El mapa genético de un hongo del suelo abre nuevas vías para el control de enfermedades en cultivos


Un avance del CSIRO revela el genoma más detallado hasta ahora de un patógeno agrícola clave en Australia


Mapas de contacto Hi-C y sintenia de los cromosomas 8-1 y 8-3. a) Los mapas de contacto Hi-C de los aislados 8-1 y 8-3 muestran dos compartimentos nucleares distintos. b) Los diagramas de puntos muestran que los cromosomas de los aislados son altamente sinténicos. c) La densidad génica y la densidad de repeticiones (grupos de 10 kb) se muestran en amarillo y azul, respectivamente, para un haplotipo de AG8-1 y AG8-3. d) El contenido de CAZima anotado para los dos aislados y sus haplotipos muestra uniformidad en el contenido génico enzimático para ambos haplotipos (AA: actividades auxiliares; CE: carbohidrato esterasas; GH: glucósido hidrolasas; GT: glicosil transferasas; PL: polisacárido liasas). Crédito: G3: Genes, Genomas, Genética (2025). DOI: 10.1093/g3journal/jkaf252

Redacción Mundo Agropecuario

Las enfermedades de origen fúngico representan uno de los mayores desafíos para la agricultura moderna. Muchos de los patógenos más dañinos viven en el suelo, donde pueden persistir durante años, afectar a las raíces de los cultivos y reducir de forma significativa los rendimientos. En este contexto, un nuevo avance científico marca un punto de inflexión: investigadores de la CSIRO han logrado descifrar el plano genético más detallado hasta la fecha de un importante hongo patógeno del suelo que afecta a cultivos agrícolas.

Este logro proporciona una base genética sin precedentes para comprender cómo este hongo infecta a las plantas, cómo sobrevive en el suelo y por qué resulta tan difícil de controlar. Según el estudio, este conocimiento abre la puerta a mejores estrategias de manejo de enfermedades en la agricultura australiana, con implicaciones potenciales para otros sistemas productivos en el mundo.

Un patógeno del suelo con gran impacto agrícola

Los hongos patógenos que habitan en el suelo constituyen una amenaza persistente porque no dependen únicamente de la planta hospedadora para sobrevivir. Pueden mantenerse activos en el ambiente incluso en ausencia de cultivos, lo que dificulta su erradicación mediante rotaciones o descansos del suelo.

El estudio se centra en uno de estos patógenos clave, responsable de enfermedades que afectan a cultivos de importancia económica. Su impacto no solo se mide en pérdidas directas de producción, sino también en los costes adicionales que asumen los agricultores para intentar controlar la enfermedad mediante prácticas de manejo, productos fitosanitarios o cambios en los sistemas de cultivo.

Comprender la biología de este hongo a nivel genético resulta esencial para romper este ciclo de persistencia y daño.

El genoma como herramienta para entender la enfermedad

El genoma de un organismo contiene la información necesaria para su desarrollo, reproducción y adaptación al entorno. En el caso de los hongos patógenos, el genoma también alberga las claves de su capacidad para infectar plantas, evadir defensas vegetales y resistir condiciones adversas del suelo.

El avance logrado por los investigadores consiste en la obtención de un mapa genético de altísima resolución, que permite identificar con precisión genes y regiones del ADN asociados a la patogenicidad. Este nivel de detalle no había sido alcanzado anteriormente para este hongo en particular.

Gracias a esta información, los científicos pueden analizar cómo el patógeno interactúa con las raíces de los cultivos y qué mecanismos utiliza para colonizar el tejido vegetal.

Un salto cualitativo en el conocimiento genético

El estudio destaca que este es el plano genético más completo elaborado hasta ahora para este tipo de patógeno del suelo. A diferencia de trabajos previos, que ofrecían visiones parciales o fragmentadas del genoma, la nueva secuencia proporciona una estructura mucho más precisa y continua.

Este salto cualitativo permite a los investigadores ir más allá de la simple identificación del hongo y centrarse en sus funciones biológicas. En particular, se pueden estudiar genes implicados en la producción de enzimas, en la adaptación al entorno del suelo y en la interacción con las plantas hospedadoras.

La disponibilidad de este genoma detallado transforma al hongo de un enemigo poco comprendido en un organismo cuyo funcionamiento puede analizarse con mayor profundidad.

Implicaciones para la gestión de enfermedades de cultivos

Uno de los aspectos más relevantes del avance es su aplicación práctica en la agricultura. Con un conocimiento genético más preciso, es posible diseñar estrategias de manejo de enfermedades más eficaces y específicas.

Por ejemplo, el estudio sienta las bases para identificar puntos vulnerables del patógeno que podrían ser aprovechados en el desarrollo de métodos de control. También facilita la investigación de variedades de cultivos con mayor tolerancia o resistencia, al comprender mejor qué genes del hongo están implicados en el proceso de infección.

Este enfoque basado en el conocimiento genético permite pasar de estrategias generales a intervenciones más dirigidas, reduciendo potencialmente la dependencia de tratamientos químicos.

Un apoyo clave para la agricultura australiana

La investigación tiene una importancia especial para la agricultura australiana, donde los patógenos del suelo representan un problema recurrente en diversas regiones productivas. Las condiciones climáticas y edáficas favorecen la persistencia de estos hongos, lo que convierte su control en una prioridad para la sostenibilidad del sector.

El estudio señala que disponer de un plano genético detallado ofrece a agricultores y técnicos una ventaja estratégica. Al comprender mejor el patógeno, se pueden ajustar prácticas de manejo del suelo y de los cultivos de forma más informada, reduciendo el impacto de la enfermedad a largo plazo.

Ciencia básica con aplicaciones directas

Aunque el trabajo se inscribe en el ámbito de la investigación genética, sus resultados tienen una clara proyección aplicada. El conocimiento generado no se limita a describir el genoma del hongo, sino que se concibe como una herramienta para apoyar la toma de decisiones en el campo.

El estudio pone de relieve cómo la ciencia básica, cuando se orienta a problemas concretos del sector agropecuario, puede traducirse en soluciones prácticas. La secuenciación genética, en este caso, se convierte en un aliado para mejorar la productividad y la resiliencia de los sistemas agrícolas.

Comprender la adaptación del patógeno al suelo

Otro aporte clave del trabajo es la posibilidad de estudiar cómo el hongo se adapta al entorno del suelo. A diferencia de patógenos que dependen estrictamente de la planta, los hongos del suelo deben sobrevivir en condiciones variables, con fluctuaciones de humedad, temperatura y disponibilidad de nutrientes.

El análisis genético permite identificar genes asociados a esta capacidad de adaptación, lo que explica en parte por qué estos patógenos resultan tan difíciles de controlar. Comprender estos mecanismos abre nuevas líneas de investigación orientadas a limitar la supervivencia del hongo fuera de la planta hospedadora.

Un paso adelante en la lucha contra patógenos agrícolas

El avance presentado por los investigadores representa un paso decisivo en la lucha contra enfermedades de cultivos causadas por hongos del suelo. Al disponer de un mapa genético detallado, la comunidad científica cuenta con una base sólida para desarrollar nuevas estrategias de control, basadas en el conocimiento profundo del patógeno.

Este enfoque contrasta con métodos tradicionales que, en muchos casos, se basan en la respuesta a los síntomas más que en la comprensión del origen del problema. El estudio demuestra que la genética puede desempeñar un papel central en la transformación de la gestión fitosanitaria.

Un modelo para futuras investigaciones

Más allá del caso concreto analizado, el estudio establece un modelo de investigación que puede aplicarse a otros patógenos del suelo. La combinación de tecnologías avanzadas de secuenciación y análisis genético ofrece una vía prometedora para abordar enfermedades agrícolas complejas en distintos cultivos y regiones.

El trabajo refuerza la idea de que invertir en conocimiento genético no es un lujo científico, sino una necesidad estratégica para la agricultura del futuro.

Ciencia al servicio de la producción de alimentos

En un contexto de creciente demanda de alimentos y de presión sobre los sistemas productivos, la capacidad de gestionar eficazmente las enfermedades de los cultivos es esencial. El desciframiento del genoma de este hongo patógeno representa una herramienta clave para avanzar hacia una agricultura más resiliente y sostenible.

El estudio demuestra que entender a fondo a los enemigos invisibles del campo —como los patógenos del suelo— es un paso indispensable para proteger los cultivos y asegurar la producción agrícola a largo plazo.

Referencias

Phys.org. “Genetic code of crop fungus paves way for better disease management”.
Investigación del CSIRO sobre el desciframiento del genoma más detallado hasta la fecha de un importante patógeno fúngico del suelo y sus implicaciones para la agricultura australiana.


Nota editorial:
Este artículo ha sido elaborado con fines divulgativos a partir de información pública y fuentes especializadas, adaptado al enfoque editorial del medio para facilitar su comprensión y contextualización.


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