica un aprendizaje constante. Saber interpretar los síntomas, ajustar el riego y comprender la fisiología de las raíces es clave para mantener plantas sanas y vigorosas. Identificar a tiempo un exceso de humedad puede ser la diferencia entre perder un ejemplar o lograr que vuelva a crecer con fuerza.
Referencias
AgroXXI. “Залив комнатного растения: окончательный приговор или еще поборемся?” https://www.agroxxi.ru/zhurnal-agromir-xxi/stati-rastenievodstvo/zaliv-komnatnogo-rastenija-okonchatelnyi-prigovor-ili-esche-poboremsja.html
Nota editorial:
Este artículo ha sido elaborado con fines divulgativos a partir de información pública y fuentes especializadas, adaptado al enfoque editorial del medio para facilitar su comprensión y contextualización.
